Ibiza 1 - 2 Athletic

Una oportunidad desaprovechada por Morcillo y Berenguer

Morcillo y Berenguer, encargados de generar peligro desde las bandas, apenas tuvieron peso; Lekue adelantó a ambos por la derecha en cuanto a incidencia

22.01.2021 | 01:03
Alex Berenguer trata de proteger el balón ante la oposición de Javi Lara.

LA oportunidad concedida por Marcelino García Toral a los jugadores con menos minutos no fue correspondida por Jon Morcillo y Alex Berenguer, quienes apenas tuvieron incidencia en el juego y poco o nada pudieron crear en la faceta ofensiva. Los dos jugadores de banda estuvieron desconectados. Morci solo permaneció en el terreno de juego los primeros 45 minutos y fue víctima del cambio de imagen que buscó el entrenador del Athletic en el descanso. Mientras, Berenguer disputó todo el encuentro pero apenas conectó con el balón en un partido de mal diseño para sus prestaciones. Ambos se vieron contagiados por el espesor mostrado por el equipo en líneas generales.



 

Y es que durante el primer acto, el Athletic se encontró perdido sobre el terreno de juego. El Ibiza presionó de manera excelente, con máxima intensidad. Los leones no encontraron nunca la salida cómoda del balón. Además, el esférico estuvo muy vivo por la dureza de la hierba artificial y por la fuerza del viento. Día complicado para elaborar, y ni Morcillo ni Berenguer destacan por sus facultades en una dinámica de juego rudo.

Los rojiblancos no consiguieron poner la pelota en el piso y, por tanto, apenas hilvanaron alguna jugada. Tocar de primeras era ya un reto mayúsculo. Todo era control y pase, en el mejor de los casos. El balón voló muchísimo más de lo que hubiera deseado la tropa de Marcelino, que encontró grandes dificultades a la hora de medir los envíos. De hecho, de toda la primera mitad no se puede rescatar una sola jugada trenzada en condiciones. Los delanteros estuvieron desasistidos; los centrocampistas constantemente vieron al balón sobrevolar por encima de sus cabezas, como quien ve aviones pasar; los defensas, sin salida limpia y ante el riesgo de lanzar un mal pase, se centraron en achicar balones. En resumidas cuentas, un caos para el Athletic, y una bendición para el Ibiza.

Jon Morcillo conduce la pelota presionado por un jugador del Ibiza. Foto: Efe

Sin pases entre líneas, sin calibrar las exigencias del terreno de juego, el único jugador que logró penetrar en la zaga ibicenca para llevar peligro fue Iñigo Lekue y, en las dos ocasiones en las que lo consiguió en la primera parte, recurrió a la individualidad. El jueves lateral derecho bilbaino buscó el desborde por la banda derecha y puso balones con criterio en el área rival; ya en el segundo acto asistió para el salvador gol de Unai Nuñez. Fue el único jugador del conjunto rojiblanco capaz de alcanzar la línea de fondo durante toda la primera mitad. Es decir, quien más incidencia tuvo por las bandas fue un defensor, porque ni Morcillo ni Berenguer lograron intimidar a sus marcas. En el caso de Morci, que actuó por el flanco izquierdo, su acción más destacada fue un disparo desde fuera del área, recurriendo a una de sus mayores virtudes, como es el golpeo del balón.

Las mejores imágenes del partido. Fotos: EFE

Tras el cambio de imagen del Athletic en la segunda mitad, propiciada por las sustituciones de Marcelino –Sancet por Raúl García y Morcillo por Muniain–, Berenguer tuvo más oportunidades de entrar en acción, pero nunca se sintió cómodo. Fue más voluntarioso que productivo. A pesar de ello, suya fue una de las ocasiones más claras que tuvo el plantel bilbaino a lo largo del encuentro. El centrocampista derecho, posición que le ha asignado Marcelino en cada uno de los partidos en los que ha comparecido, recibió el esférico en el centro del área tras un gran pase de Iñaki Williams. Trató de controlar cerca de la altura del punto de penalti y el balón se le escapó. Al igual que le sucedió a todo el equipo en términos globales, Berenguer sufrió con la medición del estado del terreno de juego. Dicha jugada la inició Iker Muniain, que con su entrada dio criterio al juego y vida a la banda izquierda, donde había ejercido Morcillo. En pocos minutos, el navarro se dejó ver más que el de Amorebieta en 45 minutos.

Partido poco estético, complicado, de brega y mucha disputa de balón, especialmente aérea, donde se difuminaron Berenguer y Morcillo, los responsables de trasladar el peligro desde las bandas. En este sentido, Lekue adelantó a ambos por la derecha y además cumplió con su compromiso defensivo. Aunque justo es decir que los encargados de las labores ofensivas, especialmente durante la primera parte, tuvieron serios problemas para recibir balones favorables.

En cualquier caso, tanto Berenguer como Morcillo no ofrecieron grandes argumentos como para convencer a Marcelino de que aprovecharon la oportunidad de gozar de la titularidad. Aunque resta mucha temporada y la acumulación de partidos brindará nuevas oportunidades a las que poder sacar rendimiento.

Morcillo estuvo desaparecido y su acción más destacada fue un disparo desde fuera del área que no encontró portería

Berenguer tuvo la ocasión de adelantar al Athletic cuando recibió solo en el corazón del área, pero el balón se le escapó al tratar de controlar


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