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Cita sin término medio: tres puntos de oro o un drama

Un Athletic cargado de urgencias y con bajas ilustres visita al Levante, que aún no ha ganado en su campo

Cita sin término medio: tres puntos de oro o un dramaPankra Nieto

El Athletic se cruza esta tarde con otro adversario hundido en el fondo de la clasificación, ya van tres o cuatro este curso, circunstancia que en teoría le debería favorecer. Pero en el actual contexto es arriesgado pronunciarse sobre sus opciones de éxito en el Ciutat de Valencia. En condiciones normales, si el equipo de Ernesto Valverde estuviese funcionando como corresponde a su potencial, esta visita al recién ascendido Levante, muy penalizado por su balance como local, se catalogaría como una gran oportunidad. Sin embargo, por tratarse de un encuentro mediatizado por las urgencias que embargan a ambos conjuntos, es arriesgado pronunciarse, emitir un pronóstico. Estamos ante un ejercicio de adivinación sin red.

El de hoy será el sexto partido del Levante en calidad de anfitrión. No ha ganado ninguno de los anteriores. Su registro resulta significativo: un empate con el Betis y derrotas frente a Barcelona, Madrid, Rayo y Celta. Los ocho puntos que ha obtenido de viaje apenas le alcanzan para rellenar semejante agujero. La impresión de que está condenado a pelear hasta el final de la temporada por no regresar a Segunda parece fundamentada, pero lo que interesa comprobar ahora es si el fútbol y los goles del Athletic contribuyen a agudizar sus penurias.

El sufrimiento presente y la suerte que el Levante vaya a correr en los próximos meses no deja de ser un asunto secundario para los rojiblancos, que cargan con su propia cruz desde finales de agosto. Sus persistentes carencias todavía no obtienen un reflejo evidente en la tabla, pero esto puede cambiar en breve. Aunque sea cierto que en la Champions ya le han abocado a cargar con una posición muy delicada, en liga no habría motivos para la alarma tan evidentes. Ahora bien, en el supuesto de que no sean capaces de vencer esta tarde, acumularán muchísimos boletos para caer en un embrollo curioso.

No es cuestión de anticiparse a los acontecimientos, pero se antoja razonable afirmar que para el Athletic perder contra el Levante supone un drama. Aparte del escozor que produciría en el vestuario y, lógicamente, en una afición que ya acumula bastantes motivos para sentirse defraudada con lo que ve, resulta inevitable detenerse en el grado de dificultad que plantean los siguientes rivales. Con señalar que serán Real Madrid y Atlético de Madrid, poco queda que añadir. Uno el miércoles próximo y el siguiente el sábado, ambos en San Mamés. Aunque se deje en un segundo plano el cruce del miércoles posterior, con el PSG y también en Bilbao, la exigencia de ese par de batallas con los clubes más representativos de la capital estatal, primero y cuarto en el campeonato, otorgan una trascendencia suprema a la cita con el Levante.

Laporte, otra baja

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No fue casual que Valverde, que admitió la existencia de “cierta presión”, trazase un paralelismo con el reciente partido ante el Oviedo, asimismo colista, resuelto por la mínima y gracias a una genialidad de Nico Williams. La fiabilidad que transmite el Athletic no contribuye a realizar predicciones en clave optimista. Como mucho invitan a la prudencia. Encima, coinciden las ausencias de Laporte, por una gastroenteritis, Ruiz de Galarreta y Sancet, por sanción, un trío de indispensables en la pizarra del técnico, pese a que su rendimiento, sobre todo el del central y el media punta, estén dejando mucho que desear. Pero como con Valverde juegan siempre, es posible que dichas bajas generen una preocupación que siendo rigurosos no merecería excesiva atención.

Serán sustituidos por Paredes, quien no anda peor que Laporte y Vivian, al revés; a figurar en la media optan Vesga y Rego, en principio por este orden porque el chaval viene de sumar noventa minutos en Praga y por detrás del ariete pueden ubicarse Berenguer o Unai Gómez. Se supone que regresarán al once Gorosabel y Yuri, así como Nico Williams, que ni olió el balón en la media hora que tuvo contra el Slavia. Pero no está la cosa para reservar a nadie, menos si gasta fama de estrella.