Lebron James se lo piensa
La dolorosa caída por 4-0 frente a Oklahoma deja tocado a 'El Rey', que a sus 41 años se debate entre un último baile en Cleveland o la retirada definitiva
El 4-0 de los Oklahoma City Thunder a los Lakers no solo ha caído como un jarro de agua fríaen la franquicia angelina, sino que también ha reabierto el melón del futuro de LeBron James. A sus 41 años, después de 23 temporadas en la NBA (récord absoluto), el "Rey" llega al verano como agente libre con las siguientes opciones sobre la mesa: quedarse en Los Ángeles, un último baile en otro equipo, o el retiro.
Si bien se daba por sentado que los vigentes campeones eran favoritos en la serie, la eliminación ha sido dura. Perder 110-115 en el último partido ha dejado claro que los Lakers están a años luz de la élite. LeBron, que terminó con 24 puntos y 12 rebotes, no quiso desvelar sus próximos pasos: "No sé qué me depara el futuro", decía ante la prensa, repitiendo casi palabra por palabra lo que dijo el año pasado. Su plan ahora es irse con su familia y, cuando se enfríen las cosas, decidir.
Uno de los puntos clave sobre una posible renovación es el papel de Luka Doncic. Rob Pelinka, el jefe deportivo de los Lakers, ha dicho que, aunque le van a dar a LeBron todo el tiempo que necesite para pensar, el próximo equipo se va a construir alrededor de Doncic. Y claro, eso chirría un poco con lo que LeBron querría cobrar.
Pelinka fue muy claro al subrayar que el arquetipo de la plantilla que buscan debe adaptarse a las necesidades del astro esloveno, quien ahora mismo es el líder indiscutible y el pilar de futuro de la organización. Esta nueva jerarquía interna es un factor determinante, ya que el liderazgo de LeBron en el vestuario durante los últimos ocho años podría chocar con esta nueva hoja de ruta.
Sigue siendo competitivo
Esta temporada se ha visto a un LeBron diferente. Él mismo admitió en la rueda de prensa que nunca en su vida había sido "tercera opción", pero que le ha gustado brillar en ese nuevo rol a estas alturas de su carrera. Aun así, sus números siguen siendo de otro planeta para su edad, aunque se nota el bajón lógico.
El americano sigue siendo uno de los jugadores más decisivos de la liga, promediando 20,9 puntos, 6,1 rebotes y 7,2 asistencias en la fase regular, cifras que incluso logró subir hasta los 23 puntos por noche durante las semifinales del Oeste ante OKC.
Ha promediado 20,9 puntos por partido (en 2022 promediaba 30, y ha ido bajando año tras año hasta los 24,4 de esta última fase regular). También ha jugado 60 partidos, la cifra más baja de su carrera, promediando unos 33 minutos, y en cuanto a porcentajes ha registrado un 51,5 % en tiros de campo, aunque en triples ha estado en un 31,7 %.
Él insiste en que su temporada no ha sido una decepción. "Me lo he dejado todo en la pista", decía. No obstante, por primera vez en 21 años, se ha quedado fuera de los titulares del All-Star. "Si me desenamoro del proceso, entonces me desenamoraré del juego", confesaba un LeBron que admite que el entrenamiento diario es lo que realmente le mantiene conectado al baloncesto profesional.
Sus opciones
Si el alero decide que su etapa vistiendo la camiseta de los Lakers ha llegado a su fin y rechaza esa extensión, el mercado de la NBA va a saltar por los aires. Las posibilidades que se abren ante él son muy variadas, aunque algunosdestinos suenan con más fuerza en los medios estadounidenses.
Por un lado, está la opción sentimental de regresar a los Cleveland Cavaliers. Volver a su casa, al mismo sitio donde empezó todo y donde logró aquel anillo histórico en 2016, supondría un cierre romántico de su carrera que la propia liga estaría encantada de vender como la narrativa perfecta.
Por otro lado, asoma una alternativa puramente competitiva que supondría un auténtico terremoto en la competición: los Golden State Warriors. Si James está dispuesto a renunciar a ese gran contrato y aceptar un salario mucho más modesto, en la franquicia de San Francisco le recibirían con los brazos abiertos.
El objetivo sería juntarlo con su amigo y gran rival de la última década, Stephen Curry, en un último intento por resucitar la dinastía y conseguir su quinto anillo. Formar pareja con Curry sería el movimiento más mediático de la historia reciente, uniendo a los dos jugadores que han marcado el ritmo de la NBA en los últimos quince años.
Tampoco se pueden descartar otros escenarios de mercado, ya que franquicias como los Miami Heat de Pat Riley o los New York Knicks están al acecho ante cualquier movimiento.
Sin embargo, una de las grandes posibilidades es que se acabe retirando. El propio jugador ha reconocido que el adiós está más cerca que lejos por puras cuestiones de edad. Aunque físicamente sigue rindiendo, el desgaste mental de veintitrés temporadas aguantando la presión de la élite es innegable.
La retirada sobrevuela el ambiente, especialmente después del revuelo que causó al principio de la campaña cuando sugirió su marcha en sus redes sociales, anunciando la "decisión de todas las decisiones". Aquello resultó ser un simple truco publicitario para promocionar una marca de bebidas alcohólicas, lo que le costó duras críticas de los seguidores por crear falsas expectativas.
El sueño de jugar con su otro hijo
Si en 2025 cumplió el sueño de jugar con su hijo Bronny en los Lakers, algo que nadie había hecho antes, ahora hay otro aliciente: su hijo Bryce James.
Bryce podría entrar en la NBA en 2027, después de pasar su año redshirt en la NCAA con los Arizona Wildcats. Eso significaría que LeBron tendría que aguantar dos temporadas más para poder compartir pista también con su segundo hijo.
También influye el hecho de que no quiere marcharse de la liga cayendo eliminado tan pronto, y su legendaria obsesión por igualar a Michael Jordan podría empujarlo a seguir, pero la idea de decir adiós es hoy una posibilidad muy real.
Todo esto ha provocado que las oficinas de la franquicia de oro y púrpura estén nerviosas. No es solo decidir si LeBron se queda o se va; es que su decisión afecta a todo: desde el presupuesto para fichajes hasta el valor de la franquicia.
Rob Pelinka y el entrenador JJ Redick tienen mucho trabajo por delante para ver cómo encajan las piezas si el de Ohio decide seguir, especialmente con ese salario de 52 millones que parece chocar frontalmente con un equipo ganador alrededor de Doncic.
