El polivalente defensa que cumple su undécima campaña en el equipo, le da la vuelta al argumento más extendido, inspirado en el temor que produce el calendario más inmediato, y adopta una postura constructiva, incluso optimista. Dice que, en partidos de máxima dificultad, como estos ante Real Madrid, Atlético y PSG, no se pierden puntos, en todo caso se ganan. Y que la vida seguirá después, por eso conviene ofrecer una buena imagen, independientemente de cuál sea el desenlace. Razón no le falta, al igual que en otros argumentos que vierte sobre la actualidad del Athletic y en torno a su porvenir.

Real Madrid, Atlético y PSG. Ponerle un adjetivo a la semana queda a gusto de cada uno, pero sin duda se trata de un episodio excepcional.

—Ya. Tal y como está montado, el calendario siempre es exigente, pero si a los compromisos de liga se le suma el de Champions y con semejantes equipos enfrente…

Igual es un momento idóneo para, en vez de analizar en conjunto lo que viene, recurrir al manido partido a partido.

—Si se mira con positivismo se podría decir que esta semana tienes la ocasión de sumar puntos porque con estos rivales delante no podemos hablar de puntos que no hay que perder. Y luego, cuando haya pasado, ya haremos una valoración global, pero no solo de lo que hayamos o no conseguido en el plano material, sino también en lo que se refiere a las sensaciones.

Las sensaciones, dice.

—Las sensaciones que quedan después de jugar partidos de esta dificultad son importantes para el equipo. Lo son pensando en lo que vaya a venir detrás y conviene que esas sensaciones no sean perjudiciales sino beneficiosas para el ánimo.

Menciona el aspecto mental, anímico, cuando en liga vienen de puntuar solo ante rivales del fondo de la clasificación: Oviedo, Levante o Mallorca. También es verdad que con esto les vale de momento para mantenerse octavos.

—La lectura de estas cuentas u otras se puede hacer como se quiera, de manera más o menos positiva. En el equipo no somos muy amigos de estar haciendo cuentas, yo el primero. Hay que ir poco a poco y pensar que en el siguiente partido existe una oportunidad de sumar, tres o un punto, y de seguir ahí en la clasificación, en un puesto que es el que luego nos puede permitir pelear por una plaza europea para la próxima temporada.

Se entiende pues que Europa continúa siendo el objetivo.

—Sí. Es que, si hacemos un repaso del primer tercio de temporada, se admite que los resultados no son los que nos gustarían, pero estando en la octava posición, tan cerca de puesto europeo, es lógico decir que Europa es el objetivo.

Serán más razones, pero una que explique por qué el Athletic está dando una imagen bastante diferente a la esperada no será precisamente haber estado dos años jugando a tope cada encuentro.

—Puede ser que sí. El equipo ha estado dos años pegándose un tute importante, con un nivel de competitividad muy alto, logrando resultados constantemente; con unos rendimientos individuales estupendos que revertían en el comportamiento colectivo. Esta temporada vemos una bajada en los aspectos mencionados, más lesiones, partidos en que haciendo cosas parecidas a las de antes no se saca el resultado que se busca. Estas dificultades que vemos ahora se notan a la hora de competir porque nuestro estilo de juego es de gran intensidad, en calidad y en cantidad, hablamos de muchos minutos en cada partido pisando el acelerador.

Al fin y al cabo, este Athletic no está habituado a enlazar participaciones europeas, un reto que suele pasar factura y, encima, este año toca la Champions.

—Parece una nimiedad el hecho de que se mencionen las dinámicas para entender la realidad del fútbol. Hemos pasado un par de temporadas montados en una ola buenísima, es algo que hemos generado nosotros mismos, estabas ganando muchísimos partidos, perdiendo muy pocos, y de repente entras en otra dinámica, más derrotas, menos victorias, parece que todo cuesta más. Alguien dirá que estos temas son muy subjetivos, pero ocurren y afectan.

Volvamos a lo que toca: el Madrid acaba de tropezar en Girona. ¿Se ha de tomar como una buena noticia o justo lo opuesto?

—Supongo que un equipo de sus aspiraciones en una semana de tres partidos no se puede distraer en más de un partido.

Pues no es el único empate reciente que acumula el Madrid, le pasó igual con el Rayo y el Elche. Por algo le acaba de ceder el liderato al Barcelona.

—Por eso digo, con lo que se está jugando y con el corto margen en que se encuentra metido respecto junto a Barcelona y Atlético, tendrá más presión y vendrá a San Mamés con los dientes más afilados.

Se escuchan constantes críticas y quejas en su entorno, por ahora el proyecto de Xabi Alonso tiene muchos detractores.

—Mira, con los cambios que ha habido en la plantilla y con las dudas que pueda provocar, está claro que uno a uno y en conjunto el Madrid está por encima de la media en cuanto a calidad. Y como se dice siempre en vísperas de partidos de este pelo, para sacar algo en limpio hace falta acercarse a la perfección, rozarla. Ya lo hicimos el año pasado aquí, en casa.

Se le ve optimista. Pero el jugador no mira a esta clase de citas, cualquiera de las tres que llegan de golpe, como un evento. Eso queda para el espectador o el aficionado.

—Prefiero mirar cada partido individualmente y veo que es posible sumar igual que si fuese otro tipo de partido. Aunque parezca una chorrada, pienso en puntuar como lo hago antes de cualquier partido. Creo que es importante conseguir dar la talla, salir al campo y competir en condiciones con los tres. Como futbolista, es importante salir al partido con la máxima ambición, aunque sepas que será muy difícil, pero sabiendo también que la vida no se termina esta semana, que cuando haya pasado quedará mucho que jugar.

