grabaron el abuso y lo difundieron con un teléfono móvil

Condenados a 13 años de cárcel los tres hombres que abusaron de una chica en Solokoetxe

09.02.2020 | 04:15
Las Escalinatas de Solokoetxe, en el barrio donde se consumó presuntamente la agresión sexual.

Se les condena a los tres a diez de prisión a cada uno por los abusos sexuales y a otros tres años a cada uno por revelación de secretos

BILBAO. Según la sentencia, hecha pública este martes, se les condena a  los tres a diez de prisión a cada uno por un delito de "abuso sexual  con acceso carnal" y a otros tres años a cada uno por revelación de  secretos, al difundirlos con el móvil. Además, a uno de los acusados  se le impone otro medio año más de prisión, por entender que fue el  autor de la grabación de lo ocurrido, que luego difundió por la redes  sociales.

Además, se les prohíbe durante 15 años a acercarse a menos de 500  metros del lugar en que resida, trabaje o frecuente la víctima, así  como a comunicarse con ella por cualquier medio. También deberán  indemnizar a la víctima en una cantidad de 20.000 euros.

La agresión ocurrió el 14 de enero de 2017 en el barrio de  Solokoetxe, en Bilbao, y a los tres acusados se les detuvo esa misma  semana.Los tres permanecen en prisión provisional por esta causa.

En la sentencia, se considera probado que en la medianoche del 13  al 14 de enero de 2017, la víctima salió de fiesta con sus amigas y  se dirigió a una discoteca de Alameda de Rekalde, en Bilbado, donde  "consumió bebidas alcohólicas y fumó cannabis".

Según el fallo, la ingesta de alcohol "fue constante durante la  noche, sin que haya sido posible establecer la cantidad, pero sí que  esa ingesta unida a que la joven debía tomar (y tomó) medicación  antidepresiva por prescripción de su médico, llevó a que le afectara  de tal modo que sus capacidades de comprender, querer y controlarse  estaban enormemente afectadas".

Asimismo, resulta probado que, en ese estado "se besó y abrazó con  cualquier persona que se le ponía delante, se tambaleaba, balbuceaba  y era difícil entender lo que decía". "Su estado era tal y de tal  evidencia, que en un momento dado, al vigilante de seguridad de la  discoteca le fue indicado por sus jefes que sacara del recinto a  aquella joven", añade.

Por otro lado, según recoge la sentencia como hecho probado, los  tres acusados accedieron a la misma discoteca a primeras horas de la  madrugada del 14 de enero. Uno de ellos conocía a la víctima por  haber coincidido en cursos destinados al "control de impulsos" que  ambos debían llevar a cabo.

La víctima abandonó la discoteca sobre las siete menos diez de la  mañana, dejándose en el local su bolso y el móvil. Dos de los  acusados, "conscientes de su estado de desorientación y  desinhibición", decidieron irse con la víctima hasta llegar a las  escaleras de Solokoetxe, lugar de tránsito para acceder al barrio de  Santutxu de Bilbao.

En un local de 'vending' los dos varones "comenzaron a tocar el  cuerpo" de la joven, que fue "penetrada anal y vaginalmente" varias  veces por los condenados, en alguna ocasión "a la vez", y también fue  obligada a realizar "felaciones", tras sumarse el tercero de los  condenados

Uno de los condenados grabó los hechos, y envió lo grabado a otro  de los acusados y a una tercera persona, sin que se haya probado si  lo hizo a más personas. Los tres acusados han mantenido en todo  momento que "no tuvieron que forzar" a la joven porque "ella  consentía".

En ese sentido, en la sentencia se señala que, a través del  visionado de la grabación, se aprecia "un evidentísimo estado de  perturbación" en la joven. "El estado de confusión, laxitud,  descontrol de la joven mujer es evidente desde la contemplación o  visionado de esas imágenes, y ello no solo es perceptible para esta  Sala, sino igualmente para los propios acusados, como resultan de sus  comentarios, de su mofa ante el estado de la mujer", recoge el  fallo.

La víctima despertó, sobre el mediodía, en un portal de un  edificio del barrio de Santutxu, "desorientada y sin recordar ni  donde había estado ni qué pudo ocurrir", y llamó a su padre desde un  establecimiento comercial próximo al local para que acudiera a  buscarla.

Cuando su padre llegó la encontró "con la camiseta deteriorada,  los leginggs rotos por la parte de la rodilla y la zona trasera, y  sin ropa interior". Cuando fue reconocida por el médico forense  presentaba hematomas en rodilla derecha, muslo, codo derecho, zona  izquierda de la espalda y edema frontal.

La joven, que solo recordaba 'flashes' de lo sucedido, acudió  posteriormente a la Ertzaintza a denunciar los hechos, que quedaron  registrados en el vídeo grabado por la cámara de vídeovigilancia del  'vending'.

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