Al Athletic le hacen falta 18 puntos para asegurar la permanencia
El Athletic aseguraría la permanencia si suma esa cifra que parece muy factible de alcanzar en las jornadas restantes, pero en las anteriores diecisiete no ha pasado de los 15 puntos
La aventura continental es agua pasada, pese a que todavía coleen algunas consecuencias, a las que se refirió Ernesto Valverde según acabó el partido con el Sporting de Portugal. Subrayó el desgaste que ha conllevado jugar la Champions, cómo penaliza en la faceta física medirse a rivales de primer nivel. La secuela más evidente sería la lesión de Oihan Sancet, que estará de baja no menos de tres semanas. Más difícil de evaluar es la factura que pasará la batalla con los lisboetas pensando en el delicado compromiso del fin de semana con la Real Sociedad.
El domingo, ya sin distracciones, pues ya habrá tiempo para hincarle el diente a la ronda copera que acogerá Mestalla, arranca una fase diferenciada de lo vivido desde verano. Cada cual le pondrá el nombre que más le guste, pero toca centrarse definitivamente en la liga. El Athletic aborda el tramo del calendario que conduce hasta mayo con un objetivo prioritario: asegurar la permanencia lo antes posible. De esto iba lo que deslizó Valverde el día en que los rojiblancos salieron trasquilados del Sánchez Pizjuán; ahí habló sin tapujos de alarmas encendidas, de lo mal que le iba al equipo en el torneo de la regularidad, el más importante siempre.
Figura el Athletic decimotercero en la clasificación, igualado a Elche y Sevilla, que le preceden con los mismos puntos, pero conviene fijarse en lo que se cuece a su espalda, pues mantiene una exigua distancia de tres puntos con respecto al Mallorca, el conjunto que marca el descenso. Si perdiese el derbi, cualquiera de sus perseguidores (Valencia, Alavés, Rayo y Getafe) le adelantaría ganando su próxima cita. No es cuestión ahora de mirar qué rivales aguardan a los equipos que aparecen entre paréntesis y sí de preocuparse del que visitará San Mamés.
Además, ahuyentar la crisis no es una misión a resolver en una jornada ni en dos ni en tres. Para analizar correctamente la situación, se ha de considerar en primer lugar el numeroso pelotón reunido en un pañuelo de seis puntos. Incluye a once equipos y va desde las plazas continentales, desde la propia Real, octava, casi hasta abajo del todo, excluyendo a Levante y Oviedo, ambos descolgados. Un panorama que multiplica el valor de los puntos a repartir en los muchos cruces entre equipos implicados en esa carrera por abrazar la tranquilidad.
En las diez ediciones más recientes del campeonato se comprueba que el número de puntos que garantiza la permanencia es 42. Hay años donde con algunos menos se elude la pérdida de categoría, pero por si acaso no está de más establecer la meta en esos 42. Cabe que relacionar esta información con la suerte del Athletic suene tremendista, exagerado, improcedente. Ojalá el tiempo demuestre que ciertamente no había razones para preocuparse tanto, pero el desarrollo de la vigente campaña justificaría esta clase de prevención.
El Athletic posee a fecha de hoy 24 puntos, le faltan por tanto 18 para colocarse el salvavidas de los 42. Los 18 puntos se antojan un logro asequible a falta de celebrar diecisiete jornadas, bastaría con ganar seis encuentros o ganar cinco y empatar tres. Es verdad que así mirado no debería haber problemas. Una percepción que, sin embargo, queda alterada si se contrasta con el siguiente dato: en las últimas diecisiete jornadas, el Athletic solo ha sido capaz de acumular 15 puntos.
No tan bien
La ventaja de cara a lo venidero estriba en que no volverá a compaginar la liga con la Champions, cuyos efectos perniciosos están suficientemente demostrados. Retomando esta cuestión, lo que Europa pone y quita merece un par de reflexiones. Dejando a un lado el dinero que entra en las arcas de Ibaigane y la ilusión que genera en el entorno, supone un lastre considerable de cara a disputar la liga. Se ha comprobado, cómo será que ni Valverde duda de ello. Por eso sostener que el Athletic lo ha hecho muy bien en la Champions, como afirma el técnico, equivale a admitir que cada frente es un compartimento estanco cuando es lo opuesto: se han de meter todos los frentes en la coctelera y apechugar.
Por otra parte, un equipo que en ocho partidos mete nueve goles, tres de ellos en un cuarto de hora increíble, confirma que el torneo le viene ancho. Y esto no es ningún descrédito, sino la realidad. Hay nueve equipos con idéntica o peor puntería, seis de los cuales ya están fuera. El milagro de Bérgamo sería el único sostén para una valoración positiva, sin él lo del miércoles hubiese estado de sobra. Por último, lamentar el gran potencial de los adversarios carece de sentido, la Champions va de esto, es así para todos.
