De vuelta a la vida… y de regreso a Euskadi. Ellos son Cordovas. No, no nos hemos equivocado en la grafía de la banda, ya que el grupo procede de Nashville, nada que ver con Andalucía, como prueba su música, enfangada hasta las trancas en la música de raíz de Estados Unidos, principalmente el rock suave de querencias country aderezado con bellas armonías vocales. Back to Life, su destacable y atemporal quinto disco, primero con el sello Yep Roc Records, es la excusa de su próxima gira, que recalará el 17 de mayo en el Kafe Antzokia. Las entradas están ya a la venta en la página web de Last Tour.

Cordovas tienen detrás casi década y media de trayectoria, y son ya conocidos en Euskadi tras su paso por el Azkena Rock y el DalecandELA Fest de Getxo. En este caso, regresarán para presentar su nuevo disco, Back to Life y lanzado a finales del pasado mes de enero, en una larga gira estatal que incluye media docena de paradas. Arrancará en Girona, el 12 de mayo, y concluirá con su única fecha vasca, el 17 del mismo mes en el Kafe Antzokia

Inicios

La banda está liderada por Joe Firstman (voz, bajo, guitarra acústica, Fender Rhodes, piano, sintetizador, Wurlitzer) y Lucca Soria (guitarra acústica y eléctrica, bajo, voz), “el único soldado que mejor entiende lo que hago”, según Firstman, un músico de largo recorrido que a inicios de milenio contó con un contrato importante que acabó tirando por la borda. Después, se vio obligado a participar durante cuatro años como miembro de la banda oficial de un programa nocturno de la cadena NBC.

Tras reconocer que en esos primeros años le faltaba tanto “disciplina como preparación”, acabó formando Cordovas, en principio sin el apoyo de Soria. Un concierto en Iowa les puso en contacto y comenzaron su colaboración. El resto de miembros siempre se ha mostrado flexible, con entradas y salidas. Algunos de los músicos que han participado en la grabación de su último álbum –y que, previsiblemente, les acompañarán en la gira– son Jon Loyd (voz, piano), Rick Parker (guitarra), Smith Curry (guitarra) y Chris Powell (batería, percusión).

Back to Life, su 5º álbum, condensa el alma de Cordovas, proyecto que ha sabido crecer desde la independencia, combinando tradición y frescura. Y no resulta baladí cómo surgieron sus 9 canciones, entre México y Nashville, donde componen y graban, respectivamente. Firstman compró una casa en Todos Santos, cuando su carrera parecía hacer aguas. Pensó que, si el rumbo no se enderezaba, podría tener algún garito donde tocar ocasionalmente y disfrutar del surf. Y, con suerte, compartir escenario con otros turistas establecidos allí como Peter Buck (REM) o John Paul Jones (Led Zeppelin).

Allí, en ese semi retiro artístico ubicado en México, en plan comuna hippie y en un espacio usado como laboratorio compositivo, donde surgen sus canciones, gestadas en comunidad y convivencia creativa. Primero se disfruta el proceso sin más y en ocasiones, se maquetan los temas hasta que se acaban transformándose en un repertorio vibrante y lleno de matices, fruto de su pasión y amor por la música.

Esa filosofía de vida y música compartida late en Back to Life. Hace mucho que se inventó la rueda y a los líderes del grupo se les ven las costuras y los gustos a varias millas de distancia. Eso sí, trabajan desde un prisma personal, con mimo, honestidad, cariño y, con el paso de los años, también con un oficio incuestionable. El dúo califica su relación de “amistad musical” y se siente afortunado por ello. “Miro a mi alrededor y solo veo amor, y yo lo he conseguido así. Toda mi vida gira en torno al arte, no a las facturas ni a las llamadas telefónicas. Todo se basa en el amor y el entusiasmo”, explica Firstman. Y eso es lo que irradia su disco.

Tras el rastro de The Band, Grateful Dead, Crosby, Stills & Nash, Flying Burrito Brothers o Eagles, pero con una personalidad propia y reconocible. Esa es la vereda que recorre Cordovas en sus temas actuales. Autores de clásicos underground ligados a este sonido como Fallen Angels of Rock´n´Roll, presentan nueve canciones –no llegan a 30 minutos– que son puro bálsamo, un chute de belleza y emoción ante la caótica situación del mundo en este aciago marzo de 2026.

Es música de raíces USA, pero elegante, de tono relajado y con una calidez y dulzura de otra época, y con unas letras hippies sobre la esperanza, las preguntas que surgen obligadas para entender este mundo incierto y repletas de sueños y deseos de amor y escapada. Como Higher Every Time, un medio tiempo delicado y electroacústico punteado con steel guitars, voces encantadoras y armonías setenteras en el que su personaje asegura “subir cada vez más alto”.

No muy lejos de ese espacio musical se encuentra la propia Back to Life, un country rock de manual, o ese baladón con steel guitar llorona y un piano que emula al mejor Gram Parsons titulado Josefina. En el otro extremo, Step Outside, puro The Rolling Stones cuando se pusieron vaqueros y miraron al rock y r&b sureño en la época de las correrías conjuntas de Richards y Parsons. Súmale algún piano honky tonk, el pasaje folk de Sunset, el country con aire de ranchera de Mexico Home y el exotismo de Wings, de ritmo funk y arreglos jazz con piano y el saxofón de Kamasi Washington, y te queda media hora disfrutona gracias a un repertorio ajeno al tiempo y a la crueldad de la vida actual.