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Aleix FontEscolta del Surne Bilbao

"En el Surne Bilbao nos sentimos un equipo ganador"

El escolta catalán destaca la gran temporada que está realizando el conjunto vizcaino y pone en valor la gran calidad profesional y humana del vestuario: "Es un lujo"

"En el Surne Bilbao nos sentimos un equipo ganador"Oskar González

A sus 28 años, el escolta catalán está disfrutando enormemente de la temporada y de poder compartirla con un vestuario que califica de especial. “Estoy enamorado de este equipo”, asegura. Además, no esconde la gran ilusión que le genera el presente deportivo de un Surne Bilbao con retos importantes en el horizonte tanto en la FIBA Europe Cup como en la Liga Endesa.

Este miércoles afrontan en Miribilla la vuelta de los cuartos de final de la FIBA Europe Cup con una renta de ocho puntos ante el Aliaga Petkimspor. ¿Cómo lo ve?

Hicimos un buen trabajo allí en una pista complicada. Estuvimos sólidos pese a no tener un acierto grande. Creo que planteamos muy bien el partido, aunque somos conscientes de que tenemos que mejorar. Una ventaja de ocho puntos es para estar contentos y esperamos resolver.

El conjunto turco ya ha demostrado que puede ser peligroso en ciertos contextos, como cuando le permiten emplearse con dureza.

Yo tengo un ojo morado de recordatorio de esa dureza física (risas). Afrontamos el partido como venimos haciendo toda la temporada, con confianza pero con pies de plomo. Somos capaces de dominar partidos contra grandísimos equipos si estamos todos en la misma página, pero también de sufrir si no estamos todos concentrados y en nuestro papel.

Tras el parón y los duelos disputados, ¿cómo está el equipo?

Bien, en ningún momento hemos dejado de pisar el acelerador. En Burgos creo que estuvimos sólidos pero no tuvimos acierto y, en cambió, contra el Breogán sí. Yo estoy enamorado de este equipo y estoy muy ilusionado con lo que podemos lograr. Los equipos ganadores son aquellos capaces de sacar partidos adelante incluso sin acierto y es lo que queremos ser.

Desde fuera este Surne Bilbao parece un equipo con mucha química.

Cuando se tiene es algo muy positivo. En ocasiones se puede fomentar, pero hay otras veces en la que es algo que sale solo. Y en otras, también te digo, intentas crearlo y resulta imposible. Depende de compatibilidades, del carácter de cada uno… Nosotros este año lo tenemos. Yo voy teniendo ya una larga trayectoria y te aseguro que no siempre es así. Cuando lo consigues tienes ganas de exprimirlo. Por eso cuando en los partidos vemos que perdemos ese feeling nos juntamos y nos decimos: vamos a pasárnoslo bien, vamos a meter un triple y a celebrarlo, vamos a hacer una defensa y nos reímos… Sabemos que podemos estar acertados o no, pero siempre vamos a tener en quién apoyarnos, vamos a cubrirnos entre todos las espaldas… Te aseguro que lo de este año no es un tópico, es algo que ha surgido orgánico.

Tras un arranque de curso que entraba dentro de lo normal, con el nuevo año llegó la explosión ganadora en ACB. ¿Hay alguna clave concreta o es una suma de factores?

-Ha sido una cuestión de encaje de roles y de asumir que todos debemos ejecutarlos a la perfección. En pretemporada hubo muchos compañeros que llegaron tarde por cuestiones como el Eurobasket y acumulamos pocos entrenamientos juntos. Todos hemos interiorizado lo que el equipo necesita de cada uno. Por eso quiero agradecer a todos los compañeros su humildad a la hora de asumir roles, porque no todos son igual de agradecidos. No es lo mismo tener el de anotar que el de salir a defender o el de ingresar en cancha para hacer faltas, pero todos son importantes para que el equipo funcione. 

"Quiero agradecer a todos mis compañeros su humildad a la hora de asumir roles"

Es llamativo que la inercia positiva arrancara un par de días después de la durísima derrota contra el Valencia Basket. ¿Se gestionaron esas horas de forma diferente, hubo alguien que levantara la voz? 

