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cON tres ascensos a Primera División a sus espaldas y una profesionalidad fuera de toda duda, Mario Bermejo (Santander, 1978) se ha forjado una elogiable identidad en el mundo del fútbol. Sus pasos como futbolista, con punto de partida en las categorías inferiores del Racing de Santander, han sido tantos que se precisa de papel y bolígrafo para repasarlos.

Sin embargo, todos han tenido como denominador común el hambre de fútbol que ha demostrado un delantero que nunca se ha dado por vencido en su particular búsqueda del éxito y que, salvo contratiempo de última hora, volverá a vestirse de corto en un partido oficial mañana ante el Athletic. De hecho, el destino ha querido que la grave lesión de rodilla sufrida por el cántabro en el tramo final de la temporada pasada, vaya a quedar definitivamente en el olvido con el club que le fichó de cara a la temporada 1996-97 como testigo de excepción.

Sus posteriores experiencias en la Cultural Leonesa, Eibar, Gimnástica de Torrelavega, Hospitalet, Recreativo, Racing de Ferrol, Albacete, Almería, Poli Ejido, Xerez y Celta no hicieron sino demostrar el carácter ganador y la perseverancia de un futbolista incapaz de rendirse. Ahora, a sus 35 años, Bermejo vuelve a tomar la palabra. Se trata de un ariete tan experimentado en el panorama futbolístico estatal, como incapaz de bajar los brazos y resignarse a los golpes recibidos en su extenso recorrido como futbolista. El último mazazo, ya superado y a punto de desaparecer del mapa, tuvo lugar el pasado 8 de mayo.

Fue entonces cuando el exrojiblanco vio peligrar su futuro profesional y, por ende, la posibilidad de dar sus últimos pasos como futbolista en los terrenos de juego. Y es que minutos después de ingresar en el campo para evitar que el Atlético se llevara la victoria de un Balaídos más que necesitado de puntos, la fatalidad llamó a la puerta de Bermejo. El resultado de aquel grave infortunio fue una doble fractura del ligamento cruzado anterior y del menisco externo de la rodilla izquierda. La necesidad de pasar por el quirófano antes de iniciar un largo proceso de recuperación que llegaría a su fin seis meses después, hizo pensar lo peor.

La posible retirada planeó en el ambiente. Más si cabe, teniendo en cuenta que el contrato que unía a Bermejo con el Celta expiraba apenas mes y medio después de la trágica lesión. Pero no iba a ser ese el escenario ni las condiciones en las que el cántabro iba a dejar de sentirse futbolista. A pesar de los 34 años que figuraban en su DNI, el final aún no había llegado.

No llegó porque amén del empeño del santanderino en retirarse con las botas puestas y nunca en un hospital, el Celta, consciente del impacto del ariete en el vestuario celeste y del formidable papel desempeñado durante la temporada del ascenso a Primera, le ofreció la renovación. Fue así como ambas partes se dieron la mano para continuar compartiendo objetivos y retos. El Celta, en una última jornada de infarto, logró la permanencia y Bermejo, uno de los líderes del vestuario, se encuentra a punto de cumplir su particular sueño: volver a disputar un partido oficial.

ilusionado con su regreso No en vano, a pesar de haber participado recientemente en el partido homenaje al exzaragocista Fernando Cáceres y de haber entrado en la convocatoria para el encuentro que midió el pasado sábado al Celta con el Almería, se espera que sea ante el Athletic cuando Bermejo vuelva a competir.

"Mentalmente, estoy al 150 por ciento, aunque no sabría decir si puedo jugar de inicio, todo el partido o cuánto aguantaría", manifestó el martes el propio futbolista, que admitió lo especial que resultó para él volver a sentarse el sábado en el banquillo de Balaídos: "Tuve la misma sensación que cuando debuté con 16 años. No eran nervios, pero sí cierta sensación de inquietud", señaló el ariete celeste.

Además, no dudó en referirse al Athletic en términos cariñosos al afirmar que jugar contra los leones "siempre genera un buen ambiente, porque es un equipo histórico" y que a él, como exrojiblanco, le resulta "atractivo" jugar contra el Athletic, pues "algunos excompañeros todavía siguen ahí y conozco a gente del cuerpo técnico y médicos". Más allá del rival, su vuelta a la competición significará el retorno el un superviviente.