El portero del futuro
Kepa Arrizabalaga se perfila como una apuesta sólida del Athletic entre las diversas alternativas que ofrece la cantera, aunque solo a medio plazo debido a su todavía escaso contraste en la competición
BILBAO. Hace un par de meses se vivió un momento convulso en la portería del Athletic, escenificado en la suplencia de Gorka Iraizoz y la efímera titularidad de Raúl Fernández-Cavada. La calma volvía dos partidos de Liga después gracias a que Iraizoz recuperó el sitio y empezó a rendir sin los altibajos del resto de la temporada. La flojera deportiva del equipo amplificó esta vez el eco del eterno debate que en este club afecta al inquilino de la demarcación y, de paso, justificó que se echase un vistazo a la cantera, tentación irresistible en época de vacas flacas. Así es como salieron a la palestra en los medios varios nombres y subrayado con trazo rojo el de Kepa Arrizabalaga, casualmente el más joven y el que está más verde de cuantos se foguean en las divisiones inferiores.
De repente, sin apenas haber tenido ocasión de demostrar su valía, Arrizabalaga pareció estar colocado en la antesala del primer equipo. Con una treintena de partidos en el Basconia y media docena en el filial, lo único llamativo de su tarjeta de presentación sería la condición de internacional en categoría sub'20, a un nivel superior al que corresponde a los 18 años que este chico natural de Ondarroa cumplió en octubre. Los técnicos, quienes le han seguido de cerca desde su ingreso en Lezama como alevín, serían los únicos que podrían explicar con conocimiento de causa quién es este chico que apunta alto. Coinciden en augurarle un gran porvenir y en señalar que necesita competir muchísimo más para convertirse en un portero de garantías. Así las cosas y en la confianza de que los rectores del fútbol base rojiblanco obrarán con sentido común, Arrizabalaga se perfilaría como una alternativa de aquí a un par de temporadas como muy pronto. Nunca antes y siempre que mantenga su progresión, sepa imponerse a otros porteros que también cuentan con serias opciones de dar el salto y sin olvidar que siguen Iraizoz y Raúl, claro.
En el caso concreto de Kepa no es ya que los ritmos de la cantera no se acompasen con la exigencia que establece la élite, por ejemplo a resultas de una crisis como la de febrero, sino que a día de hoy se encuentra muy lejos de estar preparado para jugar arriba, sencillamente. De momento, acaba de integrarse en la dinámica del Bilbao Athletic, un salto motivado por la lesión de menisco sufrida por Jon Ander Serantes (Barakaldo, 1989), que ha dicho adiós a la temporada. El destino de Kepa para este curso era el Basconia, aunque desde hace tiempo participe en los entrenamientos de la primera plantilla del Athletic, situación un tanto extraña que sin embargo el interesado asume con normalidad, al igual que el hecho de subir ahora un escalón o gozar del privilegio de ir adelantado a los de su quinta en el plano internacional. Su carácter tranquilo, el ser un chaval centrado, le está sirviendo para asimilar los cambios.
en el escaparate La decisión de Julen Lopetegi, a cuyas órdenes se proclamó campeón en el Europeo de Estonia del pasado verano, de incorporarle al combinado sub'20, indica la confianza que hay depositada en Arrizabalaga también fuera de su ámbito cotidiano y de paso le pone en el escaparate. Ya le colocan en su horizonte supuestos pretendientes de campanillas, pero él se siente rojiblanco, premisa que debería ser clave para que en breve alcanzase un acuerdo contractual que le ligue al Athletic para largo. Miguel Ángel España, responsable de los porteros de la Federación hispana, cree que Kepa posee las cualidades precisas para jugar en Primera División. Los técnicos del Athletic comparten dicha opinión mientras atienden un proceso que se adentra en las etapas decisivas.
A su favor, que evoluciona en todos los aspectos, en su desarrollo físico, adquiriendo elasticidad, fuerza y velocidad, y aún debe ganar en envergadura. También técnicamente avanza, todo ello gracias a que se entrena a conciencia, a un ritmo muy alto. Pero es posible que cause mejor impresión viéndole embutido en el chándal cualquier mañana en Lezama que en los partidos oficiales. A su edad tiene un amplio margen de mejora en situaciones reales de juego: en la toma de decisiones, la lectura del partido, para imponerse en su zona de influencia,... Algo lógico que se deriva de un déficit objetivo de experiencia, es un novato en Segunda B.
En la actualidad, Serantes ofrece mayores garantías, ofrece un rendimiento más que notable, como cuando defendía los colores del Barakaldo. Tras su repesca ha sido capaz de mantener el tono en el filial con un físico que puede resultar engañoso. Abulta bastante menos que los otros debajo del larguero, pero es tremendamente competitivo, para mucho y añade a su repertorio un buen golpeo de balón. Tanto él como Arrizabalaga parten en teoría con mayores probabilidades que Gorka Magunazelaia (Bilbao, 1992), que ocuparía el tercer escalón.
La relación de porteros del Athletic no termina ahí. En enero, Aitor Fernández (Arrasate, 1991), internacional y cedido en el Barakaldo, fue traspasado al Villarreal, con opción de recompra. Previamente fue desplazado por Serantes, en parte debido a las lesiones, un lastre para un chaval muy completo técnicamente y acaso algo pequeño para el gusto de aquí. Por último, recordar que el club ha recuperado a Iago Herrerín (Bilbao, 1988), después de que cubriese dos campañas en el filial del Atlético de Madrid. En Lezama no estaban muy conformes con su actitud, pero se le ha dado una nueva oportunidad. Tiene de su lado los números, 200 partidos entre Bilbao Athletic, Atlético B y Numancia, pero a su edad o da el salto ahora o?
El repaso sería incompleto si se omite a Raúl (Bilbao, 1988), con once partidos en tres años como suplente del primer equipo. Este dato impediría confirmar unas aptitudes que los técnicos estiman muy interesantes. Pese a la falta de continuidad y a una perspectiva incierta, su contrato fue ampliado hace un año. Vivir a la sombra de Iraizoz, quien acumula 300 encuentros en Primera, no es fácil y pudiera perjudicarle más adelante, cuando se fuese a acometer un relevo. De cara a ese tránsito, Kepa Arrizabalaga se perfila como una puesta firme, pero hay que esperar y el fútbol, como el balón, da muchas vueltas.