bilbao - Se conoce que el último partido de Aymeric Laporte con el Athletic, salvo un giro radical a su caso y que el futuro depare una segunda etapa en el equipo que le ha catapultado, datará el 19 de enero de 2018 en el Coliseum Alfonso Pérez y el último en San Mamés, doce días antes, en el derbi frente al Deportivo Alavés. El de Agen sí estuvo anoche en La Catedral, pero no ejerció en el césped, su hábitat natural, y presenció el duelo frente al Eibar desde una de las localidades reservadas a los futbolistas del plantel no convocados, ya sea por lesión o por decisión técnica, después de que se cayera de la convocatoria una hora antes del arranque del choque. Era una noticia que se preveía y que no generó sorpresa en la parroquia athleticzale, que ha asumido la marcha del central al Manchester City. Solo falta el trámite burocrático, que sí se está haciendo de rogar, y la Junta Directiva presidida por Josu Urrutia habría recibido la comunicación de la entidad inglesa de que depositará el lunes en la sede de LaLiga el cheque con los 65 millones de euros a los que se eleva la cláusula de rescisión del contrato del que es jugador del Athletic por pocas horas.
Laporte ya no piensa como rojiblanco y tiene la mente puesta en el inicio inminente de su reto en el equipo de Pep Guardiola, el valedor de su fichaje y que ha consumado un deseo que viene de tiempo atrás. La marcha del central zurdo, que debutó como león hace poco más de cinco años, origina una sensación de vacío en la plantilla y en el mismo entorno rojiblanco, que deberá cambiar de chip y pasar a debatir sobre las decisiones que se podrían tomar para paliar la baja de un jugador que con aún 23 años de edad deja un legado de 222 partidos y una tarjeta de diez goles, además de una huella difícil de borrar, al tratarse de un futbolista que ha tenido un impacto llamativo y que ha sido indiscutible para todos los técnicos, desde Marcelo Bielsa, que le dio la alternativa, pasando por Ernesto Valverde y en este último tramo con Kuko Ziganda, que se vio obligado a prescindir ayer de un activo muy valioso y complicado de sustituir.
El matiz vertiginoso que ha cogido el caso Laporte ha hecho mella en el vestuario, que se las prometía felices con la renovación de Kepa, una vez cerrado su polémico culebrón. El despiste fue evidente. El Athletic se mostró ante el Eibar como una sombra de sí mismo, desorientado, como si la marcha del de Agen ejerciera un efecto devastador en el matiz anímico, por mucho que se quiera vestir de otra manera. El propio Ziganda incluso no fue muy creíble en sus declaraciones pospartido respecto al asunto: “He hablado con él antes del partido, no le he visto en las mejores condiciones para afrontarlo y he tomado yo la decisión de que no jugara. No había descansado bien, no había dormido bien en una semana muy ajetreada y al decirme que no estaba como otros días, he decidido que no jugara”. Dijo de seguido que nadie del club le había dicho que el central se marchaba al City, hecho que calificó de “rumor extendido”, pero que “parece que puede ser verdad”.
inquietud en la real Lo cierto es que el lunes debería llegar la certificación oficial de su fichaje por el líder de la Premier League, con lo que arrancaría la era posLaporte, cuya marcha supone todo un récord dinerario en la historia de la entidad bilbaina. Dicen que a rey muerto, rey puesto. Y en este sentido el entorno de la Real Sociedad está con la mosca detrás de la oreja. Quizá tengan algún dato para sentir semejante inquietud o, en su defecto, teman una especie de OPA por parte del Athletic, que podría intentar la contratación por 32 millones de euros, la mitad de lo que ingresará por Laporte, de Iñigo Martínez, un recambio que se cree natural aunque levanta reticencias en parte de la masa social rojiblanca.
Por si acaso, la Real ha sacado su artillería pesada para presionar incluso al de Ondarroa. Porque así se entiende que su presidente, Jokin Aperribay, el capitán, Xabi Prieto, y el entrenador, Eusebio Sacristán, coincidan en las últimas horas en un discurso para consumo interno: “Espero que no pase nada”, opina el mandatario realista. “Esperemos que Iñigo Martínez decida continuar con nosotros, sabemos que está muy a gusto aquí”, expresa Xabi Prieto. “Confiamos en que Íñigo siga, pero nunca sabe uno las circunstancias que se puedan dar”, matiza el técnico. Cuando el río suena...