Bilbao - Aitor Elizegi ejercerá desde hoy mismo y durante un máximo de cuatro años como nuevo presidente del Athletic, el trigésimo segundo en la historia de la entidad bilbaina y el séptimo de este siglo XXI. La masa social habló y castigó al continuismo, o sea a Josu Urrutia, al que le ha deteriorado el tramo final de su mandato, dañado por el declive del primer equipo. Alberto Uribe-Echevarría, el encargado de sacar músculo a los siete años y medio del mandato del excapitán, sale dañado y su defensa a ultranza del legado económico de una Junta Directiva de la que desempeñaba el cargo de contador, el adalid de una solvencia financiera, le ha traicionado. Una exigua renta de 85 votos ha premiado a Elizegi, que ha aportado esa bocanada de aire fresco que pedía parte del mundo athleticzale, desilusionado por una autocomplacencia que ha tenido que pagar un alto peaje.
Los resultados ofrecen un matiz histórico por lo apretado del desenlace y por la incertidumbre que generó un recuento que, incluso, desembocó en una reclamación que se quedó en aguas de borraja. La espera se alargó durante 165 minutos, cuando se conocieron los datos oficiales. Elizegi venció por menos de un centenar de votos, una pírrica renta que retrata una división que no se intuía cuando Urrutia anunció la convocatoria de unas elecciones que ofrecían su punto de suspenso por aquello de que el socio no se pronunciaba desde el 7 de julio de 2011 y el hecho de que había que añadir los casi 8.000 nuevos abonados que se sumaban con la construcción del nuevo campo, y que quizá hayan roto las previsiones, que apuntaban a un cierto favoritismo de la candidatura liderada por Uribe-Echevarría.
Los comicios de ayer desvelaron mucha letra pequeña, independientemente de que Elizegi tiró de un discurso conciliador en sus primeras declaraciones como nuevo mandatario del Athletic. La participación se limitó al 46,1%, casi veinte puntos menos que en los comicios anteriores. Los números contantes y sonantes también acentúan la baja participación, ya que ejercieron el derecho a su voto 19.060 de los 41.354 socios que podían pronunciarse, 3.100 menos de las papeletas que se depositaron siete años y medio atrás. Elizegi recabó 9.264 apoyos, casi tres mil menos de los que recibió Urrutia y 85 más que los 9.179 de Uribe-Echevarría, al que no le ha valido el blindaje de su política financiera y que pone muy alto el listón para el cocinero bilbaino, que solo podrá gestionar los 76 millones que dejó de provisión la Junta Directiva saliente.
UN DÍA MUY LARGO Atrás queda una campaña marcada por el momento elegido, en plenas vacaciones navideñas y casi a mitad del curso deportivo, y por la crisis que sufre el primer equipo, que coquetea con la zona de descenso a solo dos jornadas del cierre de la primera vuelta de la liga, y que ha podido condicionar a una parte importante de la masa social, aunque no resulta fácil interpretar la incidencia real. Tanto Uribe-Echevarría como Elizegi han parecido jugar una partida de ajedrez desde el instante en el que ambos saltaron a la arena, con un intervalo de apenas 24 horas y después del conocido cambio de giro que dio el cocinero, que se ha visto en la obligación de llevar su causa casi a contrarreloj y con ciertos tics de improvisación sobre la marcha.
Lo cierto es que no se ha dado un debate cara a cara entre los dos candidatos, que han tirado mucho de la palabra y de contados compromisos. La polémica sobre la ambientación en San Mamés, marginada en comicios anteriores, sobre la famosa caja de los 300 millones de euros, disponibles para unos y privativa para otros, y sobre Lezama, un asunto recurrente en todos los procesos, se han convertido en los principales focos de atención en la discordia, aunque los nombres propios, una vez que el asunto del entrenador ha quedado al margen, no han emergido hasta la recta final de la campaña, cuando Elizegi anunció sus bazas electorales en las personas de Rafa Alkorta (nuevo director general deportivo), Andoni Ayarza (secretario técnico), Manolo Delgado Meco (asesor externo) y Juan Carlos Ercocera (presidente de la Fundación Athletic), reclamos que, para sorpresas de muchos, sí le han servido al ganador en las urnas para liderar el cambio que propugnaba.
A medianoche se puso fin a una jornada muy larga, como ya ocurriera siete años y medio atrás. La inquietudes atraparon a Uribe-Echevarría y a Elizegi, obligados a esquivar el cansancio de dos semanas en las que el descanso se ha tratado de un producto de lujo. El presidente de Bilbao Dendak tampoco tuvo tiempo anoche para el reposo, si bien en esta ocasión debido a una razón placentera, ya que debía celebrar por todo lo alto, junto al resto de la que es su nueva Junta Directiva a y allegados, el éxito que buscaba en las urnas, mientras que al primero le tocará pasar página, sacar sus propias conclusiones a la experiencia que ha vivido y maldecir las razones por los las que no ha salido elegido como el mandatario de la entidad. El pueblo ha hablado.