bilbao. Sendoa Agirre (Erandio, 1975) responde a la figura de uno de esos futbolistas portadores del gen de la ilusión y el compromiso. Así fue como intentó hacerse un hueco sin éxito en el Athletic, antes de conocer "otro fútbol" en clubes como el Eibar, Alicante, Hércules y Alavés, club en el que tras lograr el ansiado ascenso a la división de plata ha decidido poner fin a su carrera "con pena", pero "ilusionado" con su nueva aventura en los despachos.
Ha pasado una semana desde que decidió colgar las botas en Gasteiz y ya ejerce como secretario técnico del Alavés. ¿Ha sido todo tan rápido como parece?
Sí, el club se reunió el martes con todos los jugadores uno por uno y Javier Zubillaga, el director deportivo del Alavés, me propuso ser su ayudante en la dirección deportiva. Para mí es una gran oportunidad, ya que creo que puedo aprender mucho y, además, me permite seguir ligado tanto al club como al fútbol.
¿Por qué ha decidido retirarse?
Me da pena, ya que si por mí fuera, seguiría jugando muchos años más, pero creo que es el momento idóneo. Tengo ya una edad y llega un momento en el que el cuerpo no responde como uno quiere.
Se va con el ascenso del Alavés a Segunda División bajo el brazo y siendo campeones de la categoría. ¿Mejor imposible?
Desde luego. El final ha sido increíble. Mi gran motivación durante el año era jugar este tipo de eliminatorias y lograr el ascenso. Lo hemos conseguido y me marcho muy feliz.
Fue el pasado domingo cuando se proclamaron campeones en Tenerife ¿Qué sintió al ser sustituido y darse cuenta de que había sido su último partido?
Mucha pena y lástima por no poder continuar con este grupo y esta afición. Al entrar al vestuario no quería quitarme la ropa de futbolista. Me costó mucho hacerlo porque no quería que se acabase, pero es lo que hay y ahora toca asumirlo.
Habla de la afición ¿Qué ha hecho para ser tan querido en Gasteiz habiendo llegado al club hace solo dos años?
No lo sé, yo también me he quedado un poco sorprendido por todo el cariño que he recibido, la verdad. Siempre he intentado dar lo máximo de mí, ser honrado y la gente lo ha apreciado, por lo que solo puedo darles las gracias. Lo que sí sé es que nunca olvidaré lo que viví después de lograr el ascenso contra el Jaén. Siempre recordaré el cariño que recibí por parte de todos los compañeros y aficionados del Alavés.
Ha sido el décimo y último club en el que ha militado, pero todo empezó en las categorías inferiores del Romo y en Lezama después.
Guardo muy buenos recuerdos de aquellos años. Estuve en Lezama desde la categoría de alevines y solo tengo palabras de agradecimiento para todos. De todos los sitios en los que he estado he podido salir bien y eso es lo más importante para mí, que me recuerden incluso más como persona, que como futbolista.
Al final también pudo despedirse de 'La Catedral' con el Alavés
Sí, tuvimos la suerte de jugar en un campo como San Mamés y además conseguimos la victoria. Desplazamos a 6.000 aficionados y hubo un ambiente espectacular en un día que, sin duda, fue muy especial y emotivo para mí, puesto que para mí era lo máximo poder jugar ahí.
Si le hablo de un Athletic-Brasil seguro que le llueven los recuerdos. Volvamos a aquel día por unos instantes ¿Cómo lo recuerda?
Fue una cosa muy rápida, pero claro que lo recuerdo perfectamente. Fue mi primer y único partido con el Athletic en San Mamés, con el campo lleno y coincidiendo además con jugadores a los que había estado animando desde la grada apenas diez días antes. Resultó muy emotivo para mí, aunque en aquel momento quizás no lo valorase tanto como lo he hecho con el paso de los años. Fue después cuando me di cuenta de lo que significó haber participado en un acto tan importante en la historia del club. Todavía guardo la camiseta de aquel día.
No volvió a tener más oportunidades. ¿Le quedó siempre clavada la espina de no haber triunfado en el Athletic?
Sí. El sueño de todos los niños vizcainos es jugar en el Athletic y el mío también lo era. No lo conseguí, pero no culpo de ello a nadie; fue culpa mía. Por unas u otras razones no estaba preparado y no me merecí jugar en el primer equipo. Algunos futbolistas maduran pronto deportivamente y yo tardé más en hacerlo, pero aquello también me hizo más fuerte y me sirvió para aprender muchas cosas para ir mejorando.
¿Tener que hacer las maletas y buscar fortuna en equipos como el Eibar, Alicante o Hércules le sirvió para conocer otro fútbol?
Sin duda. Sabía que el fútbol no se acababa en el Athletic y tuve la fortuna de conocer a muchísima gente lejos de casa. Poder jugar en otros equipos y ver otras maneras de entender las cosas también me enriqueció mucho.
Tras salir de Ipurua se convirtió en un referente en el Alicante.
Viví una muy buena etapa allí. Aunque no conseguimos el ascenso, estuvimos a las puertas de lograrlo y pasé muy buenos momentos.
En el Hércules le fue aún mejor. Fue pieza clave en el ascenso a Primera y conoció la máxima categoría
Estuve cinco años allí y fue donde conseguí mis sueños deportivos. Logramos aquel ascenso, fui el jugador más veterano en debutar en Primera y conseguí meter goles con 35 años. Es una etapa que también recuerdo con muchísimo cariño.
Han sido 19 años al pie del cañón. ¿Cambiaría algo?
No, en el Athletic las cosas no salieron como hubiera deseado, pero uno hace las cosas pensando que es lo mejor en cada momento. En aquella etapa no estuve todo lo preparado que requería la situación, pero no me puedo arrepentir de nada.
Ahora le tocará ver el fútbol desde los despachos. ¿Se siente preparado para el cambio de rol?
Es un mundo nuevo para mí. El pasado domingo estaba jugando en el Heliodoro Rodríguez y ahora estoy en un despacho enterándome bien de cómo funciona todo en esta otra parte del fútbol, pero estoy muy ilusionado con esta nueva etapa y espero hacer mi trabajo lo mejor posible.