Antes se aludía a la Champions, enseguida se ha apreciado que no tiene ni punto de comparación con la Europa League.

—Totalmente de acuerdo. La Champions supone jugar contra los mejores clubes de Europa. El paso de un torneo al otro equivale a subir un escalón alto, la diferencia no es de un simple peldaño.

Esa mayor complejidad también está condicionando el vigente año. Se pudo pensar que, por hacer semifinales en la Europa League, no costaría amoldarse a la Championes, pero…

—Yo añadiría que participar en la Champions, además de duro, es algo muy bonito de vivir si eres del Athletic. Es una experiencia muy reconfortante para los veteranos y para los más jóvenes supone un aprendizaje estupendo. Te da la oportunidad de conocer de cerca la realidad de lo que es el más alto nivel.

A día de hoy y en vista de la posición que ocupa el Athletic, hasta le puede convenir despedirse de la Champions en la fase de liguilla. ¿Comparte este criterio?

—No, a día de hoy no comparto ese criterio. Tenemos opciones todavía. Opino que hemos competido bastante bien como para merecer algún punto más. Sin ir más lejos, en Praga hicimos ocasiones suficientes para haber ganado y ahora la perspectiva sería esperanzadora. Ya veremos si más adelante se puede compartir esa reflexión.

Hay que hablar de su rol en el equipo y de su futuro. Renovó contrato para un año el pasado mayo, coincidiendo con la jornada que cerraba la temporada.

—El año anterior no participé mucho al principio, pero con el paso de los meses tuve la suerte de intervenir en momentos importantes, en partidos con mucha enjundia, pude aportar al equipo y decidimos renovar por un año más. Fue algo importante para mí, que llevó aquí toda la vida. Es bueno saber que en el vestuario se me considera como alguien con peso y ver que en el campo soy capaz de responder.

Pues el presente ejercicio ha empezado de manera parecida: se tiró los siete primeros compromisos sin jugar un solo minuto.

—Sí, en ese sentido la tónica se ha repetido. Empecé sin jugar varios partidos y luego he ido entrando poco a poco. Ya se verá cómo transcurren las cosas en los meses que hay por delante y espero que al final de la temporada nos sentemos a hablar otra vez.

En mayo cumple 33 años, ha vivido muy de cerca los casos de compañeros de demarcación, De Marcos y Balenziaga, que estuvieron largo tiempo renovando anualmente.

—He pensado en el cambio de paradigma aplicado a mi situación deportiva. Como dices, he tenido al lado los ejemplos de Balenziaga y De Marcos. Soy consciente de que por una cuestión de edad llega un momento en que las renovaciones se realizan anualmente y es un poco lo que tengo en mente.

Se diría que para el entrenador continúa siendo un recurso válido en diferentes contextos, normalmente poco agradecidos.

—Sea mayor o menor mi participación, yo me siento útil y valorado dentro del grupo. Trataré de seguir en la plantilla, pero quizá me toque dar un paso a un lado. No lo sé. No es sencillo rendir cuando no gozas de continuidad, pero es algo a lo que quizás me haya ido acostumbrando. He comprobado que el trabajo del día a día me da para estar preparado y cumplir cuando me toca jugar.

Acaba de jugar entero el partido con el Levante, se le vio seguro y rápido.

—Yo me veo bien físicamente. Es verdad que he pasado por un par de lesiones de tipo muscular, pero han sido leves y cada vez que salgo me siento cómodo. Por ejemplo, para completar un partido, como el del pasado sábado. Me vi con piernas y mi objetivo a título individual es ese, seguir ofreciendo cuanto pueda.

Es de los que colgaría las botas si el Athletic no le renueva o no baraja ese tipo de cuestiones a estas alturas.

—No he querido ni pensar en ello. Soy consciente de que he renovado por un año en las dos últimas temporadas y podría haberme planteado diferentes hipótesis de futuro, pero no lo he hecho. Llevo muchos años en el club, el club es mi vida y hasta que no sepa a ciencia cierta que no seguiré, prefiero no pensar en el después.

Ahora le toca comentar asuntos relacionados con el final de la carrera, pero ¿recuerda si en los inicios imaginaba el itinerario que está cubriendo?

—Nunca he sido una persona que ha idealizado el futuro o que se pusiese expectativas concretas. Siendo un crío no pensaba que llegaría a debutar en Primera con el Athletic, ni que fuese a ganar un título o que me convertiría en uno de los capitanes. Son hitos que se han ido cumpliendo. He ido quemando etapas como muchos otros compañeros que han hecho un camino como el que yo estoy haciendo o parecido. Si miro hacia atrás, pues sí, estoy orgulloso de lo que he podido hacer y desde ese punto de vista no me gustaría que esta historia acabase. Cuando eres veterano, valoras todo mucho más y mejor.

Recientemente comentaba cómo en todos estos años ha ido de la mano con el otro capitán, Iñaki Williams.

—Sí, conté que entramos juntos en Lezama y fuimos dando juntos los mismos pasos en categorías inferiores. Hemos vivido mucho, siempre nos hemos apoyado el uno en el otro, nuestra relación ha sido muy buena. Y ahora estamos de capitanes.

Son los jefes del vestuario.

—El cargo da un poco de vértigo porque hemos podido convivir con grandes figuras en lo deportivo y en lo humano y ahora nos toca a nosotros ejercer esa responsabilidad.