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El Surne Bilbao no sabe perder: en Zaragoza, noveno triunfo seguido (82-84)

Resuelve otro final agónico con un ‘tres más uno’ de Jaworski y un descomunal Hlinason, encadena su sexto éxito en ACB y duerme en plaza de ‘play-off’

El Surne Bilbao no sabe perder: en Zaragoza, noveno triunfo seguido (82-84)ACB Photo/E. Casas

El Surne Bilbao vive, disfruta y se divierte actualmente en una fiesta de esas que uno desea que no acaben jamás, que se alarguen en el tiempo hasta la eternidad. La suerte le sonríe y los dioses del baloncesto, caprichosos siempre y contrarios en otras ocasiones no tan lejanas en el retrovisor, en este último mes se han puesto radicalmente de su lado para catapultar hasta posiciones de play-offa una tropa liderada por Jaume Ponsarnau que viaja gozosa de victoria en victoria en la mejor racha de resultados jamás conocida por la entidad de Miribilla.

El de este sábado en Zaragoza(82-84) fue el noveno éxito consecutivo, el sexto en Liga Endesa con otros tres más añadidos en FIBA Europe Cup, y llegó en otro final de altísimo voltaje en el que hubo dos elementos absolutamente desestabilizadores: el brutal tres más uno a la contra de Justin Jaworski a 2:24 del final para el 75-79 y el descomunal trabajo de Tryggvi Hlinason, que sumó otras dos canastas más en esos compases decisivos. Los anfitriones agobiaron hasta el 82-83 y no estuvieron en absoluto lejos de provocar un disgusto, pero Santi Yusta falló un triple con ese marcador. Margiris Normantas solo anotó uno de sus dos tiros libres con ocho segundos aún en el reloj, pero en la última jugada el alero madrileño no estuvo nada lúcido y falló la penetración que pudo ser sinónimo de prórroga.

Melwin Pantzar penetra a canasta ante el Zaragoza.

Fe y recursos

El Surne Bilbao se ha ganado el privilegio de dormir como octavo clasificado con su excelente balance de 11-8 porque fue capaz de sobrevivir a una contienda en la que tuvo que picar de nuevo muchísima piedra. Los de Jesús Ramírez descubrieron en el segundo cuarto que tenían permiso para elevar el nivel físico y usar manos y contactos en defensa sin miramientos y no fueron en absoluto timoratos en retaguardia, por lo que al conjunto vizcaino le costó fluir. Además, los hombres de negro tampoco estuvieron especialmente acertados desde la larga distancia (8 de 31, con tres de los aciertos en los primeros diez minutos), pero lo que no falta actualmente en sus filas es fe, convencimiento y recursos.

Excelente Hilliard

Darrun Hilliard, magnífico con sus 21 puntos con muy buenos porcentajes, fue su sostén anotador durante gran parte del partido, Bassala Bagayoko y Harald Frey colaboraron en momentos tremendamente importantes y de gran exigencia física y mental -los de Ponsarnau mandaron en el luminoso durante casi todo el segundo tiempo, pero con el aliento de su rival muy presente en la nuca- y Jaworski y Hlinason pusieron la guinda en el momento de la verdad ante un rival resistente y pegajoso de la mano de Joaquín Rodríguez, Isaiah Washington y Devin Robinson.

Equilibrio constante

Tras un arranque algo desordenado como consecuencia del ritmo frenético, ambos equipos pasaron a intercambiar golpes, con los de Ponsarnau logrando algo de distancia (7-12) con la entrada en pista de la segunda unidad. Robinson aportaba sostenibilidad a los suyos desde la media distancia, pero Ramírez tuvo que detener el choque con el 11-16 pues era el Surne Bilbao quien más a gusto desplegaba su juego porque, sobre todo, lograba provocar pérdidas. Hasta los ocho puntos llegó la máxima ventaja de los hombres de negro antes de que el acto inaugural se cerrara con un 13-19.

Dureza

El Zaragoza contestó al reto triplista del entonado Hilliard activando a Yusta y el juego uno contra uno de Washington. Los locales cerraban mucho mejor las distancias cortas e intermedias alrededor de su aro y a su rival se le hizo más difícil fluir en ataque, por lo que el marcador fue estrechándose. El 13-22 del arranque del segundo cuarto se convirtió en un 29-30 superado su ecuador. Con el conjunto vizcaino perdiendo la batalla física, la voltereta era inevitable, con el Zaragoza haciéndose con el control (35-32) tras dos triples de Robinson y Spissu, el segundo tras dos rebotes ofensivos. Acumulando fallos en tiros liberados, el Surne Bilbao tuvo un tremendo salvavidas en Hlinason. El islandés, con dos canastas y una gran asistencia para una contra de Jaworski, mantuvo a flote a los suyos y solo una pérdida sin sentido de Hilliard en la jugada final evitó que llegaran en ventaja al ecuador de la contienda: 39-38.

Control

Tras regresar de vestuarios, ambos conjuntos volvieron a intercambiar golpes, con un excelente Hilliard llevando la voz cantante con colaboración de Hlinason y Frey. Ramírez no quería sustos y volvió a parar el choque con el 47-51. Rodríguez, con cinco puntos seguidos y mucha presión sobre Pantzar, tiró de los anfitriones y no hubo forma de lograr una renta tranquilizadora. Bagayoko, con tres canastones, hacía mucho daño debajo del aro, pero el Zaragoza sumaba de tres en tres y el 62-62 a diez minutos del final dejaba todo abierto.

Acciones clave

Con Frey en modo arrollador anotando siete puntos en un par de minutos, el Surne Bilbao se estiró hasta el 64-69, con el Zaragoza en bonus de faltas a 7:23 del final, pero Koumadje y Washington mantuvieron el choque en ebullición. Martin Krampelj encadenó un fallo al contraataque, un triple sin tocar aro y una falta evitable y sirvió al rival en bandeja el empate a 73 puntos a 4:17 de la última bocina. Parecía que las tornas del partido podían cambiar, pero ahí estuvieron Jaworski y Hlinason para consolidar el marcador y prolongar una fiesta que nadie quiere que tenga fin.