bilbao - Ya se conoce que al Athletic le toca comer de puchero en esta liga. El colectivo rojiblanco no está para exquisitices en unos momentos en los que necesita salir del apuro cuanto antes. Ayer se dejó en el descuento dos puntos de oro de una manera imperdonable por culpa de una decisión fatal de Dani García, al que se le ocurrió proteger dentro del área bilbaina con una inesperada fragilidad un balón que tenía ganado y que se dejó arrebatar en lo que fue la raíz del tanto de Óscar Plano, lo que dejó atónito a un San Mamés que ya ha asumido el estado de taquicardia que le toca gestionar hasta el final de curso, salvo que el equipo encadene una racha de victorias que le aleje más pronto que tarde de la zona de descenso, de la que sale a la espera del aplazado Villarreal-Real Madrid.
Gaizka Garitano renunció al acento que pone Iñigo Córdoba en banda para recuperar a Iker Muniain, que conoció su primera titularidad con el sustituto de Eduardo Berizzo. El de la Txantrea sabe que tiene que sumarse en el matiz defensivo, lo que quizá le lastra a la hora de crear, que es su papel prioritario, en tanto que el de Derio no tocó ni un ápice su plan táctico, que lo fía a defender con el marcador de cara, una exclusividad que entraña su riesgo, porque cualquier desajuste o despiste en una décima de segundo puede tener sus consecuencias negativas, como ocurrió anoche en la persona de Dani García, uno de los portavoces del entrenador en el verde. Garitano, además, ve cómo se pone fin a su racha de imbatibilidad.