Bilbao - Menos problemas de tráfico de los esperados, pero muchos, muchos despistes y falta de información por parte de los viajeros de la nueva Termibus provisional. La primera prueba de fuego real, un lunes laborable, de la terminal de transportes se pasó con un aprobado raspado en sus accesos viarios pero con un suspenso en cuanto a la gestión de pasajeros. Ricardo Barkala, concejal de Obras, Servicios y Urbanismo reconocía “los desajustes que ha habido” y anunciaba medidas para rectificar ya esta misma semana.

La presencia policial, diez agentes estratégicamente situados en los puntos clave de Gurtubay y Luis Briñas, permitió que las entradas y salidas de los autobuses fueran fluidas a pesar de las novedades que se encontraron muchos conductores.

Los momentos de mayores retenciones se registraron en las horas puntas de la mañana, mediodía y tarde. El tramo de la calle Gurtubay, entre la sede de EiTB y las torres de Garellano, es el más crítico por ser su carril central cautivo para los autobuses que entran a la terminal, el carril derecho es para los vehículos que van a la avenida Montevideo y el izquierdo para los que bordean el solar de la antigua Termibus. La incorporación a este último carril es el mayor problema, ya que la presencia de autobuses lo hace muy complicado. A ello se ha unido la salida y entrada de los trabajadores del Hospital de Basurto, cuyos dos estacionamientos se ubican en el tramo de Gurtubay mencionado. Todo ello provocó problemas y retrasos que supusieron que muchos viajeros tuvieran que esperar hasta 20 minutos en el autobús antes de poder entrar a la dársena asignada.

Barkala indicó ayer a DEIA que “una fórmula para solucionar este problema ya se ha tomado y es liberar a los autobuses de Bizkaibus para introducir su matrícula, por lo que no se tendrá que parar”. Barkala apuntó que “generan el 40% del tráfico en la terminal, con lo que aligerarán el tráfico en Gurtubay”.

El concejal especificó que “hoy (por ayer) están previstas 1.060 operaciones y sabíamos que iba a haber problemas que vamos a ir resolviendo”.

Otro desajuste detectado ha sido el cruce constante de peatones por la calle Pérez Galdós por una zona prohibida en el transito por Luis Briñas. “Es el flujo de personas que vienen del tranvía o el metro que suben o bajan a Termibus. Vamos a pintar ya un paso de cebra para evitar problemas de atropellos”, indicó.

En los portales Los problemas generados en los portales del edificio donde se ubican las taquillas de Termibus serán atajados también. Los vecinos de los portales 13 y 14 de Garellano se han quejado de la invasión de viajeros que esperan ante las dársenas. “Ya han tomado medidas los herreros para cerrar estos espacios y no entren las personas”.

Javier Muñoz, presidente de la asociación de vecinos de Basurto, especificó que “los trastornos en los accesos se van a multiplicar y son los vecinos cercanos quienes los van a soportar”. Auguró además que “el Ayuntamiento tendrá que prevenir todas las molestias que se van a causar en mes y medio cuando comiencen las excavaciones de la Termibus definitiva”.

Ayer todo eran preguntas, dudas e incertidumbres. María Jesús y Loli, de la tienda de chuches habilitada al lado de la cafetería, se quejaban de que “todo el mundo entra a preguntar y no a comprar”. Lo mismo ocurría a Sandra y Yolanda, las secretarias que atienden la sede del sindicato de enfermería Satse, cuyo local está también a pie de dársena. “Hemos tenido que poner el cartel de No molestar, estamos trabajando y activar el portero automático, aun así cuando ven la puerta abierta siempre se cuela alguien para preguntar por un autobús”, aseguran con una sonrisa impotente. A ello no ha ayudado que los dos paneles de horarios no indicaran las dársenas donde tomar el autobús y que solo dieran información veraz los plasmas de la cafetería y la taquilla.

El nivel de falta de información era tal que había algunos chóferes, que estaban de espera antes de partir, que ocultaban bajo una chamarra el característico chaleco que los identifica como conductores para evitar ser asediados por los viajeros.

“Es el primer día y es normal que los viajeros estén desorientados”, aseguraba Barkala. Aun así indicó ayer que “vamos a hablar con las operadoras para reforzar mucho más la información a los usuarios”.

Los chóferes también tenían que aprender ayer el nuevo escenario de dársenas y el sistema donde tienen que teclear su origen o destino y el número de viajeros que transportan. Iker, uno de los informadores puestos por la Unión Alavesa para instruir a sus conductores, indicó a DEIA que “no está yendo tan mal como se pensaba, es algo a lo que se tienen que acostumbrar pero una vez conocido el sistema irá rodado”. Incluso algo tan simple como la gruesa raya amarilla pintada en el suelo que bordea la terminal para dirigir a los usuarios hasta las taquillas y la oficina de información era un elemento desconocido para todos.

Ramón Ramos, taxista que esperaba a recoger clientes, se quejaba de “las plazas que han quitado”, aunque admitía que “ahora somos más visibles que antes para los viajeros”.