La racha del Surne Bilbao terminó en el derbi, ese tipo de partidos que al equipo vizcaino se le atragantan desde que está en la Liga Endesa. De hecho, el Baskonia es el primer equipo que logra derrotar dos veces a los hombres de negro esta temporada. Venía advirtiendo Jaume Ponsarnau de que su equipo está a estas alturas justo de fuerzas y ayer se manifestó sobre la cancha de Miribilla ante un rival que impuso una altísima exigencia física. No tiene que ser casualidad que las tres derrotas que acumulan en casa los bilbainos hayan llegado ante tres rivales de Euroliga.
Ese fue el listón que había que superar también ante el Baskonia, al que le favoreció el criterio arbitral, muy permisivo ayer con todo tipo de contactos, lo que acabó por minar la resistencia y la moral de los jugadores locales. Apenas nueve faltas se señalaron a cada equipo en una primera parte que fue de puro desgaste y al final de los cuarenta minutos, resultó llamativo que el Surne Bilbao, que lanza casi veintiseis tiros libres por partido, se quedara ayer en solo tres ante una defensa tan agresiva y dura como la baskonista.
Hilliard y Jaworski recibieron un tratamiento especial en el planteamiento de Paolo Galbiati, con sus defensores siempre muy cerca para impedirles moverse con comodidad con y sin balón. Los dos estadounidenses acabaron cayendo en la ansiedad y en la frustración y el juego de equipo se resintió porque entre los dos acumularon muchos errores y una valoración de -26, algo nada habitual a estos niveles. Tryggvi Hlinason, al que le perjudicó la lesión de Khalifa Diop porque le dejó sin referencia interior, también recibió muchos contactos en la zona y no pudo imponerse a la hora de atrapar rebotes que normalmente son suyos. Mamadi Diakité, más pequeño y más móvil, se hizo el amo y acabó por negar todos los caminos al aro con sus seis tapones.
Aleix Font fue el único jugador al que la defensa baskonista hizo algunas concesiones y el catalán logró con inteligencia y acierto la máxima anotación de su carrera en la ACB. Pero no tuvo mucha más compañía a la hora de anotar y el físico sucumbió al talento anotador en un derbi disputado en un ambiente muy sano, nada que ver con lo que ocurría en tiempos más lejanos.
Rotación limitada
Tras el descanso, había que mantener un tono para el que quizás no está preparado el conjunto de Ponsarnau en este momento del curso en el que la salud no le está acompañando. El Surne Bilbao echó en falta a Lazarevic y Sylla, jugadores versátiles que podían haber propiciado algunos emparejamientos más favorables y habrían sumado más elementos a una rotación que se queda corta ante rivales de este calibre. El Baskonia, pese a las ausencias previas y durante el partido, tiene un estilo muy claro que no abandona y en el que quizás no prima tanto la táctica como imponerse en los duelos individuales, al menos contra equipos con menos armazón y músculo.
El parón de la Copa y las ventanas va a venir bien al Surne Bilbao, aunque algunos de sus jugadores se vayan a marchar con sus selecciones. Pero, al contrario que en algunas temporadas anteriores, el equipo entrará en marzo liberado de urgencias y con la ilusión de mejorar los resultados del curso pasado. Todas las rachas se acaban y esta que ha sido histórica para el club se topó con esa barrera que esta campaña se le está haciendo infranqueable.