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Baloncesto integrador en Miribilla

La asociación Bakuva lleva tres años fomentando la convivencia de los menores a través del deporte

Baloncesto integrador en MiribillaFoto: David de Haro

Bilbao

D ESDE que eran compañeros de pupitre en los Jesuitas de Bilbao, Juan Garteiz y Juan Carlos Grijelmo siempre han tenido inquietudes sociales y deportivas. Durante la época estudiantil canalizaron las deportivas jugando al baloncesto en el Loyola Indautxu. Llegada la madurez, decidieron dar el salto y encauzar su compromiso solidario. Lo hicieron hace tres años en Miribilla creando la asociación Bakuva (Baloncesto, Kultura y Valores). Su objetivo es favorecer el proceso de integración social de los menores de los barrios de San Francisco, Zabala y Miribilla a través de un deporte tan completo y educativo como el baloncesto. Desde que pusieron en marcha el proyecto han conseguido crear una escuela de baloncesto y cuatro equipos federados. Pero sus actividades no se limitan al basket. Más de 150 niños participan en un ambicioso programa de iniciativas que van desde el apoyo escolar y la informática hasta salidas al monte o al BEC a ver un partido de sus ídolos del Bizkaia Bilbao Basket.

La idea de involucrarse en un proyecto asociativo no surgió de la noche a la mañana. Era algo que siempre habían tenido en mente Juan y Juan Carlos. Una vez alcanzado el éxito profesional como economista y abogado, respectivamente, pensaron que era el momento de materializar la "utopía social que todas las personas tienen". "Queríamos devolver a la sociedad algo de lo que nos ha aportado a nosotros", enfatiza Juan Garteiz, presidente de la asociación. Después de hablar con diferentes grupos vecinales, pusieron su mirada en San Francisco, un barrio castigado con serios problemas de exclusión social. Y pensaron que allí podían poner en práctica su viejo proyecto de "favorecer la integración de los niños y desarrollar la convivencia mediante el baloncesto". Cuando ya estaban a punto de iniciar su andadura en el colegio Corazón de María, en San Francisco, el descubrimiento de unos restos arqueológicos en la plaza obligó a buscar otra ubicación. Pero la encontraron enseguida. Algunos padres y religiosos del barrio les indicaron que el colegio público de Miribilla podía cumplir los requisitos que ellos buscaban. Y así fue. Encontraron un centro escolar donde la mayor parte de los niños y niñas son de etnia gitana o hijos de inmigrantes.

Equipos Comenzaron tímidamente con dos grupos, "lo que suponía tener de diez a veinte niños". Pero la semilla ya había prendido. La curiosidad de los escolares y el reparto de camisetas hicieron el resto. El número de solicitudes para formar parte de los equipos de baloncesto aumentó de forma progresiva hasta llegar a los cuatro que compiten esta temporada. Pero no sólo el número de escolares se ha incrementado, también el de entrenadores y voluntarios que colaboran en el resto de actividades que organiza la asociación. Actualmente cuentan con una veintena de jóvenes que dedican parte de su tiempo libre a entrenar a estos niños y niñas de entre 7 y 13 años y a hacerles más entretenido el fin de semana. Además, en la asociación trabajan tres educadores sociales que marcan las pautas de actuación con los más de 150 menores que participan en las actividades programadas.

Tanto Juan como Juan Carlos están muy satisfechos de estos tres años de actividad de la asociación, pero no se conforman. En sus cabezas tienen "mil proyectos" para consolidar Bakuva. Por ejemplo, una que ellos denominan "académico". Para el próximo curso quieren dar salida a las "necesidades" de índole escolar que tienen los menores, "sin querer solapar el trabajo académico que realizan en el colegio".

También tienen en proyecto superar una asignatura pendiente: conseguir un mayor compromiso de los padres. "Hemos logrado ganar su confianza", señala Juan Garteiz, "pero queremos que se impliquen más, que vengan a los partidos y participen más en las actividades de la asociación". Para ello disponen desde ayer con una nueva sede que les ha cedido el Ayuntamiento de Bilbao y que han equipado gracias a las aportaciones de particulares. El nuevo local está dotado de videojuegos, sala de informática y cine. Sus responsables quieren que sea un lugar "donde se realicen actividades que se pueda beneficiar todo el barrio; que sea integrador".