¿Qué estudiar en Euskadi? Las carreras con más empleo y los perfiles que buscan las empresas
El 91% de las empresas dice tener problemas para encontrar perfiles por falta de competencias técnicas y transversales así como profesionales por la crisis de natalidad tras el baby boom
“Si el 91% de las empresas vascas dice que no encuentra los perfiles que necesita, ¿debería eso influir en lo que tengo que estudiar?” Con la matriculación universitaria en marcha, esta duda atraviesa a muchos estudiantes. El mercado laboral vasco vive una paradoja estructural: hay una alta capacidad de inserción laboral de los titulados y una percepción empresarial cada vez más extendida de escasez de perfiles adecuados. Dos informes recientes —el estudio de inserción laboral del sistema universitario vasco elaborado de Lanbide y el análisis de necesidades de empleo de Confebask para 2026— dibujan un escenario positivo en términos de empleo, pero con un desajuste persistente entre formación y demanda. El cruce de ambos informes se traduce en un mercado con universitarios empleados y empresas sin candidatos. ¿Sobran titulados, faltan perfiles, gente en general… o a qué se refiere la patronal cuando habla de talento?
Según el último Estudio de Incorporación a la Vida Laboral. Inserción Laboral elaborado sobre la promoción 2021 de la EHU, la Universidad de Deusto y Mondragon Unibertsitatea, el sistema universitario vasco alcanza una tasa de empleo del 84% tres años después de finalizar los estudios. La tasa de actividad se sitúa en el 90% y el paro con experiencia previa en el 7,8%, lo que refleja una incorporación mayoritaria al mercado laboral tras la graduación. El acceso al primer empleo se produce de media entre tres y seis meses después de terminar la carrera, y el 86% de los ocupados trabaja en puestos que requieren titulación universitaria, uno de los indicadores más relevantes del informe en términos de adecuación formativa. Además, entre el 74% y el 78% de los egresados permanece trabajando en Euskadi, lo que evidencia una alta retención del talento formado en el sistema universitario.
Ingeniería y salud, los polos de mayor inserción y estabilidad
El comportamiento del mercado laboral no es homogéneo por ramas de conocimiento. Las titulaciones técnicas —ingenierías y arquitectura— y el ámbito de la salud lideran claramente los indicadores de inserción, con una tasa de empleo del 94% en ambos casos. En el caso de las ingenierías, el informe subraya además su mayor estabilidad laboral, que alcanza el 61%, el valor más alto del conjunto analizado. El salario medio en jornada completa se sitúa en 1.751 euros mensuales (14 pagas), también la cifra más elevada del sistema universitario vasco.
En el ámbito sanitario, la tasa de estabilidad se sitúa en el 58% y el salario medio en 1.677 euros. El acceso al empleo combina tanto el entorno profesional y social como los sistemas públicos de contratación, incluidas bolsas de empleo y oposiciones, que tienen un peso significativo en este sector. Por detrás se sitúan las titulaciones económico-jurídicas, con una tasa de empleo del 88% y un 79% de adecuación entre estudios y puesto de trabajo, seguidas de las ciencias experimentales, con un 87% de empleo. En estos casos, la estabilidad laboral se mueve entre el 53% y el 56%, con salarios medios en torno a los 1.560-1.590 euros mensuales. En el extremo inferior del sistema se encuentran las ciencias sociales, con un 80% de empleo, y las humanidades, que bajan al 76% y registran la menor estabilidad (41%), además de una mayor presencia de contratos a tiempo parcial, que alcanza el 25%.
Confebask: 33.000 contrataciones previstas y fuerte peso industrial
Frente a esta fotografía de inserción sólida, el informe Necesidades de empleo y cualificación de las empresas vascas para 2026 de Confebask, elaborado junto a Adegi, Cebek y SEA, proyecta un mercado laboral dinámico, con más de 33.000 contrataciones previstas este año. El crecimiento del empleo se explica principalmente por el aumento de la actividad empresarial, que concentra el 60% de las nuevas contrataciones, seguido del relevo generacional (24%) y la creación de nuevas líneas de negocio (16%). En este contexto, la industria vasca mantiene un papel central en la creación de empleo y en la definición de la demanda de perfiles cualificados.
El perfil más demandado es el de técnico de producción, que concentra el 32,5% de las contrataciones previstas, con especial presencia en procesos industriales, mantenimiento de maquinaria y supervisión de líneas de fabricación. Le siguen los operarios cualificados (20,2%), entre los que destacan soldadores, montadores, ajustadores y operarios de maquinaria especializada, especialmente en sectores como automoción, metal o fabricación mecánica.
En tercer lugar aparecen los técnicos comerciales B2B (16,2%), un perfil en expansión ligado a la internacionalización de las empresas vascas y a la venta de productos industriales complejos. A continuación se sitúan los técnicos científicos y de calidad, vinculados a ingeniería, laboratorio, control de procesos e I+D, que ganan peso en un tejido productivo cada vez más orientado a la innovación.
FP como vía mayoritaria y demanda de ingenierías en la universidad. El informe de Confebask también evidencia un cambio relevante en la estructura formativa de la demanda empresarial: la Formación Profesional concentra el 49,3% de las contrataciones previstas, frente al 40% de titulados universitarios. Dentro de la FP destacan ramas como Comercio y Marketing, Hostelería y Turismo, Electricidad y Electrónica, Administración y Gestión y Fabricación Mecánica. En paralelo, las ingenierías siguen siendo el principal eje de la demanda universitaria, con un peso cercano a la mitad de los perfiles universitarios solicitados, especialmente Ingeniería Industrial, Electrónica y ramas vinculadas a energía y procesos.
Más allá del volumen de contratación, el dato más significativo del informe de Confebask es que el 91% de las empresas reconoce dificultades para encontrar perfiles adecuados. No se trata únicamente de una cuestión cuantitativa, sino de ajuste entre lo que ofrece el mercado y lo que demandan las compañías. Las empresas señalan dos grandes tipos de carencias. Por un lado, las competencias técnicas, vinculadas a la especialización industrial, la mecatrónica, el mantenimiento avanzado o la digitalización de procesos. Por otro, y cada vez con mayor peso, las competencias transversales: responsabilidad, autonomía, capacidad de resolución de problemas, adaptación al entorno laboral y toma de decisiones. Este segundo bloque se ha convertido en uno de los principales factores que explican el desajuste, según el diagnóstico empresarial.
Según los empresarios, en el contexto actual los puestos de trabajo requieren mayor polivalencia y menor tiempo de adaptación. La lectura conjunta de ambos informes apunta a un mercado laboral que funciona en términos de inserción –con tasas altas de empleo universitario y una rápida incorporación al trabajo–, pero que presenta un problema de encaje cualitativo entre formación y empresa. Mientras el sistema universitario vasco logra altos niveles de empleo, estabilidad relativa en las ramas técnicas y una elevada adecuación entre estudios y trabajo, el tejido empresarial insiste en la dificultad para encontrar talento que responda a las necesidades inmediatas de producción, especialmente en perfiles técnicos e industriales.
El resultado es un escenario de doble velocidad: un sistema educativo que genera empleo y retiene talento, y un tejido productivo que, aun con una fuerte demanda de contratación, declara dificultades generalizadas para cubrir sus vacantes. Un desajuste que sitúa las competencias técnicas y, sobre todo, las competencias transversales, en el centro del debate sobre el futuro del mercado laboral vasco.
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