Pese a la cierta sensación de tristeza que dejó el sábado la derrota contra el Coosur Betis, que impidió cumplir el sueño de disputar los play-offs de la Liga Endesa después de que los otros resultados necesarios se dieran de la forma deseada, el Surne Bilbao Basket cerró un curso baloncestístico 2021-22 que merece al calificativo de sobresaliente. En los tacos de salida, la meta de los hombres de negro no era otra que evitar las dos últimas plazas de la clasificación, las que desembocan en descenso a la LEB Oro, y el objetivo se cumplió con creces, holgura y mucho tiempo de antelación, evitando verse inmerso en una durísima pugna por la supervivencia que al final se ha cobrado dos víctimas que hasta hace nada pertenecían a la clase media-alta de la competición: el Morabanc Andorra y el Hereda San Pablo Burgos.
Ahora, la entidad de Miribilla se encuentra en una situación que de sobra conocen los equipos con presupuestos muy ajustados. A cada buena campaña en la que el rendimiento deportivo supera con creces las expectativas le sigue el manifiesto peligro de verse desmembrados. Los jugadores se revalorizan, los técnicos ganan prestigio y los cantos de sirena son seductores. Es lo que ocurre en el conjunto vizcaino, que lleva ya un par de meses trabajando alejado de los focos para confeccionar su siguiente proyecto. Su idea es mantener buena parte de su actual columna vertebral, pero es factible que la economía no lo permita. Además, en su caso se da la circunstancia de que ningún jugador salvo Álex Galán, cedido en el Alicante, tiene contrato en vigor de cara al ejercicio que viene
La Dirección Deportiva del Surne Bilbao Basket ya ha mantenido contactos, algunos preliminares y otros más profundos, con los jugadores que le gustaría mantener en nómina el próximo curso. Prolongar la relación con más de la mitad de la plantilla actual, más la continuidad de Álex Mumbrú en el banquillo, dibujaría su ecosistema ideal. Para empezar, a la entidad de Miribilla le gustaría seguir contando con cuatro de sus actuales cupos: Rafa Luz, Ludde Hakanson, Álex Reyes y Tomeu Rigo. Tanto el base brasileño como el escolta sueco han protagonizado una campaña notable y es probable que hayan llamado la atención de otros clubes -los cupos de calidad son piezas codiciadas en el mercado-, por lo que tendrán que poner en la balanza cuestiones económicas pero también el protagonismo que han tenido, y seguirán teniendo, si continúan en Bilbao.
Además, la entidad de Miribilla lleva semanas sembrando para intentar tres renovaciones que supondrían un notable espaldarazo para su siguiente proyecto, las de Andrew Goudelock, Damien Inglis y Ángel Delgado. El escolta estadounidense, asentado en el equipo tras un arranque complicado, está encantado tanto en el equipo como en la ciudad y a sus 33 años no vería con malos ojos continuar. Más complicado será seguir contando con el francés y el dominicano, dos piezas de sobresaliente rendimiento individual que recibirán ofertas económicas a las que el conjunto de Miribilla difícilmente podrá llegar, aunque intentará hacer valer otros factores.
Uno de ellos sería la continuidad de Mumbrú, técnico con el que ambos han congeniado bien, comparten competitividad y han ofrecido su mejor versión en el plano individual. Prolongar por un quinto curso su relación con el banquillo de Miribilla dependerá del técnico catalán, cuya labor desde que cogió la pizarra justo después de colgar las botas ha sido intachable. Su trabajo lleva un par de años llamando la atención de otros clubes con mayores posibilidades económicas y deportivas, aunque con menor estabilidad que la que tiene en Bilbao, y deberá tomar con sumo cuidado un paso que puede ser fundamental para su carrera. Y también está el factor Europa. Jugar la Basketball Champions League puede ejercer un considerable atractivo a la hora de mantener, y atraer, jugadores, pero el club quiere ir con pies de plomo en este aspecto. Se ha ganado el derecho deportivo a jugarla, pero hacerlo si finalmente tiene que renovar gran parte de su estructura deportiva tanto sobre la cancha como en el banquillo podría ser peligroso por la exigencia de jugar dos partidos semanales con escaso tiempo para ensamblar un grupo nuevo. Si se mantiene la columna vertebral, no existen dudas. l
El base lamentó en Twitter sus errores en el tramo final del duelo ante el Betis: “Acabar la temporada así es duro. Después de un gran trabajo durante el año tener la posibilidad en tus manos y no aprovecharla es duro y lo siento mucho. En el deporte un día eres el héroe y en el otro el malo. No olvidemos todo el trabajo de antes”.