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Derbi con un extra de tensión en San Mamés

El Athletic necesita ganar al peligroso Osasuna para enterrar definitivamente la amenaza del descenso

Derbi con un extra de tensión en San MamésEFE

Poco o nada queda por añadir a lo que todo el mundo sabe: ganar a Osasuna se ha convertido, más que en un objetivo, en el objetivo único, en algo inaplazable, obligatorio. Solo de lograrlo será posible abordar el final del calendario con cierta tranquilidad, pues con esos tres puntos desaparecería la incertidumbre, remitiría el temor que hoy representa la clasificación para un Athletic que se ha metido él solito en un problema insólito. También es cierto que no lo eliminaría del todo venciendo esta noche en San Mamés, pero qué distinta sería la coyuntura; aunque el equipo debería perseverar en las seis jornadas restantes, el futuro se miraría con la sensación de alivio que no puede existir antes de la disputa de este derbi.

Conviene recordar asimismo que el Athletic no compite en solitario en el tramo final de campeonato, hay bastantes conjuntos implicados en esta carrera de fondo y, de momento, varios peor situados. En las próximas horas o días, algunos se enfrentan entre sí (Mallorca-Valencia o Levante-Sevilla) y otros afrontan citas complicadas, es el caso del Alavés que acude al Bernabéu, o el Rayo y el Elche que reciben a Espanyol y Atlético respectivamente. Un panorama que dispara el valor de los puntos. Ni que decir tiene que los marcadores ajenos que favorezcan serán de enorme ayuda en el supuesto de que los de Ernesto Valverde cumplan con la parte que les corresponde. Y los adversos, en la hipótesis de un mal resultado ante Osasuna, pues justo lo contrario.

Como ocurre siempre, nada importa más que lo propio y con esa premisa ha trabajado la plantilla en Lezama, sabedora de que el cruce con Osasuna no representa una visita de cortesía. Desde luego, así lo sugieren los precedentes más próximos (una victoria, cinco empates y dos derrotas, estas significaron sendas eliminaciones coperas) y quizá tampoco lo sea a la vista del momento por el que atraviesan los rojillos. Alessio Lisci lamenta, no sin razón, cómo se les han escurrido entre los dedos una serie de puntos, suficientes para estar metidos de lleno en la batalla por una plaza europea. Esta postura inconformista refleja cómo el italiano ha ido dotando de fiabilidad a un proyecto más expuesto a altibajos meses atrás.

Lisci intentará resarcirse a costa del Athletic y para ello está en condiciones de alinear un once muy estable: Boyomo, que vuelve, suplirá la baja del sancionado Catena en la zaga y debe despejar la duda que implica a Torró e Iker Muñoz, mientras que el resto de las demarcaciones estarían adjudicadas: Herrera, Rossier, Hernando y Galán, en la retaguardia; y Moncayola, Rubén García, Aimar Oroz y Víctor Muñoz por detrás de Budimir, autor de 16 goles en liga.

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Resulta improbable que los planes de Valverde vayan orientados a transformar el bloque de la jornada anterior. A lo sumo, cabe augurar retoques, por ejemplo, el regreso de Gorosabel al once, o acaso que Yeray supla de inicio a un Vivian ausente en unas cuantas sesiones de trabajo. Laporte y Yuri son intocables para el técnico e idéntico tratamiento suele dispensar a Jauregizar y Galarreta en el círculo central o a los hermanos Williams en las bandas, Sancet como enlace y Guruzeta arriba del todo.

Argumentos para cambiar algo o mucho de lo apuntado no faltan, pero cuesta creer que se vayan a considerar a estas alturas. Una apuesta en ese sentido equivaldría a romper con la línea mantenida en fases de la temporada menos críticas que la presente. Si entonces Valverde tomó un camino y no ha rectificado pese a la trayectoria que el Athletic ha ido describiendo, extrañaría que ahora adoptase un criterio novedoso en el reparto de las titularidades.