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El Surne Bilbao firma un milagro baloncestístico en Gran Canaria (97-98)

Resuelve en la prórroga con un triple con adicional de Justin Jaworski a tres segundos del final un duelo en el que llegó a perder por 22 puntos

El Surne Bilbao firma un milagro baloncestístico en Gran Canaria (97-98)ACB Photo/M. Henríquez

El Surne Bilbao fabricó este miércoles un auténtico milagro baloncestístico para conquistar su segunda victoria en veinte visitas al Dreamland Gran Canaria(97-98). La derrota en el derbi ante el Baskonia el pasado domingo no descabalgó a los hombres de negro de su inquebrantable fe para afrontar situaciones adversas y finales taquicárdicos y lo vivido en el Gran Canaria Arena fue otra prueba de ello porque la moneda volvió a salir cara para llevar al éxtasis a un equipo que se activó tarde y llegó a perder hasta por 22 puntos (46-24) poco antes del descanso, pero que supo reaccionar para pasar a mandar en el luminoso en el acto final antes de resucitar tanto en los compases finales del tiempo reglamentario como de la prórroga para encadenar su cuarta victoria seguida a domicilio. Ver para creer.

Primero, cuando tras 12 puntos seguidos facturados por Isaiah Wong para los de Jaka Lakovic con constantes viajes a la línea de tiros libres los visitantes llegaron a verse con un 84-77 con menos de dos minutos y medio en el reloj antes de que la irrupción estelar de Luke Petrasek igualara a 86 puntos, con Justin Jaworski fallando el triple que pudo evitar el tiempo extra en una posesión final demasiado forzada. Y en el tiempo extra, sacando chispas del juego uno contra uno de Kassius Robertson y el propio Wong, los locales saboreaban el éxito con el 96-91 con menos de un minuto por disputarse, pero con los de Jaume Ponsarnau conviene asegurarse una y mil veces que han dejado de respirar.

Gran Jaworski

Y no era el caso. Melwin Pantzar estrechó márgenes, Robertson se dejó un tiro libre, Tryggvi Hlinason añadió más madera (97-95) y la decisión de enviar a la línea a 13 segundos del final a Mike Tobey salió perfecta. Falló sus dos tiros y en la jugada final Jaws ejerció de tiburón, con un triplazo celestial con adicional a tres segundos del final. Tiró a fallar y ya no hubo tiempo para borrar el 97-98.

Mirar hacia arriba

No puede haber forma más placentera de afrontar el segundo parón competitivo por la disputa de la Copa y las ventanas FIBA que sumar otro éxito que permite seguir enganchado de pleno derecho a la lucha por jugar el play-off. Al conjunto vizcaino le costó entrar en calor, probablemente porque en su depósito queda ya escasísima gasolina, pero de lo que va sobrado es de rebeldía y ganas de ganar, de instinto de depredador.

Hlinason se cuelga del aro rival.

Y esta vez tuvo que exprimirlo porque le costó funcionar con sostenibilidad tanto en defensa como en ataque, pero su segunda parte fue extraordinaria (38-55) y logró superar sus problemas en el rebote para imponer su propuesta con seis jugadores anotando en dobles figuras liderados por los 20 puntos del providencial Petrasek, los 16 de Hlinason y los 13 de un Pantzar que se fue a los 30 créditos de valoración con sus nueve asistencias y sus seis faltas provocadas.

Mal arranque

Pese a que Margiris Normantas arrancó entonado, las pérdidas de los hombres de negro sirvieron en bandeja el control del luminoso a los anfitriones en los compases iniciales (14-7). La entrada de la segunda unidad no mejoró nada y Ponsarnau tuvo que parar el partido con un 23-12. Ni por esas. Los de Lakovic encontraban demasiadas facilidades, cerrando los diez minutos iniciales con un 30-14.

Sin solución

El conjunto vizcaino aumentó tímidamente sus prestaciones en retaguardia, pero en ataque solo Normantas funcionaba. Además, el Gran Canaria había encontrado la confianza que había echado de menos en semanas anteriores y lo de los problemas en el rebote empezaba a ser sangrante... Otra vez llamó a capítulo Ponsarnau a los suyos con el 46-24, pero el 0-6 de los hombres de negro solo sirvió para maquillar tímidamente el luminoso con el que se llegó al ecuador de la cita, un 48-31 que se asemejaba a todo un ochomilen términos de posible intentona de remontada.

Crecimiento

Pero al regreso de vestuarios, el Surne Bilbao demostró que lo suyo no era por no querer. Pese a que los interiores rivales hicieron daño tirando de muñeca desde los 6,75, el conjunto vizcaino actuó con mucho mayor aplomo en ambas canastas. Defendió con mayor dureza y, además, los triples comenzaron a entrar de la mano de Petrasek, Pantzar y Jaworski hasta acercarse hasta un buen 64-57 tras tres tiros libres del estadounidense y un dos más uno de Harald Frey. Robertson acudió al rescate de los suyos, pero el 68-61 con el que se llegó a los diez minutos finales dejaba un hueco para el más difícil todavía.

Agonía

Y es que ahora eran los hombres de negro los que tenían fuego en sus ojos. Un 0-10 para arrancar el cuarto final para completar un arrollador 1-14 con una defensa brutal y un ataque multidisciplinar les puso por delante antes de que Lakovic parara el choque con un 68-71. Logró el efecto deseado porque los suyos recuperaron la compostura de la mano de Wong y, con ello, el control del marcador. Parecía que el trabajo de los visitantes iba a quedar incompleto primero en el tiempo reglamentario y luego en la prorroga, pero este Surne Bilbao esta de que sí y es capaz de fabricar milagros.