Cada verano es sinónimo de reconstrucción en los equipos modestos de la Liga Endesa y, por consiguiente, en el seno del Surne Bilbao Basket. En una competición notablemente polarizada en lo que a potencial económico se refiere, algo también extrapolable al conjunto del baloncesto continental, para este tipo de escuadras resulta imposible mantener una estabilidad en sus plantillas. Si las cosas van bien y el rendimiento deportivo supera las expectativas, retener a sus revalorizados jugadores principales ante las ofertas que llegan de conjuntos más pujantes en lo económico resulta una labor inviable. En el caso contrario, si el nivel ha sido más bajo del esperado, suele ser el club el que opta por cortar por lo sano.
Por una cosa u otra, los cambios en las plantillas entre temporada y temporada acostumbran a ser numerosos. En el caso del conjunto vizcaino, y para su fortuna, en los últimos años se han debido en buena medida al notable desempeño deportivo de los jugadores reclutados por la Dirección Deportiva capitaneada por Rafa Pueyo. Con respecto al curso pasado, seis jugadores repetirán presencia como hombres de negro –Adam Smith, Tomeu Rigo, Xavi Rabaseda, Álex Reyes, Denzel Andersson y Georgios Tsalmpouris–, con otros tantos llegando a la disciplina de la entidad de Miribilla –Alex Renfroe, Melwin Pantzar, Kristian Kullamae, Thijs De Ridder, Sacha Killeya-Jones y Tryggvi Hlinason– y Unai Barandalla convertido en jugador número trece aunque con ficha del conjunto de Liga EBA. Se tratan estas de unas cifras habituales en los mercados estivales en el caso de la escuadra bilbaina, que desde su regreso a la Liga Endesa en el verano de 2019 ha fichado en cada ventana de refuerzos a seis o siete jugadores, con dispar fortuna a la hora de poder mantener en nómina a sus principales referentes.
En el momento de volver a la élite, el Bilbao Basket apostó por seguir con seis jugadores de su periplo en LEB Oro (Thomas Schreiner, Jaylon Brown, Tomeu Rigo, Sergio Rodríguez, Ivan Cruz y Ben Lammers) y se reforzó de manera magnífica con Axel Bouteille, Ondrej Balvin, Emir Sulejmanovic, Arnoldas Kulboka, Jonathan Rousselle y Rafa Martínez para protagonizar una temporada de ensueño, disputando la Copa y jugando la fase final de aquel curso interrumpido por el covid. Como no podía ser de otra manera, el gran rendimiento de varios de sus jugadores hizo que cambiaran de aires. Bouteille lo hizo poco antes del parón de la competición, con el Unicaja pagando unos 150.000 euros por su libertad, y en verano Lammers puso rumbo al Alba Berlín y Sule se marchó sorpresivamente a Tenerife. Con Rousselle, Brown, Rigo, Kulboka, Balvin y un Quentin Serron que llegó para sustituir a Bouteille, se mantenía una buena base de jugadores, aterrizando en Bilbao durante el verano de 2020 otros seis: Ludde Hakanson, Jaroslaw Zyskowski, Álex Reyes, Kingsley Moses, Aaron Jones y Felipe Dos Anjos.
La temporada 2020-21 fue la más complicada de los últimos tiempos tanto por todo lo extradeportivo (temporada sin público, casos de covid propios y ajenos que obligaron a cambiar muchos partidos y un clima general de incertidumbre muy difícil de gestionar…) como por lo acontecido dentro de la cancha, firmando la salvación en la última jornada ante el Joventut tras una remontada extraordinaria en las últimas citas. El verano de 2021 fue de cambios profundos. Se marcharon, entre otros, Balvin, Brown, Kulboka y un John Jenkins notable en los últimos compases del curso, siguiendo en el equipo Hakanson, Rousselle, Rigo, Reyes y un Regimantas Miniotas reclutado con el ejercicio anterior en marcha. El mercado de fichajes, con siete incorporaciones, volvió a superar las expectativas (Rafa Luz, Andrew Goudelock, Ángel Delgado, Jeff Withey, Valentin Bigote, Gytis Masiulis y Alejandro Galán) y la temporada 2021-22 fue notable, con la posibilidad de jugar el play-off rota solo por una derrota en la prórroga del último partido del curso, en casa ante el Betis.
Una vez más, al gran rendimiento deportivo le siguió la salida del equipo de jugadores importantísimos como Damien Inglis, reclutado con la campaña anterior en marcha para sustituir a Miniotas, Delgado o Luz, además de Masiulis, David Walker o Stefan Peno. Sin embargo, se consiguió cerrar importantes renovaciones como las de Hakanson, Goudelock, Withey, Reyes y Rigo y los fichajes volvieron a ser siete: Nikola Radicevic, Francis Alonso, Xavi Rabaseda, Denzel Andersson, Emir Sulejmanovic, Michale Kyser e Ignacio Rosa.
Este verano, con Rabaseda y Reyes con contrato en vigor, había otros cuatro nombres que constaban como pilares importantes de cara al proyecto 2023-24: Adam Smith, Hakanson, Sulejmanovic y Withey. El último comunicó al club antes de acabar el curso su intención de buscar un mejor contrato probablemente en el baloncesto asiático, el bosnio rechazó un nuevo contrato por dos temporadas y recaló en el Casademont Zaragoza y el base sueco, con contrato en vigor, optó por abonar su cláusula de salida para fichar por el UCAM Murcia. Finalmente, el que sí renovó fue el estadounidense, referente anotador del equipo el anterior ejercicio, por lo que Pueyo decidió apuntalar su deseo de continuidad atando a jugadores de banquillo del gusto del técnico, Jaume Ponsarnau, asequibles en la parcela económica y de los que se espera un rendimiento superior en su segundo curso en la Liga Endesa (Andersson y Tsalmpouris) y un Rigo convertido ya en capitán y referente dentro del vestuario y del que se espera que deje atrás de una vez su calvario con las lesiones.
Con los seis jugadores que se mantienen del pasado ejercicio, a los que hay que añadir a Barandalla, y los seis que llegan nuevos, el Surne Bilbao Basket considera que ha conseguido, dentro de las posibilidades de su tesorería, la estabilidad y la continuidad que deseaba en lo referente a su plantilla. Las constantes reconstrucciones de su estructura se han convertido en un hábito obligado del que, hasta el momento, está sabiendo salir bien parado.
El mercado
Goudelock, dos meses a Andorra
- Contrato temporal. Tras una temporada apartado de las canchas como consecuencia de una grave lesión de rodilla, Andrew Goudelock, exjugador del Surne Bilbao Basket, ha firmado un contrato de dos meses con el Morabanc Andorra, prorrogable hasta final de curso, para sustituir al lesionado Jerrick Harding. Hace dos temporadas, el escolta estadounidense promedió 14,3 puntos y 10,3 créditos de valoración en sus treinta encuentros como ‘hombre de negro’.