Bilbao - El alcalde de Bilbao, Ibon Areso, apostó ayer por transformar la "ciudad amable" que actualmente es la capital vizcaina, en una "ciudad inteligente" que permita generar riqueza y empleo para garantizar su competitividad y la calidad de vida de sus ciudadanos. En un mundo cada vez más globalizado, Areso destacó la necesidad de que Bilbao amplíe su influencia hasta un entorno de tres millones de personas en el norte del Estado y el sur de Francia, apostar por las industrias creativas y el turismo, y seguir desarrollando nuevos espacios de oportunidad en la villa. "Conseguimos pasar de una ciudad fea y sucia a una ciudad amable, y ahora nos toca pasar a la ciudad inteligente, del conocimiento", destacó.

Seguro sobre la materia de la que hablaba por sus muchos años de experiencia en el ámbito urbanístico, espontáneo en sus respuestas a los asistentes y generoso con las anécdotas, Ibon Areso protagonizó ayer su primer gran discurso como alcalde de Bilbao. Lo hizo para explicar la segunda gran transformación en la que está inmersa la capital vizcaina, dentro del ciclo del Forum de la Universidad de Deusto en torno a la salida de la crisis, frente a la que se mostró optimista. "Supimos superar la crisis de los ochenta y ahora nuestro reto es volver a hacer lo mismo con un nuevo diseño de política industrial y especialización económica. Lo vamos a conseguir y obtendremos el mismo éxito que con nuestro primer plan estratégico", defendió convencido.

Para Ibon Areso, la base de esa segunda transformación debe estar en la especialización económica en los ámbitos del conocimiento, para así sentar las bases que permitan generar riqueza y empleo. "El mayor elemento de cohesión social y equidad es el empleo. Si vivo en la ciudad más bonita del mundo pero no tengo empleo, no tengo calidad de vida", defendió. Para ello, reiteró la apuesta del Consistorio por las industrias creativas, el turismo y la salud, aunque advirtió de que la hostelería y el comercio deben ser "actividades complementarias de la ciudad y no la esencial". En ese sentido, destacó el papel de la universidad, tanto como agente de excelencia -"las ciudades más ricas no son las que más recursos naturales tienen, sino las que tienen la gente mejor preparada"-, como un elemento económico, generador de empleo y dinamizador de la vida urbana.

Bilbao también necesita ampliar su área de influencia, ya que "somos una ciudad mediana y necesitamos masa crítica para competir", y seguir trabajando en su internacionalización. "Nuestro posicionamiento internacional nos vino dado de forma espontánea, pero posteriormente lo empezamos a trabajar expresa e intensamente. La ola en la que nos hemos subido no es eterna", recordó.

Espacio amable

La transformación urbana también debe continuar en Bilbao. Zorrotzaurre, Punta Zorrotza o Basurto serán las próximas áreas de oportunidad, junto a la estación de Abando, cuyo soterramiento generará un espacio más amable y terminará con la trinchera actual, "similar a lo que se hizo en Amezola". La llegada del AVE será "fundamental", ya que actualmente Bilbao "juega con desventaja" frente a otras ciudades en las que ya está presente la alta velocidad. "Será el metro interno entre Bilbao, Donostia y Gasteiz", comparó.

El alcalde hizo hincapié también en otros aspectos como el mantenimiento de la ciudad, "que no demos imagen de entrar en decadencia"; cuidar el equilibrio entre el centro y los barrios, "que podrían acoger las actividades ligadas al arte, la creatividad o la informática", y una buena gobernanza. "Tenemos deuda cero, pagamos en 26 días y encabezamos el ranking de transparencia. Somos una institución que transmite estabilidad. La legitimidad no se consigue solo con los resultados electorales, hay que trabajarla día a día", animó.

Ya en el turno de preguntas, Ibon Areso hizo gala de su faceta más espontánea. Cuestionado sobre la vida nocturna, valoró que el problema no está en los horarios de cierre de los 900 pubs de la ciudad, sino en que "la sociedad está canina por la crisis". Consideró que responsabilizar a las administraciones "es un poco injusto" y admitió que "yo no sé cómo llenar las discotecas: el Ayuntamiento no es Superman".

Ibon Areso también recordó que se está realizando una "intensa" labor con los vecinos de Sabino Arana para su urbanización y confió en que las obras comiencen "y ojalá puedan terminar también" el próximo año.

En relación a si el Ayuntamiento consulta sus proyectos con los vecinos, afirmó que lo hace en los más concretos, "porque la ciudadanía es más de política de portal y de lo que afecta a su vida diaria"; pero en lo referente a proyectos estratégicos, "hay que tener clara la idea y asumirla". Areso recordó que el Guggenheim se construyó "con la opinión contraria del 95% de la población" y que solo una obra, la ampliación del paseo de Botica Vieja, no tuvo contestación social.

Incluso de okupas habló el alcalde: se mostró dispuesto a apoyar esos proyectos autogestionados pero advirtió de que no está dispuesto "a que ocurra algo en esos edificios bajo mi responsabilidad".