San Mamés tenía una misión en el derbi contra Osasuna y no falló. El encuentro, calificado como una final desde dentro del Athletic por aquello de espantar fantasmas y no ver realmente las orejas al lobo en la recta final de la temporada, proyectó un ambiente a la altura de las circunstancias tras el esfuerzo del club por convencer al personal de que era el momento de arrimar el hombro y dejar de lado los disgustos y las decepciones acumuladas durante el curso para sumar tres puntos de gran relevancia. Así fue. Surtió efecto el llamamiento de la entidad a la afición bajando el precio de las entradas a 30 euros, así como el mensaje de Ernesto Valverde en una entrevista difundida por el propio club apelando a la unión después de que el último compromiso en ‘La Catedral’ contra el Villarreal se cerrara con derrota, pitos al equipo y abandono masivo de butacas en los minutos finales con 1-2 en el marcador en la peor entrada de la temporada al coliseo rojiblanco.  

42.981 espectadores se dieron cita entonces para lamentar la derrota contra el equipo de Marcelino García Toral, 2.758 personas menos de las que se congregaron ante el Girona en la sexta jornada del campeonato el 23 de septiembre de 2025, la asistencia más pobre hasta la visita del ‘submarino amarillo’. Se disputó aquel choque frente al cuadro gerundense un martes a las 19.00 horas, exactamente igual que ocurrió ayer en un crucial derbi frente a Osasuna que suponía el regreso de Jon Uriarte y su renovada junta directiva al palco tras su reelección como presidente y que reunió a 47.500 aficionados en San Mamés.

El encuentro ante Osasuna supuso el regreso al palco de Jon Uriarte y su junta directiva. Borja Guerrero

Ondearon banderas rojiblancas en el terreno de juego antes del comienzo del partido coincidiendo con la salida al campo de los jugadores de ambos equipos y fue notoria la predisposición de la parroquia rojiblanca a animar a los leones desde el inicio del partido. Un penalti por manos anulado previa intervención del VAR con el encuentro recién descorchado aplazó un primer estallido que llegó con el gol de Guruzeta en el minuto 16 para abrir el marcador. Tuvo premio la energía con la que jugadores y afición arrancaron un derbi en el que el juego de los rojiblancos fue decayendo paulatinamente sin que ello provocara esta vez ningún reproche al equipo tras la finalización de la primera mitad.

Dificultad en aumento

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Las cosas, como tantas otras veces a lo largo de la temporada, amenazaron con torcerse en el comienzo del segundo acto con otro penalti por manos, esta vez a favor de Osasuna, que sí se señalo vía VAR y que detuvo felizmente Unai Simón. Volvió a levantar el portero murgiarra al público de sus asientos en el minuto 77 con otra enorme parada a Budimir instantes antes de que Yuri diera un importante susto de salud que congeló San Mamés. Despidió con una ovación al de Zarautz la afición rojiblanca, que vio en los compases finales del envite cómo Jauregizar era expulsado por doble amonestación para elevar la dificultad.

Fue en aumento la agonía general, con el público entregado a la causa, hasta que el colegiado Víctor García Verdura decretó el final del derbi. Ganó el Athletic y ganó San Mamés, clave para mantener en pie a un equipo que se olvida del descenso para volver a soñar con Europa.