Nuestro líder es Jaume (Ponsarnau) y lo que pasó fue que vivimos una pequeña cura de humildad. Somos un buen equipo, pero tenemos que dar el callo cada día. Perder contra uno de los mejores equipos de Europa puede pasar, pero aquel día nos vimos totalmente sobrepasados. Creo que la manera de perder fue el catalizador para que cada uno de nosotros dijera que había que dar más. En Bilbao siempre se ha priorizado a gente comprometida y autoexigente a la hora de hacer los equipos. Esa responsabilidad es importante.

Y el equipo que llevaba más de un año sin ganar fuera vence cuatro partidos seguidos a domicilio...

Las confianzas y las dinámicas son muy importantes. En un partido con final apretado, cuando ambos equipos son buenos y están bien trabajados, muchas veces las diferencias las marcan las sensaciones con las que llegues, lo ganador que te sientas como equipo y la confianza que tengas en tus compañeros y en el plan de acción. Juegan el trabajo y también el factor suerte, eso es así, pero ganas un partido fuera, luego otro y cuando el tercero tiene un final ajustado tú te sientes ganador, sacas puntos de donde sea y acabas haciendo la jugada correcta. Hemos tenido golpes de suerte, pero cuando eso pasa a ser continuo el azar ya no es tal. Nos sentimos un equipo ganador y ese flow es muy difícil de conseguir.

Harald Frey y Aleix Font, tras ganar en Girona.

¿Cuánto mérito atribuye a Ponsarnau en este momento dulce?

Mucho. Él nos pone en situación de poder ganar. Tiene una gran metodología y fomenta la humildad y la responsabilidad de cada jugador, por ejemplo en cuestiones relacionadas con el trabajo individual. Obviamente somos los jugadores los que luego ejecutamos, por lo que no sé poner porcentajes, pero está claro que es un entrenador de primerísimo nivel en la mejor liga de Europa. Tiene solución para casi todos los problemas.

¿Cómo es el vestuario?

Muy divertido. Nos apetece mucho vernos cada día, compartir tiempo fuera de la pista, hacer bromas, contarnos cosas… Es un lujo. No sé si la gente es completamente consciente de la importancia de esto dentro de la vida nómada que llevamos. Estamos en un punto en el que precisamente por eso no queremos que esto acabe. Dices, "mierda, estamos ya en marzo y queremos exprimirlo". En los viajes nos juntamos para jugar a cartas en lugar de estar cada uno en su habitación con el móvil y hasta hemos creado un club de lectura porque varios tenemos gustos similares. Todo por la química que tenemos. Eso no se puede fabricar, pero sí fomentar.

“El vestuario es un lujo, muy divertido; no queremos que acabe la temporada. Estamos en marzo y queremos exprimir lo que queda”

¿Nivel de satisfacción con su temporada en el plano individual?

Estoy muy contento. Siento que estoy en el sitio adecuado en el momento adecuado. Yo sabía que llevaba años haciendo las cosas bien y que podía ofrecer este rendimiento. Estaba como agazapado, esperando a que me llegara una situación así. La verdad es que a mí mismo no me sorprende porque soy consciente de lo que puedo hacer como jugador, pero necesitaba un escenario como este.

“No me sorprende mi rendimiento, pero necesitaba un escenario como este; siento que estoy en el sitio y en el momento adecuados”

El equipo tiene ante sí un horizonte ilusionante tanto en Europa como en ACB. ¿Los que repiten del año pasado les cuentan cómo se vivió la conquista de la FIBA Europe Cup?

Sí que cuentan, sí. Hemos visto vídeos, nos han contado historias... Además, cuando fuimos a Salónica fue como un regreso nostálgico. Nos hablaron del recibimiento y lo mucho que significó todo para la ciudad.

Y en la Liga Endesa el equipo marcha noveno con los mismos triunfos que el octavo. ¿Ve factible luchar por el ‘play-off’?

Tenemos que afrontarlo como una ilusión, que es lo que ha sido siempre, porque exigírnoslo igual sería algo contraproducente. Lo mejor es ir partido a partido porque va a depender de la regularidad que consigamos.