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cON Zé Castro, Riki y Nélson Oliveira recuperados para la causa, Fernando Vázquez, que afronta el envite de esta tarde con las bajas de Carlos Marchena y Abel Aguilar, admite tener perfectamente dibujado en su mente el tipo de encuentro que espera esta tarde ante el Athletic. "Sabemos que será un partido muy complicado, en el que vendrán a buscarnos y a presionarnos muy arriba; además, el Athletic es un equipo que juega muy diferente a los demás por el sello que imprime Marcelo Bielsa al equipo", apunta el técnico gallego, quien añade que "si no estamos como mínimo al mismo nivel de intensidad que marcan en cada partido será muy difícil poder sacar algo positivo de este encuentro".

Y es que, según recalca Fernando Vázquez, el técnico rosarino representa a ese tipo de técnicos "ideales" para sacar lo máximo de unos jugadores "jóvenes, con ganas y unas grandes condiciones futbolísticas". Un club, el Athletic, al que no esconde que le gustaría entrenar en el futuro, toda vez que es el Deportivo el único equipo que asoma ahora mismo en su horizonte más cercano. "El Athletic es uno de los equipos de mis sueños, por lo que por supuesto que me gustaría poder entrenarlo en el futuro; además, a mí siempre me ha gustado todo lo relacionado con la formación, sacar jugadores de la cantera y en ese sentido el Athletic es un caramelo para cualquier entrenador", apunta Vázquez antes de confesar que, al igual que hizo tras la llamada de Augusto César Lendoiro el pasado mes de febrero, tampoco dudaría en coger el coche a altas horas de la madrugada en el caso de recibir, siempre en un hipotético futuro, una llamada procedente de Ibaigane. "Seguro que lo haría, aunque ahora estoy muy centrado y a gusto en el Deportivo", declara el gallego, que no podrá sentarse en el banquillo esta tarde debido a la expulsión sufrida hace dos semanas frente al Zaragoza en Riazor.

nervios en la grada Así las cosas, alejado de su hábitat natural en el que supondrá el segundo y último partido que presencie desde la grada como consecuencia de aquella polémica expulsión por decirle "eres increíble" al cuarto árbitro, Fernando Vázquez subraya que "es duro estar ahí arriba porque el equipo merece que esté lo más cerca posible, pero al jugar en casa seguro que se me hace más llevadero". La semana pasada, en el envite que tuvo lugar en el Ciutat de València y que se resolvió con un sorprendente 0-4 favorable a los deportivistas, el técnico gallego reconoce que "no lo pasé tan mal por cómo fue el partido y no tuve ningún problema con nadie, pero cuando estás arriba acumulas más tensión y las conversaciones tampoco pueden ser directas, por lo que espero poder estar de vuelta en la zona de banquillos a partir de la próxima jornada".

Un deseo que se verá cumplido después de que el Athletic pase esta tarde por Riazor, un estadio que volverá a presentar un lleno hasta la bandera en busca de tres nuevos puntos que acerquen el objetivo de la permanencia. "Volveremos a tener a toda la afición con nosotros y el campo estará lleno", subraya con orgullo y satisfacción Fernando Vázquez, un entrenador que vive uno de sus mejores momentos abrazado además a una estadística jamás lograda por el de Castrofeito, que nunca había acumulado cuatro triunfos consecutivos en la máxima categoría del fútbol estatal.

El logro, todo un soplo de aire fresco para el Depor y su entregada afición, se pondrá esta tarde a prueba por primera vez ante los rojiblancos, que intentarán echar el freno a un equipo aliado con el éxito en el último mes de competición.