Síguenos en redes sociales:

Un impulso que permite al Athletic creer

La buena imagen ante el Barça reanima a los leones de cara al último tercio de liga, tramo en el que Valverde ha sacado un alto número de puntos en cursos anteriores

Un impulso que permite al Athletic creerBorja Guerrero

En el mundo del fútbol se suele recurrir de manera reiterativa a diferentes máximas. Una de ellas se refiere al un antes y un después, expresión que emerge cuando se analiza el desarrollo de un partido puntual que puede marcar un cambio radical de dinámica. Podría ser el caso que se aplicara al Athletic a causa de sus prestaciones en el compromiso que compitió el pasado sábado en San Mamés frente al Barcelona, líder en solitario de LaLiga EA Sports, que se llevó los tres puntos tras sufrir durante varias fases de juego y gracias a la genialidad de Lamine Yamal, que sentenció un choque en el que el conjunto rojiblanco batalló a un alto nivel, pero al que le faltó ese plus de calidad en su versión ofensiva de la que abunda en el Barça para haber optado a sumar como mínimo un punto. El análisis mayoritario sobre lo sucedido el sábado comparte esa lectura, como también es mayoritaria la sensación de estupor que provocó en su masa social la buena imagen de los leones frente al líder 72 horas después de depreciarse con un fútbol ramplón en el segundo asalto de la semifinal de Copa con la Real Sociedad, en la que algunos futbolistas, ajenos al ADN del club y de su parroquia, no estuvieron a la altura competitiva con el billete a una final copera en juego.

Se deduce que entre el partido de Anoeta y el de San Mamés frente al equipo de Hansi Flick se ha producido una especie de toque de atención puertas adentro, un tirón de orejas para no tirar la temporada de forma prematura cuando quedan más de dos meses y medio por delante, con once jornadas de liga por recorrer y con las opciones de lograr plaza europea todavía vivas. Fuera de la Champions League desde enero y sin la distracción de la final de Copa, al Athletic solo le queda poner el foco en la competición de la regularidad, con el beneficio de que, al contrario de lo que sucedía hasta el escenario actual, el colectivo de Ernesto Valverde disfrutará de semanas limpias para preparar con todo tipo de detalles el compromiso de cada fin de semana, con la plusvalía que aporta dosificar esfuerzos e ir recuperando a futbolistas tocados, al mismo tiempo que se desactiva cualquier pretexto en referencia a la sobrecarga de citas que el conjunto rojiblanco ha soportado desde el pasado agosto.

Opciones europeas

Te puede interesar:

Así las cosas, Valverde y el vestuario entienden que las buenas sensaciones proyectadas por los rojiblancos, que descienden a la décima plaza tras la victoria ayer del Getafe sobre el Betis, en su duelo frente al Barça deben servir como un impulso para creer en la credibilidad de atrapar un billete para repetir en el próximo curso en una competición continental, ya sea en la Europa League –con el recuerdo del éxito de alcanzar las semifinales la campaña pasada– o en la Conference League –torneo en el que la entidad se estrenaría–, un objetivo que no es disparatado si se tiene en cuenta diferentes variables. El quinto puesto que ocupa el Betis, que visita San Mamés dentro de dos jornadas, se otea un tanto lejano, a ocho puntos de distancia; y el sexto, propiedad del Celta, que también debe pasar por Bilbao, a cinco puntos; pero también podrían tener premio el séptimo en caso de que el Atlético de Madrid, cerca de blindar su plaza Champions, conquiste el titulo de Copa a costa de la Real Sociedad; e incluso el octavo, si se repite el cupo actual de ocho equipos estatales gracias a un hipotético segundo puesto en el ranking UEFA y que es factible.

Cierto es que para albergar opciones de éxito el Athletic debe corregir diversos conceptos de su fútbol, pero se apoya, al mismo tiempo, en la recuperación de futbolistas claves en el matiz defensivo como Dani Vivian, el mayor impacto de Aymeric Laporte, junto al paso de que tienen que dar Oihan Sancet, un pelín aseado ante el Barça, o el mismo Alex Berenguer, a la espera además de saber en qué estado volverá Nico Williams. Más allá de los nombres propios, se detecta el efecto Valverde, en el sentido de que en sus nueve temporadas anteriores en el banquillo bilbaino, repartidas en tres etapas, sus arreones en el tramo final de liga han sido casi siempre fructíferos, como los 21 puntos de los 33 posibles que sumó el curso pasado y que propiciaron el billete a Champions; o la misma tacada en la 2015-16, o los 19 puntos en otras tres campañas, todas ellas con el premio europeo. ¿Y si resulta que en esta ocasión se da un escenario similar?