Síguenos en redes sociales:

“Echo de menos un hotel de superlujo en Bilbao”

El bilbaino Gustavo Egusquiza ha montado una empresa que asesora a las instituciones públicas y cadenas hoteleras del país sobre cómo mejorar sus servicios en el turismo

“Echo de menos un hotel de superlujo en Bilbao”

Bilbao - Ha hecho de una de sus pasiones su profesión y según confiesa “no le va mal”. El prestigio se lo ha ganado a pulso, trabajando duro y formándose durante muchos años. Gustavo Egusquiza, pese a su juventud, se ha convertido en un referente en el mundo del sector turístico y el gastronómico del Estado. Con una elegancia exquisita, Egusquiza ha logrado ser respetado y que cadenas hoteleras soliciten de su experiencia para mejorar en el servicio que ofertan. Gustavo no se anda con dobleces: “Si en un hotel hay algo que no me gusta lo digo. Nunca voy a mentir por quedar bien”, apunta.

¿Todos los lugares que recomienda o de los que habla los ha visitado antes?

-Por supuesto. No puedes recomendar un hotel o un destino si no has estado antes. Tengo que haber probado antes un hotel o comido en un restaurante para recomendarlo antes. ¿Qué gano con mentir o no contar la verdad? Nada. Eso va en contra de mi reputación y a la larga no beneficia.

¿Cómo ve el sector del turismo vasco?

-La verdad es que la labor que se está haciendo en el País Vasco en el sector del turismo es impresionante. Tanto desde el Gobierno vasco, con Basquetour a la cabeza, las diputaciones y ayuntamientos se ha dado un salto importante para posicionar a Euskadi en el mundo.

¿Tenemos potencial, pero realmente lo sabemos explotar?

-Se está en ello, pero hay que mejorar. El turismo en Euskadi es joven, no se lleva tantos años. Como he dicho, las cosas se están haciendo bien, pero hay que seguir trabajando y buscando nuevas vías que impulsen el turismo para seguir creciendo.

¿En qué debemos mejorar?

-Hay que conseguir que la gente que visita Euskadi, que viene a Bizkaia, a Bilbao... se quede más tiempo.

¿Y eso cómo se puede conseguir?

-Ofreciendo experiencias. En el sur de España se ofertan experiencias a sus clientes en los mismos hoteles.

¿Y aquí no se hace?

-No. De momento eso no sucede en el País vasco. A los visitantes hay que engancharles para que se queden más y eso es lo que hay que potenciar.

¿Cómo se consigue que una cadena hotelera le llame para pedirle asesoramiento?

-Gracias a mi trabajo. Llevo muchos años en este mundo. Aunque yo empecé con prensa social, al final decidí centrar mi carrera en el sector turístico y gastronómico como periodista, escribiendo para medios de gran relevancia como Vanity Fair, Más Viajes, Theomoda o Gea, o colaborando en programas de televisión como Españoles en el mundo u Objetivo Bizkaia. Además de mi labor como periodista especializado en gastronomía y viajes he creado mi propia agencia de comunicación y relaciones públicas bajo el nombre Sage Comunicación.

¿Alguna vez ha preferido dejar de escribir una crítica antes de mentir?

-Claro que lo he hecho, aunque eso me ha supuesto que el director de la cadena me deje de hablar.

¿Se ha encontrado con hoteles de lujo que no han cubierto sus expectativas?

-Sí, claro. Hasta el punto de que he rechazado firmar críticas porque si lo llego a hacer le habría hecho mucho daño.

¿Hay algo que echa de menos en Bilbao?

-Echo de menos un hotel de superlujo. La horquilla de hoteles y alojamientos es variada pero hay un sector que no tiene dónde alojarse en la ciudad. Debemos dar un salto más, avanzar para mejorar y abrir un nuevo espectro que nos va a llevar.

¿Qué es para usted el superlujo?

-El superlujo es garantizar que los clientes se sientan protagonistas desde el momento que acceden al hotel. En Bilbao no hay un hotel enfocado a ese tipo de cliente de nivel al que no le importa gastar dinero y que lo que busca es sentirse como en casa.

¿Qué nivel tienen los hoteles de Bilbao?

-Hay de todo, aunque sí creo que algunos necesitan someterse a una profunda renovación, a un lavado de imagen. En los hoteles hay que invertir para garantizar la comodidad y el bienestar de los clientes.

¿Qué aspecto considera inadmisible?

-El trato hacia el cliente debe ser exquisito. Creo que no solo es invertir en el mobiliario, sino que también hay que hacerlo en el personal, dotando de profesionales serios, comprometidos con el negocio. Mira, lo que yo no concibo es entrar en un hotel de cinco estrellas ubicado en el centro de la capital vizcaina y que me reciban con mala cara, con desgana... Eso no se puede permitir y ocurre. ¿Y por qué sucede? Porque no se cuida los empleados.

¿Eso sucede?

-Por supuesto que sucede. Y no solo lo digo yo. Ahora es tan fácil como acceder a páginas como TripAdvisor o Booking para consultar las opiniones que cuelgan los clientes. Ahí se ve cuáles son las carencias y los fallos.

¿Cuál es la solución?

-Evitar personal que vaya rotando, que no sea fijo perjudica en la atención y el servicio.

Bilbao no es solo Guggenheim.

-Claro que no. Es cierto que ha sido lo que ha ayudado a catapultar el destino pero tenemos una gran riqueza paisajística, gastronómica que todavía podemos explotarlo mucho más.