Laporte se enfrenta en el Mundial al 'Loco' que le hizo debutar
El central rojiblanco se reencuentra con Marcelo Bielsa como seleccionador de una Uruguay que se juega ante España sus opciones de seguir viva en la competición
14 años han pasado desde que Aymeric Laporte debutara con el primer equipo del Athletic de la mano de un tal Marcelo Bielsa. Fue en noviembre de 2012 cuando el técnico argentino, en un momento en el que Fernando Amorebieta amenazaba con no renovar, decidió alinear de inicio en la visita al Hapoel israelí a un imberbe francés que venía destacando en el filial.
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Cierto es que fue un partido intrascendente, ante un rival inferior y tras un viaje muy poco apacible; pero fue un encuentro de la Europa League. Y Laporte cumplió con creces: no desentonó al lado de Mikel San José, solucionó con solvencia los balones que le llegaron y empezó a mostrar ese pase rompe líneas que le caracteriza. El Athletic cumplió con el trámite (0-2) y dio un paso más en el camino hacia la segunda final continental de su historia.
Entonces, Laporte tenía 18 años. Y, ahora, 14 después, volverá a encontrarse con ese Loco que le convirtió en futbolista profesional. Porque Bielsa quedó prendado del central. Tanto que tan solo un mes después el defensa ya tenía contrato con el primer equipo. Lo ató hasta 2015, pero se quedó hasta 2018.
Después de eso, el francés se fue a ganar títulos al Manchester City y a asegurar su futuro al Al-Nassr. Pero acabó volviendo al Athletic. Porque el destino quiso que fuera como jugador rojiblanco, como león, su reencuentro con Bielsa. Y es que el entrenador argentino es el actual seleccionador de Uruguay, el rival del próximo sábado de España. Un equipo que, inesperadamente, se jugará ante los de Luis de la Fuente su continuidad en el Mundial.
Dos finales y ese partido de Old Trafford
Lo cierto es que, a pesar de ser su precursor, Bielsa solo disfrutó de Laporte una temporada. Más concretamente, 17 partidos. Porque el Loco dijo adiós a La Catedral y a Lezama esa misma campaña. De hecho, tuvo el honor de ser el último entrenador que dirigió al Athletic en el antiguo San Mamés. Tras ello, se marchó dejando un legado intangible que fue mucho más allá de sus 113 partidos y de esas finales de la Europa League y de Copa.
Porque no levantó ninguno de los dos títulos, pero fue el culpable de que esa temporada quedara en la memoria colectiva de toda una generación. De que el juego de los leones enamorara a medio continente y de que Old Trafford pasara a la historia como una de las noches más mágicas del Athletic. Por escenario, por resultado y por exhibición.
“Es una responsabilidad muy grande asumir el banquillo del Athletic”, dijo Bielsa en 2022
A pesar de ello, Bielsa no volvió a entrenar al Athletic. Y eso que pudo haberlo hecho en 2022, cuando en las últimas elecciones a la presidencia del club quedó vinculado a un candidato. Fue Iñaki Arechabaleta quien puso el nombre del argentino sobre la mesa para sustituir a Marcelino García Toral. Dos años de contrato pactaron. “Es una responsabilidad muy grande asumir el banquillo del Athletic”, dijo el técnico entonces. Pero finalmente la victoria se la llevo Jon Uriarte, que trajo a Ernesto Valverde.
Así que ahora Bielsa es seleccionador de Uruguay. Y es precisamente este cargo el que le hizo regresar a San Mamés. Ocurrió en marzo de 2024. La Euskal Selekzioa volvía a los terrenos de juego tres años y medio después y el rival escogido para la ocasión fue el combinado charrúa. El encuentro finalizó con empate a uno, pero la controversia llegó tras el pitido final.
Las excentricidades de Bielsa
Porque, a pesar de llevarse la ovación más larga de la noche, y una de las más sentidas que se recuerdan en San Mamés, el técnico argentino se negó a comparecer ante los medios de comunicación. Estaba enfadado porque Jagoba Arrasate, seleccionador vasco, había realizado más de las sustituciones de las pactadas.
“Al ser un partido de UEFA B, tiene que haber un acuerdo entre los dos clubes para que haya más de seis cambios, que entendíamos que sí había, pero ellos dicen que no", explicó el propio Arrasate.
Fuera cual fuera el motivo del enfado, el caso es que Bielsa no habló. Aunque en San Mamés ya se conocía la excentricidad del técnico argentino. Ejemplo perfecto fue esa autodenuncia que se puso por agredir al jefe de obra de las instalaciones de Lezama: “Me autoinculpo por mi agresión, pero las obras son una estafa y un robo. Se hicieron mal sabiendo que se estaban haciendo mal. Me indigné y me afectó porque tengo que asumir ante los jugadores las condiciones de trabajo de un plantel que vale 300 millones de euros”.
Es por eso que a la afición rojiblanca no le pilla de sorpresa el singular comportamiento que el seleccionador de Uruguay está mostrando en este Mundial. Porque si algo define al argentino es su extravagante personalidad y, para una muestra, su retrato oficial de la FIFA.
A diferencia de la mayoría de los jugadores y entrenadores, que posan para la cámara, Bielsa mantuvo la cabeza gacha y no dirigió la mirada hacia el objetivo. "No tengo que dar ninguna explicación. No soy un modelo”, respondió cuando fue preguntado por ello.
Tercer Mundial para Bielsa
El de Estados Unidos, México y Canadá es el tercer Mundial para Marcelo Bielsa. En el de 2002 dirigió a la Argentina de Diego Simeone, Gabriel Bautista, Hernán Crespo, Pablo Aimar y compañía. Pero no pudo pasar de la fase de grupos tras ganar a Nigeria (1-0), empatar con Suecia (1-1) y caer ante Inglaterra (1-0).
Más lejos fue con Chile en 2010, cuando llegó hasta los octavos de final, donde fue goleado y sobrepasado por Brasil (3-0). Sin embargo, en esta edición, cabe destacar que los de Bielsa quedaron encuadrados en el mismo grupo que España, como en esta ocasión. Por lo que el Loco, con Claudio Bravo, Arturo Vidal y Alexis Sánchez en sus filas, sufrió su primera derrota en este Mundial ante, a la postre, los campeones.
Subrayar también que Bielsa se enfrentó entonces a Javi Martínez y Fernando Llorente, aunque el primero solo tuvo 20 minutos y el segundo ni jugó. Sin embargo, con ambos coincidió al año siguiente en el Athletic. Es más, con el centrocampista estuvo tan solo una temporada puesto que después se marchó al Bayern Munich; pero con el delantero compartió las dos campañas en las que estuvo en San Mamés, antes de que este se fuera a la Juventus.
