El Athletic vence a base de pico y pala (0-1)

Un gol de Iñaki Williams propicia la primera victoria del curso de un conjunto rojiblanco al que le valió ante el Celta su perfil pragmático y su notable solvencia defensiva

28.08.2021 | 19:40
Iñaki Williams celebra el gol de la victoria ante el Celta.

Objetivo cumplido. El Athletic se presentaba en Balaídos con la única idea de firmar su primera victoria de esta liga y la ha hecho realidad en un partido poco brillante en juego, pero eficaz a la hora de poner en valor su solvencia defensiva y acertar en uno de los momentos claves con el tanto de Iñaki Williams, que, a la postre, ha sentenciado a un Celta ansioso y que ha proyectado muchas lagunas en ataque. El Athletic, sin más, se ha llevado los tres puntos porque ha sido mejor en las dos áreas, tal como ha reclamado Marcelino en cada comparecencia pre partido. Es una máxima sencilla, aunque en muchas ocasiones complicada de cumplir. En esta ocasión, ha sido efectiva. El conjunto rojiblanco ha metido la segunda ocasión que ha tenido, se ha sabido proteger cuando más ha apretado el cuadro vigués, ha tirado de una versión pragmática y solo le ha faltado poner la puntilla en varias de sus claras llegadas en el tramo final para evitar la angustia de pedir la hora. No obstante, el Athletic no se pude quejar, porque la misión estaba enfocaba a la conquista del primer triunfo, que curisoamente llega lejos de San Mamés como ocurriera en su éxito anterior, que se remontaba a la trigésimo cuarta jornada de la pasada liga, entonces en el Sánchez Pizjuán. Para más inri, se da una similitud entre ambas. En Sevilla decidió una contra gestada por Sancet que consumó el mayor de los Williams, sociedad que ha vuelto a emerger esta tarde para buenaventura de los leones, que pueden disfrutar con alegría del primer parón competitivo de la campaña.

Marcelino despejó la duda 60 minutos antes del inicio. Se trataba de un secreto a buen recaudo, lo que quizás resultaba poco comprensible. Se entiende que un entrenador debe tener la idea muy clara sobre su portero, una posición delicada y que necesita de un blindaje áun mayor que el resto de compañeros. La incertidumbre sobre la titularidad o no de Unai Simón, que el propio Marcelino lo alimentó en la víspera, probablemente sobraba. Carecía de cierto sentido, salvo que el entrenador dudara de verdad, lo tuviera que consultar con el propio Simón y de paso explicarle con sutileza a Julen Agirrezabala las razones por las que chupaba banquillo cuando había sobresalido en sus dos primeros partidos como león a sus 21 años de edad. La jerarquía pesa. Simón, titular de la selección española, acumula casi un centenar de encuentros defendiendo la meta rojiblanca y Agirrezabala es un recién llegado, con muy buena pinta, sí, pero a día de hoy no deja de ser también un melón por abrir en la élite. Es lo que dice la fría ley del fútbol, en la que los galones imponen. Julen, incluso, podría viajar a Zamora para incorporarse al Bilbao Athletic, que se estrena mañana en la nueva Primera RFEF en el Ruta de la Plata. "La idea es que (Agirrezabala) juegue", dijo el viernes Marcelino. Afortunadamente para los intereses del Athletic, el morbo de la portería no ha existido, una vez que el de Murgia ni se ha visto exigido en Balaídos.

El asturiano pidió también en la previa que la imagen excelsa de su equipo una semana atrás ante el Barça no se quedara en el recuerdo. Se conoce la motivación extra que generan los clásicos frente al cuadro culé y el Real Madrid, pero el Athletic baja en muchas ocasiones de decibelios cuando se mide a rivales de menor ascendencia. Por ello, Marcelino reclama no mirar el nombre del contrario, algo difícil de interiorizar para el futbolista. El arranque del duelo de Balaídos ha sido fiel a la referencia empírica, ya que apenas se han detectado huellas en el primer acto del Athletic que compitió con el Barça. Ni la presión en bloque alto y medio, ni las continuas llegadas por las que suplica el entrenador se han dado, aunque le ha salvado, eso sí, la solvencia defensiva, encarnada en la figura de un imperial Iñigo Martínez, que luce un gran momento de forma, y en la de su compañero en el eje de la zaga, un Dani Vivian que se ha ganado a pulso su titularidad.

