La Torre Iberdrola completa su fachada de vidrio
Las 41 plantas del rascacielos de Pelli han sido recubiertas con 10.900 vidrios fabricados en Suiza
Bilbao. Los últimos cristales del último piso de la torre Iberdrola rozan ya el cielo de Bilbao y aunque aún queden unos meses para que el rascacielos de César Pelli esté totalmente terminado, la colocación de los últimos vidrios de la fachada simbolizan el buen fin de la obra. Algo así como el laurel que corona el tejado de una casa y que indica que el edificio inicia la cuenta atrás para su terminación. Ha sido entre ayer y hoy, y seguramente ha pasado desapercibido para muchos ciudadanos, pero quien ahora mire la torre verá que ya es el espejo de la ciudad.
Las medidas de la Torre Iberdrola son de vértigo, como las de una top model: 165 metros de altura, 41 niveles y 146 vidrios por planta en una extensión de 10.000 metros cuadrados de los 50.000 edificables. En total, 5.500 vidrios en el interior y otros 5.400 en el exterior; 22.000 metros cuadrados de cristal fabricado expresamente en Suiza para el coloso bilbaino.
Los responsables de esta construcción confiaban en que el pasado lunes se culminara la colocación de los cristales de la fachada, a faltar de la hilera de seis vidrios que por ahora está hipotecada a los ascensores. Pero la lluvia se lo puso difícil. "Un rayo cayó en la grúa y dificultó los trabajos de manera que finalmente entre hoy -por ayer- y mañana -por hoy- habremos acabado el trabajo", señala Javier Urruchua, gerente del proceso de construcción de la torre.
El rascacielos del arquitecto argentino no pasa desapercibido para los turistas que estos días visitan la ciudad, pero se ha convertido en una cuenta atrás para los propios bilbainos que, de forma casi inconsciente, miran al cielo al paso por la plaza Euskadi para comprobar cómo se desarrollan los trabajos. No en vano, la Torre Iberdrola es el edificio más alto de Euskadi y también uno de los más elevados del Estado. Como referencia se puede decir que su altura es similar a la suma de las dos torres de Isozaki, que ya en su día parecían rascacielos inalcanzables.
Los trabajos comenzaron en marzo de 2007 y aún pasarán diez meses hasta que en abril de 2011 se pueda dar por concluido el edificio. Pero cuando de verdad adquiera vida y negocio será el 1 de septiembre. Entonces, los trabajadores trasladarán sus enseres y se instalarán en las diferentes plantas del edificio más alto de Bilbao. En el último piso habitable, precisamente en el 35, estará ubicado el despacho de Ignacio Sánchez Galán, desde donde podrá divisar El Abra. Pero las vistas de la torre son espectaculares desde cualquiera de sus vértices; desde el pico sur se puede incluso llegar a divisar el Gorbeia. Este es, precisamente, el extremo que ofrece la mejor panorámica. Con forma triangular, caras curvas levemente ahusadas en dirección al cielo, sugiriendo un obelisco, el rascacielos de Bilbao ya ha entrado en el cielo.