Real Sociedad 1-1 Athletic

Iñigo Martínez se reencuentra con sus fantasmas

El central del Athletic vuelve a cometer un penalti contra su exequipo, la Real Sociedad, como hizo en la final de Copa, y acaba expulsado en el Reale Arena

01.11.2021 | 00:53
El colegiado Juan Martínez Munuera muestra la cartulina roja a Iñigo Martínez después de que el central del Athletic viera la segunda amarilla por dar un manotazo a Isak.

EL Athletic contrarrestó las virtudes de la Real Sociedad presionando con eficacia, con esfuerzo colectivo, forzando al equipo de Imanol Alguacil a salir con el balón jugado por las bandas. El cuadro txuri-urdin capitalizó la posesión, pero ninguno de los dos equipos asumió riesgos excesivos a la hora de elaborar el juego. Fue un partido de tablero y piezas, estratégico, de lances y disputas, en el que el margen para las individualidades era estrecho y abundaron las imprecisiones en los controles debido a un césped que acunaba el balón acelerándolo por la lluvia. Los de Marcelino García Toral solo fueron capaces de crecer con el esférico en posesión en el tramo final de la primera mitad, cuando aparecieron los espacios propiciados por la fatiga. Las bonanzas defensivas de ambos conjuntos bloquearon a los ataques hasta bien avanzado el partido. Se enfrentaban el equipo con menos goles encajados de LaLiga Santander, el Athletic, y el conjunto que aún no había visto perforada su meta en el Reale Arena, la Real, que ayer perdió la condición de imbatible.

En ese buen hacer defensivo participó con brillantez Iñigo Martínez, el silbado. Porque a cada balón que tocó el central de Ondarroa fue pitado por una grada –con récord de asistencia con 37.066 almas– que no olvida su desembarco en Bilbao. Durante la primera mitad, en nada dejó factura en Iñigo su pasado con la camiseta rival o el penalti cometido sobre Portu en la pasada final de Copa, la acción que desequilibró la balanza y a la postre permitió el título para el bloque guipuzcoano. Tampoco dejó huella su incomparecencia frente al Espanyol, cuando se cayó de la convocatoria a última hora por problemas estomacales. El regreso fue lucido, saliendo al cruce con maestría, maniatando a Sorloth, Isak o a quien hiciera falta. No hubo ni una sola mota en la actuación de Iñigo. Su hoja de servicio fue impecable en el primer acto. El cambio de pareja de baile, el de Yeray por el lesionado Vivian, tampoco se hizo notar. Un Yeray que dio el susto pero que se recuperó para mantener la empalizada en el área del Athletic.

Las mejores imágenes del derbi. Fotos: Pablo Viñas

Pero en la segunda parte regresaron los fantasmas del pasado. La noche de Halloween fue terrorífica para Iñigo Martínez. Con el encuentro más abierto, con dos equipos desabrochados del temor y arrojados a por los 3 puntos y el impulso anímico de ganar un derbi, la Real puso el balón en el área de Unai Simón. La pelota quedó muerta y delante de Iñigo, que se mostró sin contundencia en el intento de despeje, que pecó de falta de capacidad de anticipación. Mikel Merino robó la cartera del defensor, metió la pierna para ganar la posición e Iñigo, desde el suelo, rebañó las piernas del centrocampista de la Real, que se fue al suelo cuando estaba a punto de sacar el disparo. El colegiado Juan Martínez Munuera decretó penalti y mostró la cartulina amarilla al central del Athletic. Aleksander Isak no perdonó desde los once metros.

Los malos recuerdos de Iñigo se hicieron presentes. Noche de brujas. Akelarre en el Reale Arena. El Athletic se embocaba hacia la prolongación de su mala racha en Donostia, donde no gana desde la temporada 2016-17, y antes de aquella no lo hacía desde la 2011-12. Por contra, la Real se encauzaba hacia su decimocuarto partido consecutivo sin conocer la derrota y recuperaba el liderato de la competición doméstica. Sonrisas y lágrimas.

Apenas cinco minutos después de cometer el tosco error, Iñigo se lanzó a por su resarcimiento tras la salida de un córner. Penetró como un tren de mercancías, impetuoso, en la búsqueda del remate. Conectó con el balón, aunque en situación desfavorable. Fue un disparo acrobático. Las ansias por sacudirse los males hicieron que sus pases desde la zaga fueran desplazamientos largos para superar las líneas de presión. Había prisas. Hubo algún pase interesante para potenciar ese juego vertical por el que apuesta Marcelino.

Con el partido roto y la frustración abrazada a Iñigo, la oscura noche se ennegreció aún más. En una disputa, Isak empujó al ondarrutarra y éste soltó el brazo. Su mano impactó en el rostro del delantero sueco y el árbitro amonestó a Iñigo, que salió del césped expulsado en el 84' y con la afición local en pleno delirio, coreando su nombre junto a improperios varios. Los fantasmas volvieron a visitar a Iñigo. Mal día para los ex, ya que Alex Remiro también vivió su particular monstruoso Halloween.

Vio la primera cartulina tras propiciar la pena máxima en el minuto 56 y en el 84' vio la segunda después de dar un manotazo en el rostro a Isak

Iñigo Martínez cuajó una gran primera mitad, pero en la segunda parte ennegreció su actuación al cometer un penalti y ser expulsado


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