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Funeral en Iruñea por los cinco policías forales fallecidos: “Navarra ha quedado un poco huérfana”

La Catedral de Iruñea acoge en estos momentos un multitudinario funeral en memoria de los cinco policías forales fallecidos el miércoles en un accidente de tráfico en Gipuzkoa

En imágenes: Iruñea arropa en un funeral multitudinario a las familias de los cinco policías foralesJavier Bergasa

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Mintxo Sola, Jesús Vidaurreta, Miguel Crespo, Juan Martín Domínguez y Miguel D´Entremont. Cinco “hermanos nuestros”, cinco servidores públicos y cinco policías forales. El funeral de este viernes por la tarde por el trágico fallecimiento de estos profesionales el pasado miércoles 3 de junio cuando iban de camino a una formación ha dejado la imagen de una comunidad en luto.

Representantes de instituciones, como la presidenta Chivite, Unai Hualde o consejeros del Gobierno de Navarra, familias, amigos, allegados, agentes de los diferentes cuerpos de seguridad y una parte de la población navarra se han unido para recordar la “generosidad y el compromiso” de estos cinco agentes: “Hemos perdido a padres, esposos, parejas, hijos, hermanos, compañeros, amigos, vecinos. Navarra ha quedado un poco huérfana; todavía estupefacta,estamos abriendo los ojos y ver lo sucedido”, ha expresado el arzobispo de Iruñea, Francisco Roselló durante la homilía.

Autoridades presentes. Las autoridades presentes en el funeral han sido la presidenta del Gobierno, María Chivite, el presidente del Parlamento, Unai Hualde, la delegada de Interior, Alicia Echeverría, la consejera de Interior, Inma Jurío, y el jefe de la Policía Foral, Iván Ortueta. También están el consejero de Medio Ambiente, Josemari Aierdi, la consejera de Memoria, Euskera y Europa, Ana Ollo, el vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Javier Remírez, la vicepresidenta tercera, Begoña Alfaro, y el alcalde de Iruñea, Joseba Asiron. También han estado el expresidente Juan Cruz Alli, así como el presidente de Comptos, Ignacio Cabeza, el presidente de la Federación Navarra de Municipios y Concejos, Xabier Alcuaz y parlamentarios y representantes de todos los grupos.


Y así ha quedado manifestado dentro de la Catedral de Iruñea, que se encontraba a rebosar de gente para dar un último adiós a estos cinco hombres después de un doloroso suceso que permanecerá grabado en la memoria de la gente. Entre los que han acudido, varios compañeros de la Policía Foral no han sido capaces de contenerse las lágrimas y miraban al suelo para mantener la compostura. El arzobispo ha señalado que este jueves pudo acercarse al Tanatorio San Alberto con el objetivo de conversar con los conocidos de los cinco fallecidos y ha confesado que se le quedaron grabadas aquellas palabras en las que ellos le preguntaban “por qué ellos y no yo, por qué de esta manera, por qué ahora… Son preguntas que atraviesan el corazón, pero, con sinceridad, debo decir que no pude responder”.

Porque nunca hay una respuesta clara ante el dolor. Y porque las palabras no siempre son capaces de borrar la pena. Con todo, sí ha asegurado que en ese tanatorio encontró “mucho amor. Y donde hay amor Dios sigue estando presente, Dios sigue sembrando esperanza, aunque ahora nos cueste distinguirla”. Por esta razón, entre los que han asistido a este funeral han tenido momentos de miradas cómplices, gestos tiernos e, incluso, abrazos que demuestran que, como ha indicado Roselló,Navarra ha quedado un poco huérfana; todavía estupefacta,estamos abriendo los ojos y ver lo sucedido”. De ahí que todas esas preguntas que no tuvieron respuesta sean un reflejo de que “brotan del amor que sentimos por nuestros seres queridos por los que nos cambiaríamos la vida, la nuestra por la de ellos”.

Roselló ha recurrido también a la figura del propio Jesucristo para tender un puente entre la fe y el dolor más humano e inexplicable. “El mismo Jesús en la cruz también tuvo momento de debilidad, de preguntas sin respuesta”, ha recordado, citando aquel grito desde el Gólgota: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Una imagen que ha servido al arzobispo para legitimar el desconsuelo de las familias: esas preguntas, ha dicho, “brotan no de la razón, sino del corazón”. No son preguntas de quienes dudan, sino de quienes aman.

Porque la homilía ha querido también hablar de quiénes eran estos cinco hombres. Y para ello Roselló ha recurrido al evangelio de Juan y a la parábola del grano de trigo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto”. Una imagen que el arzobispo ha aplicado directamente a la vida de los cinco agentes: “Han fallecido en acto de servicio. Son palabras que nos hablan de entrega, de generosidad, de servicio, de ayuda”.

No viajaban en busca de un beneficio personal, ha subrayado, sino para formarse, para aprender, para proteger mejor a los ciudadanos de Navarra. “Lo hacían porque entendían que servir exige preparación, esfuerzo y entrega. Y esto dice mucho de quiénes eran”. Así, entre lágrimas y silencios, entre miradas que no necesitaban palabras, la Catedral de Iruñea se ha puesto en pie cuando han arrancado las primeras no primeras notas del Himno de Navarra. Una sola voz dentro del templo, unánime y emocionada, que ha dado paso a una cerrada ovación. Los aplausos han resonado entre las piedras de la catedral como una última forma de reconocimiento, de gratitud, de despedida. Después, Roselló ha abrazado uno a uno a los familiares, que se lamentaban por lo sucedido. Y tras él, los propios agentes forales, compañeros de oficio y de vida de los cinco fallecidos, han hecho lo mismo. Han estrechado entre sus brazos a las familias de quienes ya no están. Un gesto sin palabras, que no las necesitaba, con el que Navarra ha cerrado uno de los días más tristes de su historia reciente.