Al encuentro con los tesoros de la madre tierra
Se cruzan historias de cerdos, barrenadoras, una primera vez, las alubias de un marino y besos
Bilbao - Cuenta la leyenda que los viejos Basajaun fueron los primeros agricultores, poseedores de secretos de los cuales los hombres aprendieron, mediante los ardides de Martin Txiki, todo lo que hoy saben sobre la agricultura o el cuidado de los ganados entre otras artes. Basajaun, señor de los bosques de nuestra mitología, hubiese disfrutado ayer en el mercado de Santo Tomás de Bilbao con un despliegue de 286 puestos repartidos entre El Arenal y la Plaza Nueva que recrean el agro vasco en tierras de asfalto. Esa comunión entre el campo y la ciudad trajo consigo el asombro de los presentes y un sinfín de historias para contar, para contarse, alrededor de un buen fuego. Bien pudiera leerse esta crónica así: bajo la protección de los dioses y al calor de las hogueras. Comenzamos...
Casi de madrugada llegaron ayer hasta los pies de la iglesia de San Nicolás los cerdos que asaron las buenas gentes de Bilboko Konpartsak, como acostumbran por estas fechas. Tal y como relata el sukaldari Kepa Freire,llegaron troceados. Al parecer, en los últimos tiempos algunos txarris han explotado al exponerse al fuego por las acumulaciones de grasa. Así que los benditos animales, que al filo del mediodía eran adorados por los hambrientos visitantes y por sus mentores de la Makila Kofradia, amantes del slow food, llegaron troceados, como si Jack El Destripador hubiese sido su matarife. A ello hay que añadir la historia de Peter, un marino mercante que hoy cultiva en Larrauri unas alubias apreciadas como pepitas de oro y que ayer se servían junto a los suculentos marranos. Fue entonces cuando Kepa lo dijo: “Hoy servimos carne de jugo de político amargado, jamón de ministro asado y sidra de anarquista”, inspirado en los recientes sufragios.
Ese fue uno de los relatos del día en el que el talo con chorizo compitió, junto al txakoli, la sidra, las alubias, el queso y el pastel vasco, por el cinturón de los pesos pesados de un Santo Tomás soleado al que acudieron decenas de miles de visitantes, aun sin llegar al zafarrancho del pasado año. En ese variopinto mundo se cruzaron otras narraciones. Por ejemplo, el txakoli Abeitxa, comercializado por Bodegas Txabarri, inspirado en la limonita de color ocre extraída en los Montes de Hierro que rodean nuestra tierra, y en el viejo canto del Alirón. No en vano, los bodegueros expusieron las botellas junto a 38 de las copas que han ganado y la escultura de una barrenadora vestida del Athletic. Contrasta con esta historia esa otra Ortzi, el niño, que con cinco meses celebró, como el socio más joven, la Supercopa conquistada por los leones. Ayer, a sus nueve meses, pisaba su primer Santo Tomás en compañía de sus aitites. Bilbaino de cuna.
En ese ir y venir de puesto en puesto, desde los capones a las hortalizas, desde las botellas de sidra y txakoli a los quesos, el talo con chorizo y el pastel vasco, que se adora como un doblón de oro, se mueven con soltura la madrina y el padrino de nuestra historia, Adela Andikoetxea y Juan Antonio Zabala,que con cuarenta santotomases a sus espaldas, añoran la vieja usanza. “Ya nadie quiere pelar un capón sin agua caliente y pluma a pluma”, dijo.Fueron la pareja del día, dicho sea con permiso de esa otra que se besaba como si no hubiese mañana. A su lado se servía un queso llamado Muaaak. ¿Premonición, destino...?
¡Ah, el amor! Ayer se vivió un Santo Tomás de corazones calientes; desde la climatología al aldeano que conectó con la más moderna tecnología, pasando por el latido solidario de la fiesta. No en vano, el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, y Xabier Sagredo, director general de BBK, entregaron a Javier Galparsoro una caseta de Santo Tomás como homenaje a su proyecto sueños: CEAR Euskadi, la organización que preside. “Es bonito ver cómo Bilbao se ocupa y se preocupa de los refugiados”, agradeció. Puestos en la lucha social, habrá que contar que el suelo se espolvoreó de billetes a la bilbaina (eran de 1.200 euros en busca de una utopía: que ése sea el salario mínimo...) y puestos en la nostalgia, recordar que los bafles animaron el día con música de Oskorri, el grupo jubileta, tan devoto de este santo. El diputado general Unai Rementeriay también se regodeó con aquellos acordes.
Los 140 baserritarras vizcainos presentes trajeron consigo hortalizas, frutas, quesos, miel, chacinas, conservas, pan, dulces tradicionales, txakoli, sidra, derivados de la leche, flores de Pascua y muérdagos y un sinfín de tesoros más de la madre tierra. Vino incluso Sandra Lejarza,la mujer que elabora hamburguesas made in Bilbao (160 gramos mínimo por barba...) con terneras del caserío Txitxotegi nº 5 de Lemoa que va a llevar sus carnes (las de comer, se entiende...), hasta Milán. Uno más de los milagros de Santo Tomás.
“Ya nadie quiere pelar un capón a la antigua usanza, sin agua caliente y pluma a pluma”
Juan Antonio Zabala Criador de aves de corral
“Servimos carne de jugo de político amargado, jamón de ministro asado y sidra de anarquista”
kepa freire
Sukaldari