El Surne Bilbao Basket quiere marcharse al parón de la temporada que provocan la Copa y las ventanas FIBA con las mejores sensaciones posibles, que lo serán si se impone mañana en Miribilla al Valencia Basket en un encuentro al que Jaume Ponsarnau concedió gran importancia desde el punto de vista “psicológico”. Jugar en casa, donde los hombres de negro se están mostrando más fuertes “y donde hemos sido capaces de rendir cerca de nuestros máximos”, debe suponer un plus en busca de “marcharnos todos con una buena experiencia” y, por qué no, una victoria que sería un comodín en la igualada pugna que se ha establecido en la parte baja de la clasificación y que obliga a fallar poco para no meterse en más apuros. El siguiente partido en MIribilla no será hasta el 13 de marzo, en la vuelta de la eliminatoria ante el Legia Varsovia, y “por eso animo a la gente a venir y apoyar al máximo”.
Después, llegará el momento de resetear y de revisar el libreto en la medida en que se pueda ya que el Bilbao Basket se quedará sin casi media plantilla por los compromisos internacionales que iniciarán la clasificación para el Eurobasket de 2025. Se marcharán Pantzar y Andersson, con Suecia; Hlinason, con Islandia; De Ridder, con Bélgica; Kullamae, con Estonia; y Killeya-Jones, con Gran Bretaña. “Va a ser un hándicap, pero queremos aprovechar el parón lo mejor posible para adaptarnos a Hornsby, crecer lo máximo posible, ajustar cosas y consolidar valores que hemos tenido que ir corrigiendo sobre la marcha”, expuso Ponsarnau, que se mostró en desacuerdo con que el Bilbao Basket esté siendo fuera de casa “tan mal equipo porque hemos tenido opciones de ganar muchos partidos, aunque el último fue todo lo contrario”.
La mejoría pasa claramente por controlar esos parciales desfavorables que obligan a un esfuerzo mental y físico que resulta complicado de sostener. “No hemos encontrado aún las respuestas, pero está claro que cuando atacamos mal nuestra defensa no tiene éxito. Nos falta en esos momentos apoderarnos del partido con más solidez, no forzar algunos pases, jugar con mejores bloqueos… Al final, esos errores nos pesan y hace que nos sintamos débiles. Para muchos jugadores esta temporada es un reto y cuando las cosas no nos van bien, la mochila se llena demasiado. La solución es agarrarnos al partido y encontrar cosas que nos den confianza”, reflexionó Ponsarnau.
Probablemente, esos malos momentos llegarán también mañana contra el Valencia Basket, un rival que pese a haber sido derrotado por los hombres de negro en el partido de la primeraa vuelta “no nos va bien porque tiene músculo y talento”. En lo táctico, el Bilbao Basket tendrá que intentar “ser lo más dinámico que podamos” porque los de Álex Mumbrú querrán “bajar el número de posesiones y tratar de imponer su fuerza y dominar desde la defensa y el rebote. Pero también tendremos que encontrar jugadores inspirados para ganar”.