La Termibus provisional carece de espacio para acoger todas las líneas de Bizkaibus
El Departamento foral de Transportes trabaja a contrarreloj para encajar el servicio, que podría desviar tres o cuatro paradas a Capuchinos. El Ayuntamiento aplaza una semana el traslado a la nueva terminal, hasta el próximo día 24
BILBAO - El inminente traslado de Termibus a la estación provisional en el solar de Garellano se ha convertido en una auténtica prueba de fuego para el Ayuntamiento. Tanto es así que los responsables municipales se han visto obligados a trasladar hasta la noche del 24 de febrero la inauguración prevista en un principio para el día 17, tal y como adelantó DEIA. En estos momentos, a once días de su puesta en marcha, aún se estudia cómo acoger la totalidad de las líneas que tienen recogida y parada de viajeros en la actual estación de autobuses. Para remediarlo, la opción que se baraja en el Departamento de Transportes de la Diputación Foral de Bizkaia es desviar tres o cuatro líneas de Bizkaibus a la calle Capuchinos. Mañana, el propio alcalde, Juan Mari Aburto, visitará el emplazamiento provisional.
Se trata de una de las obras más importantes para Bilbao y también probablemente uno de los proyectos que está quitando más horas de sueño a los responsables municipales. Eso, hasta su inauguración; los problemas no acabarán ahí, porque serán 18 meses en los que la zona se va a convertir en un nudo gordiano para el tráfico. Al trasiego habitual de autobuses, se sumarán las obras de la futura Termibus definitiva y a ambos se añadirán los 4.500 vecinos de las torres de Garellano, que a su vez disponen de 1.500 plazas de garajes.
Uno de los aspectos más importantes del proyecto que preocupa en estos momentos es el encaje de los autobuses. “El dato objetivo es que hay menos espacio y las líneas y pasajeros son los mismos”, señalan fuentes consultadas por DEIA. Esto implica, a su vez, una reducción de dársenas: se pasa de 29 a 20, esto es, nueve menos.
Para encajar los autobuses de las 21 operadoras que gestionan, a su vez, decenas de líneas y rutas se baraja sacar fuera de la estación provisional alguna de ellas, en concreto las correspondientes a Bizkaibus. El transporte foral es el responsable de 16 líneas que suponen una media de cuatro millones de usuarios de los siete en total que se mueven al cabo del año por la estación de autobuses. En estos momentos, sobre la pantalla de estudio los técnicos están contrastando los flujos con más densidad de vehículos, así como el tiempo entre viaje y viaje.
Las líneas con más dificultades para encajar en el cuadrante global serán las que Bizkaibus traslade a las nuevas paradas, que ya se han habilitado en la calle Capuchinos. Todavía no se ha concretado el número, pero pueden rondar las cuatro líneas. “Si en un momento dado vemos que se logra encajar todas la líneas, será perfecto, pero ahora mismo parece imposible”, señalan las fuentes consultadas.
La decisión se tomará antes de que acabe esta semana, ya que es de obligado cumplimiento que los autobuses informen a los pasajeros de cualquier cambio en el trayecto al menos con una semana de antelación, con lo que una vez cerrada la fecha de inauguración para la noche del 24 las decisiones deben de tomarse a lo largo de estos días. Las que ya están preparadas son las tres paradas de Capuchinos, paralelas a la que se habilitó para la línea de Bizkaibus de la UPV/EHU en un lateral de la sede de EITB.
El traslado de Termibus a la estación provisional se hará efectivo la madrugada del día 25, de manera que esa mañana ya esté operativa la estación provisional. Sin embargo, la verdadera prueba de fuego comenzará el lunes, cuando las líneas están a pleno rendimiento.