Síguenos en redes sociales:

Mangueras mágicas para avivar la ilusión

Los bomberos de Bilbao visitan a los niños hospitalizados en Basurto

Mangueras mágicas para avivar la ilusión

NUNCA deja buen sabor de boca pasar las navidades dentro de un hospital. Por eso, los bomberos de Bilbao llevaron ayer la ilusión al hospital de Basurto, donde su manguera mágica -estaba hecha de globos- arrancó más de una carcajada a los niños hospitalizados en la segunda planta del pabellón San Pelayo del centro hospitalario bilbaino. Llegaron en sus vehículos oficiales y desplegaron la escalera de su camión para entrar por la ventana de la Ciberaula. Primera sorpresa. La segunda fue que no llegaron con las manos vacías, ya que iban cargados de regalos. “Siempre es agradable venir a verles porque les rompes los esquemas”, explicó ayer Jon Osa, uno de los miembros del Cuerpo de Bomberos de Bilbao.

Osa explicó que todos los compañeros realizan esta actividad fuera de su horario de trabajo porque muchos de ellos son padres y “siempre es desagradable y triste que los niños tengan que estar hospitalizados, y más en estas fechas”. Por eso consiguieron inyectar alegría y esperanza entre los más pequeños entregándoles diferentes juguetes para intentar que su estancia “no sea aburrida”.

Peru y su hermana Irantzu fueron de los primeros en recibirlos cuando les vieron entrar por la ventana. “¡Yo quiero un casco!”, gritó Peru. Dicho y hecho. Tras probarse uno de los materiales oficiales, los bomberos repartieron entre los más pequeños unos cascos rojos y una mochila que llevaba pinturas, cartas, pegatinas y un carné de bombero. “Tato, hay que poner una foto”, dijo Amaia a su hermano Iker mientras le señalaba el carné.

Precisamente, el Cuerpo de Bomberos consiguió su objetivo y así lo remarcó Amaia Gutiérrez, trabajadora del hospital. “Traen muchísima alegría a los pequeños porque salen de su rutina y se evaden un poco de todo”, confesó.

Tras hacer la ronda por todas las habitaciones de la segunda planta, llegó la hora de comenzar el espectáculo que tenían preparado. Oier llevaba cinco minutos sentado en la silla esperando a que todo comenzase. “Tengo muchas ganas”, dijo vergonzoso. Y, de repente, los bomberos entraron con una manguera realizada con globos para repartir a los niños que estaban presentes hinchable con diferentes formas de animales. El alboroto fue mayúsculo.

Tras encender miles de sonrisas durante toda la mañana, hoy le pasarán el testigo a los Reyes Magos porque, a partir de las doce del mediodía, se encargarán de repartir regalos, acompañados de sus Pajes Reales.