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La cara y la cruz de la salud en Bilbao: Abando e Indautxu frente a Otxarkoaga

La esperanza de vida en Bilbao es de 86,9 años en las mujeres y de 81,3 años en los hombres

La cara y la cruz de la salud en Bilbao: Abando e Indautxu frente a OtxarkoagaOskar Gonzalez

La mejora en las condiciones higiénico-sanitarias, de alimentación,... ha provocado que haya una mayor calidad de vida permitiendo que la edad de la población se alargue y cada vez sea más longeva. En Bilbao, las mujeres viven hasta los 86,9 años mientras que los hombres tienen una esperanza de vida 81,3 años. Estos datos se desprenden de la nueva exposición inaugurada en el Mercado de La Ribera, con la que se abre el proceso de participación ciudadana para el II Plan de Salud de la capital vizcaina.

En una exposición instalada en el hall del mercado de La Ribera se aprecia claramente cómo las desigualdades económicas se reflejan en la salud de los bilbainos. Los barrios con menor renta de la villa, con ingresos inferiores a 18.000 euros anuales, son Otxarkoaga, Arabella, San Francisco, Altamira, Uretamendi e Iturrigorri-Peñascal. En el polo opuesto, con rentas económicas superiores a 30.000 euros, destacan Abando, Indautxu, Basurto, Castaños y Miribilla.

Y esas diferencias se reflejan en la salud donde los diferentes baremos que ofrece el Consistorio marcan esa disparidad. De los cuatro estándares de salud que se ven en los paneles (mujeres con pluripatologías, hombres con diabetes, mujeres con síntomas depresivos y hombres con problemas de salud crónicos), Otxarkoaga es el barrio que aparece en todos estos datos analizados como uno en los que mayor prevalencia tienen estas enfermedades. Frente a la realidad de Otxarkoaga están Abando e Indautxu ya que ambos barrios tienen los niveles más bajos en esas patologías. “Siempre hay determinantes sociales que cuando haces un estudio de salud diferenciado por zonas se van a ver”, explica Álvaro Pérez, concejal de Salud y Consumo. “La salud de las personas tiene mucho que ver con el código postal. Y pasa en todas las ciudades”, apunta Ana Collía, directora de Salud.

Baremos de salud

Los datos con los que cuenta el Ayuntamiento de Bilbao son claros en ese sentido. En Otxarkoaga, Arangoiti, Arabella, Zabala, Bilbao La Vieja e Iturrigorri-Peñascal se contabilizan más de 35 mujeres por cada 1.000 habitantes que presentan pluripatologías. En ese mismo baremo en Abando, Indautxu, Basurto y Ametzola la prevalencia es de menos de 20 mujeres por cada 1.000 habitantes.

En relación a la diabetes masculina, Abando, Indautxu, La Ribera y Castaños presentan una tasa de afección inferior a los 70 casos por cada 1.000 habitantes mientras que en Otxarkoaga, Uretamendi e Iturrigorri-Peñascal esta cifra se eleva hasta los más de 115 afectados por 1.000 vecinos.

Otro de los aspectos sobre los que se ha puesto el foco en esa exposición son las mujeres con síntomas depresivos. Y en esta ocasión los resultados no difieren respecto a otros estándares. Así, en Otxarkoaga y Arangoiti hay más de 130 mujeres por cada 1.000 habitantes. Y en barrios con mayor renta per cápita como Abando, Indautxu, Basurto, Ametzola y Matiko esta cifra se reduce a menos de 95 mujeres por cada 1.000 habitantes.

El último perfil sanitario que se refleja en la muestra son los hombres con problemas de salud crónicos. En Otxarkoaga, Arangoiti, Iturrigorri-Peñascal y Uretamendi son más de 750 sobre 1.000 habitantes los varones que presentan algún problema de salud para toda la vida. Frente a esa realidad están los menos de 675 vecinos por 1.000 habitantes que tienen enfermedades crónicas en Abando, Indautxu, Castaños y La Ribera.

“Las desigualdades económicas y sociales afectan”, afirma Álvaro Pérez quien subraya que en esos núcleos la “población es más vulnerable”. Esta situación provoca que el mantenimiento de unos hábitos de vida saludables no sean la prioridad para la ciudadanía. La prevalencia de más enfermedades en barrios como Otxarkoaga e Iturrigorri-Peñascal se refleja en que “tenemos una realidad prácticamente similar”.

Más allá de las enfermedades diagnosticadas, la percepción de la ciudadanía sobre su salud está relacionada con el nivel de estudios. Así, de los paneles de la exposición se desprende que los vecinos y vecinas con un nivel inferior de estudios tienen una peor sensación sobre cómo es su estado de salud.

Los barrios de Abando e Indautxu son los que tienen mejor salud de Bilbao.

Las mujeres, más longevas

A través de los paneles, las personas que se acerquen podrán comprobar cómo en una década se ha incrementado la esperanza de vida de los vecinos de la ciudad. Desde 2014 a 2023, cada año la longevidad ha ido creciendo en 1,4 meses; siendo el mayor incremento el registrado por los hombres con 1,5 años más mientras que el de las mujeres ha sido inferior con 0,4 años. “Es muy significativo que cada año ganemos ese tiempo. La transformación de la ciudad, las zonas verdes… están facilitándolo. Si mejoramos un mes y pico cada año es porque la línea de trabajo está siendo buena”, expresa Álvaro Pérez.

La diferencias por género son notables y como indica el concejal se trata de una realidad que ha sido una constante con el paso de las décadas, aunque la esperanza de vida de los hombres está creciendo de manera gráfica. Y esta circunstancia se debe también al cambio en la mentalidad de la ciudadanía y de los trabajos que se desarrollan. “Hace años, muchos trabajos tenían una carga física mayor. Fumar y beber estaba normalizado y la gente no pensaba que podía tener consecuencias para la salud”, subraya Pérez.

Diferencias por género

En los datos recabados también se hace hincapié en que las mujeres son más longevas pero durante más años tienen una salud de mala calidad. En concreto, en el caso de las féminas son 16,5 años mientras que esta situación en los hombres se reduce a 10,3 años. Otro de los aspectos en los que las mujeres también están por debajo de los varones es en relación a la valoración de su salud con diferencias de hasta diez puntos, dependiendo de la franja de edad.

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Sobre los hábitos de vida saludables son las mujeres las que, por ejemplo, consumen más fruta y verdura que los hombres, reflejo que se produce en todas las edades. En uno de los hábitos que más enfermedades produce, el tabaquismo, influye mucho la franja de edad. Así, entre las personas menores de 30 años que fuman son mayoría las mujeres, situación que se repite entre los 45 y 64 años. En cambio, en los grupos de población de entre 30 y 44 años y mayores de 65 son los hombres los que más cigarrillos consumen.

Las relaciones sociales también redundan en la salud de las personas. Y aunque en muchas ocasiones se piensa en las personas más mayores como las que más sufren la soledad no deseada, los datos recabados por el Ayuntamiento de Bilbao demuestran que una de cada tres mujeres menor de 30 años se siente sola siempre o de forma habitual durante el último año. La media de hombres se sitúa ligeramente por encima del 20%. Son las mujeres las que más perciben esa situación en todas las franjas de edad, siendo más del 20% las féminas de entre 30 y 44 años para las que las relaciones son escasas. A medida que aumenta la edad, el porcentaje de mujeres y hombres que se sienten solos va disminuyendo de manera constante. Así entre los 45 y 64 años, más del 15% de las mujeres y más del 10% de los hombres se sienten solos mientras que entre los mayores de 65 años, el 9% de los hombres y el 14% de las mujeres se encuentran en esa situación.