El Athletic no se ha sentido cómodo, es más, ha evidenciado carencias en la creación de juego, un matiz que vuelve a poner en cuestión su fórmula en la medular. El Celta ha tenido más balón, sobre todo porque cuenta con futbolistas hechos para ello, aunque no le ha servido para poner en demasiados apuros a Unai Simón, que apenas ha tenido que intervenir. No en vano, los intentos celtiñas, muy insistentes en sus costados, se han quedado en meras balas de fogueo, lo que habla bien del entramado defensivo bilbaino. El conjunto rojiblanco se ha resignado a un perfil más pragmático vista la dinámica que tomaba el partido. Si no se puede poner el traje de gala, bien vale enfundarse el mono de trabajo. También es fútbol. Con un Muniain intermitente, un Berenguer voluntarioso, el Athletic se ha tenido que fiar al trabajo oscuro y a la espera de una acción individual que inclinara la balanza a su favor. Así ha sido, cuando Sancet, en una acción opuesta a lo que dice su apariencia, le ha ganado el pulso a Aidoo, un portento físico, para coger el balón, conducirlo como a él le gusta y cederlo en carrera a Iñaki Williams para que este batiera a Dituro. Primer disparo a los tres palos y premio. Sancet, al que su entrenador exige goles, se ha resarcido de la oportunidad que ha desperdiciado cinco minutos antes con un disparo defectuoso, tanto en la ejecución como en la dirección.

Con el resultado de cara, el conjunto rojiblanco ha sabido leer el partido en el segundo acto. Marcelino ha adelantado unos metros la presión en bloque alto, un término que ya ha acuñado, y ha impedido al Celta que pudiera combinar con soltura, en lo que ha sido el principio del fin del equipo del Chacho Coudet, que ni siquiera ha presumido de tiro alguno a los palos de la meta de un Unai Simón que solo ha tenido que intervenir en un balón colgado con cierta intención. El Athletic ha manejado los tiempos sin necesidad de gustar en su propuesta y de ahí el valor del pragmatismo en estos casos. Iñaki Williams la ha vuelto a tener y ha fallado lo que no está escrito en una gran asistencia de Raúl García, ya con Nico Williams en el césped, donde el menor de la saga ha sacado detalles de un futbolista de futuro. El Athletic, por tanto, regresa a casa con el primer triunfo en el zurrón.


FICHA TÉCNICA


CELTA: Dituro; Hugo Mallo, Aidoo (Min. 80 Thiago Galhardo), Araujo, Javi Galán; Tapia (Min. 70, Solari); Brais Méndez, Denis Suárez (Min. 64, Fran Beltrán), Nolito (Min. 64, Cervi); Iago Aspas y Santi Mina.

ATHLETIC: Unai Simón; Lekue, Vivian, Iñigo Martínez, Balenziaga; Berenguer, Vencedor (Min. 67, Zarraga), Dani García (Min. 85, Vesga), Muniain (Min. 67, Nico Williams); Sancet (Min. 74, Raúl García) e Iñaki Williams (Min. 86, Villalibre).

Gol: 0-1: Min. 34; Iñaki Williams.

Árbitro: Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Amonestó a Brais Méndez (Min. 52) y Hugo Mallor (Min. 96), por el Celta; y al Unai Simón (Min. 96), por el Athletic.

Incidencias: 5.492 aficionados se dieron cita en el campo de Balaídos dentro de la tercera jornada de LaLiga Santander.

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