El Athletic no hizo más que reiterar en el Metropolitano su mala trayectoria como viajero, lo que explica en parte la decepcionante temporada de los de Ernesto Valverde, que tampoco ha logrado pinchar al vestuario desde que el pasado 20 de marzo oficializara la decisión de dejar el banquillo rojiblanco al cierre de este curso. Desde entonces, los leones solo han ganado dos de sus cinco partidos disputados en este tramo, ambos en San Mamés –ante el Betis y Osasuna– y han perdido otros tres, dos de ellos en sus visitas al Getafe y Atlético de Madrid, con lo que se convierte en el quinto peor equipo de LaLiga EA Sports, junto al Levante, Rayo Vallecano y Alavés, como visitante, con solo 12 puntos cosechados, un pobre bagaje que le penaliza.

La estadística no es baladí, ya que explica parte de los motivos de su errante caminar en la liga, como le sucedió en la Champions, donde no pasó el corte de la fase inicial. El conjunto rojiblanco únicamente ha sido capaz de ganar en tres de los 16 desplazamientos consumados, el último de ellos en el Carlos Tartiere ante el Oviedo, colista y virtualmente desahuciado a Segunda División. Los otros dos éxitos se remontan a la tercera jornada, cuando batió al Betis en La Cartuja, y a la décimo cuarta fecha, con el triunfo en el Ciutat sobre el Levante, penúltimo clasificado.

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El dato no es alentador para el colectivo de Valverde, sobre teniendo en cuenta que tres de los cinco encuentros que restan de competición los tiene que competir lejos de San Mamés, con el añadido de que el primero de ellos tendrá lugar el próximo sábado ante el Alavés en Mendizorrotza, donde el conjunto ahora dirigido por Quique Sánchez Flores se siente fuerte, como ocurrió el sábado con su victoria sobre el Mallorca, en un duelo directo por la permanencia. Una derrota en Gasteiz acentuaría la depresión de un Athletic que se la tendría que jugar una semana después en La Catedral ante el Valencia, otro rival directo a día de hoy.