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Meigas, haberlas haylas

El Athletic tampoco lució en Riazor esa pizca de acierto que da triunfos w Los rojiblancos gozan de un colchón de ocho puntos sobre el descenso

Meigas, haberlas haylasZigor Alkorta

Bilbao. Probablemente es complicadísimo encontrar un motivo incontestable que razone el porqué el Athletic no se llevó ayer los tres puntos de Riazor. Asomará un sinfín de debates subjetivos: que si esto, que si aquello, que si la abuela fuma... Lo cierto, y así lo aprecian hasta en A Coruña, es que el conjunto rojiblanco fue infinitamente superior a un Deportivo que debe agradecer a sus meigas el hecho de encadenar la quinta jornadas consecutiva sin conocer la derrota. Vamos, que el equipo de Bielsa, que ofreció una grata imagen futbolística, se quedó con cara de tonto, sobre todo por culpa de su falta de pegada, curiosamente la tarde en que Fernando Llorente, que en esta ocasión no ejerció de capitán, volvió a marcar siete meses después.

El Athletic se liberó en un partido que, por aquello de la importancia de los puntos, reclamaba al Athletic del curso pasado. Durante muchos minutos, la tropa de Bielsa fue enormemente bielsista, lo que se traduce en mucha posesión, en una descarada vocación ofensiva, en gestionar el duelo... Pero también le azotó esa especie de maldición que le penaliza en esta inquietante temporada. Le costó lo que no está escrito en sentenciar a Dani Aranzubia, al que, para dar más morbo a la cosa, tanto le gusta medirse a su exequipo.

Sin más, los leones, que comparecieron con el casi once tipo de la campaña anterior -solo faltaron Javi Martínez, ajeno en el Bayern a todo lo que le sucede al Athletic; y Fernando Amorebieta, que tiene todos sus sentidos en la andadura que emprenderá en las filas del Fulham- asumieron la responsabilidad de ir a por una victoria que hubiera asegurado prácticamente la permanencia, si bien el punto sumado permitió ayer a los rojiblancos acostarse a ocho puntos de la zona de descenso, a expensa de lo que ocurra esta noche en Balaídos en un dramático choque entre Celta y Zaragoza, los dos que cierran la clasificación.

Fue, además, una tarde en la que gran parte de las referencias del vestuario ejercieron acorde a sus galones. Así fue en el caso de Andoni Iraola, que se sacó una notable actuación el día en que superaba a Julen Guerrero en partidos disputados con el Athletic y convertirse en el octavo del ranking de la historia del club. El de Usurbil, que salvo imprevisto extremo también rebasará antes del fin de curso a Canito, volvió por sus fueros; lo mismo que Carlos Gurpegi, solvente en el eje de la zaga; Ander Herrera, no brillante pero sí eficaz en la mayoría de sus acciones; o el mismo Llorente, que traicionó a sus más acérrimos defensores una semana atrás, cuando justificaron que la pésima actitud del de Rincón de Soto ante el Real Madrid se debió a su falta de minutos.

mismo lastre El Athletic jugó mucho mejor que el Deportivo y no ganó, lo que acentúa el déficit que le lleva lastrando toda la temporada. Surge, entonces, una extrañeza, o una realidad, según se mire el asunto. Sin embargo, esta desazón se produjo la campaña pasada en un buen número de jornadas, y ahí están los desenlaces ante Racing, Sporting, Valencia, Espanyol, Betis, Mallorca... en los que los rojiblancos se tuvieron que conformar con firmar tablas después de mandar con creces en el césped, tanto en ocasiones como en fútbol. O sea, nada nuevo bajo el sol, por mucho que se busque cinco patas al gato.

Como buena tierra que es Galicia de meigas, estas desenfocaron a los de Bielsa, cuyo porcentaje de eficacia ante la puerta contraria volvió a ser calamitoso. Llorente marcó -le falta hacerlo en San Mamés antes de abandonar la causa y alistarse en la Juventus-, pero desperdició, en un doble remate casi a bocajarro, la que podría haber dado el triunfo a los rojiblancos, como también le ocurrió a Ander Herrera, reñido con ese gol que persigue este curso con evidente obsesión, Jon Aurtenetxe, Markel Susaeta, entre otros compañeros, cuyos disparos no cogieron la dirección correcta.

Por si fuera poco, el Athletic se complicó los minutos finales ante el Deportivo, que se encontró con un panorama demasiado generoso respecto a los méritos contraídos, a causa de la segunda cartulina amarilla que vio Ander Iturraspe, que sufre su primera expulsión como jugador del primer equipo. El de Matiena asume más riesgos este ejercicio, lo que le pone en momentos del partido a los pies de los caballos, como así sucedió ayer en Riazor. Dos entradas con cierta aparatosidad y ambas sancionadas por el andaluz Pérez Montero, poco o nada comprensivo con los rojiblancos.

Bielsa, por tanto, debe activar, con la baja de Iturraspe, un plan diferente con motivo de la visita a La Catedral del Barça el próximo sábado, en un encuentro donde los leones confían en pillar despistado al cuadro azulgrana, metido en el frenesí de una semifinal de la Champions, curiosamente ante el Bayern de Javi Martínez. Quedan seis jornadas por delante, 18 puntos en juego, y el Athletic echa sus cuentas para espantar cualquier atisbo de peligro, una serenidad que la tuvo ayer en sus manos. Son tres encuentros consecutivos que acumulan los rojiblancos sin vencer, aunque por delante asoman rivales como el Celta, Zaragoza y Mallorca, que ocupan los tres últimos lugares de la tabla, para enmendar la plana.