¿Qué supone para el Bilbao Basket otra final europea?
—Pues seguir ahí. El año pasado fue un chute de ilusión y de emoción porque todo el trabajo se vio reflejado en lo deportivo y eso quiere decir que algo se está haciendo bien. Supone también mucha responsabilidad porque se han generado unas expectativas que no sé si vamos a ser capaces de corresponder. La ilusión que tenemos es grande y queremos repetir. Pero ya se ha visto que este PAOK no es el del año pasado, ha eliminado al tercero de la ACB, tienen una ventaja de seis puntos y encima está muy motivado porque ellos también tienen muchas ganas de levantar el título.
La FIBA Europe Cup no convencía cuando el club decidió disputarla, pero después de tres años ya le hemos cogido cariño.
—Sí, a mí me gusta. Las primeras fases son como un calentamiento, pero no se olvide que esto es una competición europea y en ese camino hay equipos duros que hay que ir descartando y eliminando que son muy potentes en sus ligas. Un título siempre es algo valioso y difícil de conseguir.
Además, lograr el título sería un hito porque ningún club de Bizkaia ha ganado hasta ahora dos trofeos europeos.
—Sería maravilloso, pero no estamos pensando en eso, sino en el día a día. La sensación del año pasado fue impactante y abrumadora y sería muy importante para Bilbao y Bizkaia seguir teniendo al baloncesto en lo más alto y posicionarla como la segunda disciplina deportiva del territorio.
Momentos como este elevan también la exigencia para el club, en cuanto a su capacidad organizativa.
—La exigencia de la FIBA para una final es alta y para un club modesto en tamaño supone una carga de trabajo añadida que la ilusión te hace llevar adelante con muchas ganas. Esperemos que el factor cancha se note y Miribilla sea una olla a presión. Agotamos las entradas enseguida y da un poco de miedo toda la expectación que se ha generado por lo que la sociedad espera de ti.
A veces, el aficionado es difícil de conformar. Siempre quiere más. Pero el éxito no es el hábitat natural del Bilbao Basket.
—Todos queremos ganar títulos, cómo no, pero que la gente repase a ver cuántos equipos han ganado dos finales seguidas. Es algo excepcional y vamos a pelear porque así sea.
Este año se ha llegado a la final con una posición desahogada en la Liga Endesa. Eso da tranquilidad. Además, el equipo ha llevado una trayectoria impecable en el torneo.
—Esta temporada tenemos un equipo más compacto que está disfrutando, que se ha dado cuenta de que la marea de Miribilla empuja mucho y con todos esos elementos, hay que aprovecharlo, aunque en una final hay nervios, tensión, presión... No es un partido de liga. Tampoco podemos pensar que por haber ganado hasta ahora todo va a ser fácil. Las finales son distintas, pero el público nos va a dar el plus que se necesita.
Después de estar dos finales, ¿notan que el entorno mira al Bilbao Basket con otros ojos, que se ha recuperado la confianza?
—Sí lo hemos notado, se ha recuperado el orgullo de la afición de ser del Bilbao Basket y de que esto siga adelante. Hemos pasado un periodo complicado, pero lo deportivo va bien y a nivel de gestión estamos solucionando cuestiones que parecían insalvables. La gente se siente otra vez parte del proyecto, que era lo que buscábamos. Queríamos generar ese sentido de pertenencia, tenemos 25 años y esperamos que nos queden muchos más. Pretendemos seguir creciendo y mejorando para llegar a donde nos merecemos.
Quizás en esta final se habría llenado un pabellón más grande.
—El pabellón que tenemos es muy adecuado, pero queremos que se suba más gente al proyecto, en abonados, en venta de entradas. Esta final ha generado mucha expectación y sabíamos que iba a haber pocas entradas. Eso es señal de buena salud, pero también tenemos otros partidos muy atractivos, como por ejemplo contra el Madrid el 14 de mayo, que esperamos que también tengan este interés. Y muchos otros ya que parece que la gente solo se mueve en las finales o cuando viene alguno de los grandes.
El deporte de élite siempre obliga a mirar hacia el futuro, que en el baloncesto no va a ser sencillo por las dificultades en el mercado para captar y retener talento, los problemas que genera el conflicto en Oriente...
—Como le pasa a cualquier empresa, nos afecta la realidad socioeconómica o geopolítica. Vueling es un ejemplo porque está retirando algunos vuelos, pero nos ha financiado el 50% del viaje a Salónica. Estamos en un mercado mucho más competitivo por la globalización, la cantidad de ligas que hay, pero nuestra selección de jugadores es muy acertada. Luego hay que generar este sentimiento de familia para hacer que los jugadores se sientan seguros y arropados y quieran defender al club como suyo.
Quizás ese salto de calidad que se espera deba de ser medido por todo esto.
—Desde el consejo transmitimos prudencia y tranquilidad porque nuestra política es la sostenibilidad económica. No vamos a hacer nada que no podamos hacer. Sí queremos ir creciendo en la parte deportiva y destinar más dinero a la plantilla, pero siempre en función de lo que seamos capaces de generar. Para la próxima temporada queremos subir un poco más para posicionar a Bilbao donde debe estar, queda recorrido y creo que podemos crear una comunidad más amplia, con muchas personas detrás.
El club también ha abierto otros frentes con la parcela femenina y el 3x3. Eso también eleva la exigencia interna.
—Empezar la cantera femenina es una respuesta al talento que hay en Bizkaia, queremos ser un referente y profesionalizar la cantera con la colaboración de los clubes que ahora mismo están en ligas superiores. En Bizkaia hay talento suficiente para que todos puedan participar en esta pirámide. A nosotros nos gustaría nutrir a todos desde abajo. Y los del 3x3 ha sido un gran acierto porque estamos ya posicionados en el circuito estatal. Es una disciplina con mucho valor. Hay patrocinadores que entran por el 3x3 y que no entran por la ACB. Es un proyectazo que nos está dando muchas satisfacciones.
En resumen, el Bilbao Basket crece con los pies en el suelo, ya no es un gigante con pies de barro.
—Siempre hemos tenido los pies en la tierra, pero hemos encontrado la manera de ir subiendo, pese a que nos tocó, por ejemplo, una pandemia sin ingresos y otras dificultades que hemos ido resolviendo. Tenemos los pies bien asentados y solo queremos dar a este territorio el equipo que se merece. l