Si hay un protagonista en la victoria del Athletic ante la Atalanta (2-3) es Robert Navarro. El fichaje de este verano dio las asistencias para que Gorka Guruzeta hiciera el primero y Nico Serrano, el segundo; y después marcó el tercero de los leones con una tranquilidad pasmosa. "Es un día increíble. Un día que va a quedar para siempre en mi memoria porque encima están mi madre y mi hermana en el estadio con todos los aficionados desplazados", dijo el extremo tras el encuentro.

Navarro no supo si quedarse con el tanto marcado, quinto de la temporada y segundo en la Champions, o con los dos pases de gol que les hizo a sus compañeros: "Me quedo con todo. El primer gol ha sido el de creer, en el segundo he visto que entraban Guruzeta y Nico (Serrano) y he dicho voy a probar... Y en el último gol, el mío, he dicho a ver si Oihan mete la puntera con ese pie largo que tiene... Lo ha hecho y me he quedado solo ante el portero".

Según Navarro, este triunfo no solo sirve para que los leones se reenganchen a una Champions que parecía perdida, sino también para recuperar la confianza y las sensaciones perdidas tras unos encuentros irregulares.

"Era un partido que necesitaba la afición, que sufre mucho; y los propios jugadores, que también sufrimos. Llevamos mucho tiempo buscando un punto de inflexión que sirva para cambiar la dinámica, porque ganamos un partido y al siguiente volvemos a perder. Así que esperamos que esta victoria sea la definitiva".

Mala primera mitad

A pesar de la adrenalina de la remontada y la felicidad por depender de sí mismos en la última jornada de Champions, Robert Navarro reconoció que el Athletic sufrió en una primera mitad en la que lo mejor fue el resultado: 1-0 obra de Gianluca Scamacca.

"La primera parte nos ha costado mucho con balón y mucho sin balón. No estábamos dentro del partido, pero en la segunda hemos sacado el orgullo, que lo necesitaba el equipo, y estoy muy feliz por la remontada".