Llorente ve al fin puerta en un mal día para Aduriz
El riojano, de nuevo titular, logró el empate tras siete meses de sequía w Bielsa quitó al delantero donostiarra a los 13 minutos de salir de refresco
POR tercera jornada consecutiva, Marcelo Bielsa echó mano de Fernando Llorente para completar el once titular. Y en esta ocasión no hubo ni molestias ni una sanción de por medio de Aduriz, el máximo goleador del equipo, indiscutible hasta la fecha, y al que todos los pronósticos previos al partido contra el Deportivo situaban como el referente en la delantera. Pero el entrenador rojiblanco sorprendió de nuevo. El Loco dijo después que ninguno de los dos está para jugar los noventa minutos y que al riojano le cuesta menos arrancar los encuentros, por lo que la decisión fue meramente técnica. Una apuesta que no le salió mal del todo, ya que el riojano, que estuvo participativo hasta que le duró la gasolina, logró el tanto del empate. Una actuación que podría haber sido redonda si el de Rincón de Soto, que apura su recta final en el Athletic antes de poner rumbo a la Juventus, hubiera tenido más puntería en alguno de los remates que protagonizó ante Aranzubia, que salvó al conjunto coruñés con algunas intervenciones de mérito. Sin olvidar, claro está, la ayuda de Pérez Montero, que dejó a los bilbainos en inferioridad de forma muy rigurosa.
Como en cada ocasión en la que Llorente ha sido titular este curso, todos los focos se dirigieron hacia él. En Riazor no estuvo acompañado por los pitos que le saludan cada vez que pisa San Mamés. Lejos de Bilbao, el 9 rojiblanco (hasta el 30 de junio lo es por contrato) se siente menos atenazado. Ayer lo demostró, aunque también tenga algo que ver el hecho de que con el paso de los meses, esté cogiendo ya el ritmo de competición, ese puntito de forma que muchos de sus compañeros de caseta alcanzaron hace ya varias jornadas. Ayudado por la gran elaboración ofensiva que los rojiblancos produjeron en la primera parte, centralizada sobre todo por la banda derecha (Aurtenetxe y Muniain, que tiende a caer al centro siempre que puede, no forzaron tanto por el costado izquierdo), Llorente no tardó en acariciar el gol. Fue lo más parecido que ha estado este año a su mejor versión, esa que mostró la temporada pasada, cuando metía casi todo lo que pasaba por sus pies. Pero ante los de Fernando Vázquez le costó un poco más. La tónica de este año. La tuvo de cabeza, a la media vuelta y de tijereta, pero la pelota se marchó fuera de la portería gallega. El cronómetro no había llegado a la media hora y los rojiblancos llegaban una y otra vez al área del Depor, con un Llorente muy participativo. Aythami y Kaka no estaban cómodos a la hora de parar al riojano.
Pero el primero en adelantarse fue el conjunto coruñés. Bruno Gama aprovechó un regalo en defensa de Susaeta y soltó un potente disparo desde el borde del área ante el que Iraizoz poco pudo hacer. Un jarro de agua fría para un Athletic que se pudo desquitar seis minutos después, al filo del descanso, gracias a un buen cabezazo de Llorente, que remató de refilón un centro medido de Iraola, que se hartó de subir la banda durante todo el encuentro.
Llorente regresó a la senda goleadora. 217 días después de lograr ante el Espanyol, allá por septiembre, el que hasta la fecha era su único tanto en Liga, el de Rincón de Soto volvió a levantar los brazos. 31 remates después (ayer realizó ocho) y tras más de 700 minutos de juego, el próximo delantero bianconero consiguió perforar la meta rival. Una estadística que se aleja de los números que el 9 ha mostrado en los últimos años, aunque el tanto de ayer le permite subir un escalafón en la clasificación de goleadores históricos del conjunto bilbaino. Llorente suma 116 goles, el décimo cuarto del ranking empatado con Julen Guerrero, uno más que Iriondo y Carlos, el último pichichi que ha visto San Mamés. Precisamente, el centrocampista de Portugalete vio cómo otro de los hombres de Bielsa, en este caso Andoni Iraola, le superaba como el octavo león que más veces ha vestido la camiseta rojiblanca.
Tras el paso por los vestuarios, el árbitro se comió un agarrón claro de Aythami a Llorente, que a veinte minutos para el final falló lo más difícil. El balón le llegó a placer fruto de un mal despeje de la defensa deportivista, pero, primero el palo y luego el cuerpo de Aranzubia evitaron el 1-2. Sería la última ocasión del riojano antes de ser sustituido.
Aduriz, el breve Bielsa dio entrada al delantero donostiarra, que duró poco sobre el terreno de juego. La expulsión de Iturraspe al ver la segunda amarilla a diez minutos para el final motivó que el entrenador argentino realizara un cambio poco habitual, aunque no para él, pues no es la primera vez que lo hace. De eso sabe algo Muniain, que ante el Granada fue el sacrificado por la expulsión, en ese caso, de Laporte.
Aduriz, con rostro de pocos amigos, vio su dorsal en el tablón del cuarto árbitro trece minutos después de salir de refresco. Bielsa prefirió meter a San José para armar mejor el centro del campo. El donostiarra se cruzó con su entrenador, este último le detuvo en seco para pedirle disculpas y el máximo goleador rojiblanco este curso le dio una palmadita en la espalda para zanjar cualquier polémica. La profesión va por dentro. Habrá que ver si el sábado, en la última comparecencia del Barcelona en La Catedral, Llorente es de nuevo la primera opción, o Aduriz recupera su puesto en la delantera. Si uno hace caso a las sensaciones y a la hoja de servicios desde que empezó la temporada, no hay color a favor del que ayer se quedó en el banquillo de inicio.