Mónica García cruzó el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud como quien va a una estación en la que no hay un tren en el andén: “ha entrado y ha salido sola”, según resumió el consejero vasco de Salud tras la reunión. La fotografía de soledad institucional no solo dibuja el aislamiento del Ministerio frente a las comunidades, sino también la soledad con la que afronta el pulso abierto por la reforma del Estatuto Marco en el frente sindical.

El Comité de Huelga médico acusa con dureza al Ministerio de haber abandonado el diálogo y de intentar “confundir” a la opinión pública con comunicados que califica de “tendenciosos e inexactos”. En un nuevo choque, los sindicatos sostienen que el Gobierno está trasladando una versión “tergiversada” del proceso y atribuyendo al colectivo médico la responsabilidad del bloqueo. El Comité rechaza de forma frontal los argumentos de Sanidad y niega que el anteproyecto recoja sus principales reivindicaciones.

También acusa al Ministerio de oponerse por “decisión política” a la creación de un Estatuto propio de la profesión médica y de bloquear demandas clave como la jornada máxima de 35 horas o unas retribuciones mínimas para las guardias. Además, insiste en que la creación de mesas de negociación específicas no depende de las comunidades autónomas, como sostiene el Gobierno. Los sindicatos elevan el tono y denuncian que la carta remitida por Sanidad es un intento de “eludir responsabilidades” y desviar el foco del conflicto. Reclaman al Ejecutivo que designe interlocutores con verdadera capacidad de negociación para desbloquear la situación. Por su parte, el Ministerio defiende que la jornada de 35 horas ya está recogida en el anteproyecto, que las guardias cotizan a efectos de jubilación y que existe una clasificación profesional acorde a la formación y responsabilidad del personal sanitario.