El empleo de las personas con discapacidad en los centros especiales de Euskadi, integrados en Ehlabe, continúa en la senda del crecimiento, ya suma más de una década de incremento en la actividad laboral y se consolida poco a poco. El año pasado las 15 organizaciones de iniciativa social que forman la asociación dieron empleo a un total de 8.746 personas con discapacidad, un ligero incremento, de 30 personas, respecto al año anterior, pero la cifra más alta alcanzada el empleo para personas con discapacidad en la CAV.

De hecho, en los últimos diez años, el empleo de las personas con discapacidad en los centros de trabajo de Ehlabe ha subido casi un 23% y ha pasado de los 7.118 de 2015 a los 8.746 de 2025, lo que refleja la “buena salud” de la actividad del sector, tal y como han resaltado este lunes el presidente de la entidad, Asier Vitoria, el coordinador de la organización, Pablo Moratalla, y el vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres.

Mikel Torres, en el acto de Ehlabe. Irekia

Tasa de actividad más alta del Estado español

Además, Euskadi sigue registrando la tasa de actividad de personas con discapacidad más alta del Estado español, de un 45,7%, y 10 puntos por encima de la media estatal (35,4%), según datos de EHLABE y del Observatorio sobre discapacidad y Mercado de Trabajo en España, respectivamente.

Además del empleo en términos cuantitativos, otro de los objetivos de los centros especiales de empleo, tal y como han detallado sus responsables, es impulsar el tránsito a empresas del entorno. En este sentido, las entidades de Ehlabe ayudaron en 2025 a generar un total de 133 nuevos puestos de trabajo en empleo ordinario, es decir personas con discapacidad que dan el salto al empleo ordinario, de los que 104 correspondieron a personas con discapacidad con mayores necesidades de apoyo.

De igual modo, la tendencia en este tránsito al mercado ordinario ha ido en la misma línea en los últimos diez años y, desde 2015, Ehlabe ha impulsado la inserción laboral de 1.776 personas, de las que el 83% fueron personas con mayores necesidades de apoyo.

59% de la plantilla

Así, ahora, los trabajadores y trabajadoras con discapacidad con mayores necesidades de apoyo (trabajadores y trabajadoras con enfermedad mental, discapacidad intelectual o discapacidad física y sensorial de más del 65%) representan la gran mayoría del empleo de las entidades de EHLABE y son el 59% de la plantilla, es decir, 5.160 personas. Este es, precisamente, otro de los objetivos en los que más hacen hincapié las entidades de Ehlabe.

En total, en la actualidad, el 37% de las personas que trabajan en los centros especiales de empleo de Euskadi tiene una discapacidad física; el 28%, intelectual; el 27% mental; y el 8%, una discapacidad sensorial.

Trabajadores de Lantegi Batuak que forma parte de esta iniciativa. Ehlabe

Alcance social

Además, los centros especiales de empleo han incrementado la facturación del año anterior hasta alcanzar los 431 millones de euros, de los que 126 corresponden a las actividades del sector servicios y 305 al industrial. En todo caso, Ehlabe ha vuelto a monetizar  el alcance social que generan tanto las actividades empresariales como las acciones dirigidas a la mejora de la empleabilidad de las personas con discapacidad a través de la contabilidad social.

En concreto, las entidades de Ehlabe generaron el año pasado 8,70 euros por cada euro recibido de la Administración. El valor social total supuso un total 1.077 millones de euros para la sociedad en gene4rael (familias, personas trabajadoras, tejido empresarial y administración pública), según los cálculos de la asociación.

En este estudio de valor social, las entidades Ehlabe, sin ánimo de lucro, pertenecientes a la economía social y que reinvierten el 100% de sus beneficios en el propio proyecto, se incluyen los salarios, formación y orientación laboral de las personas con discapacidad, el impacto en la competitividad y el tejido empresarial, el ahorro en pensiones no contributivas, así como en gastos sanitarios o de tiempo de cuidado y conciliación que correspondería a las familias, entre otros conceptos.  

Modelo vasco de inclusión sociolaboral

Todo ello, tal y como han detallado el presidente de Ehlabe y Mikel Torres, es fruto del modelo vasco de inclusión sociolaboral, “un referente a nivel europeo, tanto en el empleo de las personas con discapacidad, como en el sector de la economía social”. El modelo está  basado, tal y como ha recordado Vitoria, en pilares como el valor del trabajo como medio para la inclusión, la colaboración público-privada, el trabajo en red o la gestión profesional y competitiva de actividades.

El vicelehendakari ha subrayado que Euskadi “cuenta con un modelo sólido, eficaz y reconocido a nivel europeo, que demuestra que es posible combinar competitividad económica con cohesión social”. En este sentido, ha destacado el compromiso presupuestario del Departamento de Economía, Trabajo y Empleo, a través de Lanbide, que destina más de 127 millones de euros a políticas de inclusión y 76 millones de euros para el mantenimiento de puestos de trabajo en los Centros Especiales de Empleo en el periodo 2025-2026. “Detrás de estas cifras hay miles de personas que pueden desarrollar su proyecto de vida con autonomía y dignidad. Garantizar ese empleo es una prioridad para este Gobierno”, ha destacado.

Las entidades de Ehlabe ayudaron en 2025 a generar un total de 133 nuevos puestos de trabajo en empleo ordinario. Ehlabe

Programa LanAukera

Además, el balance de Ehlabe refleja la consolidación del programa LanAukera que, hasta el próximo 2029, formará y dará oportunidades laborales a un total de 2.000 personas con discapacidad. Cofinanciado por la Unión Europea a través del programa del Fondo Social Europeo Plus en Euskadi con la colaboración de las diputaciones forales de Gipuzkoa y Bizkaia y la Fundación Vital Kutxa, y con un presupuesto de 10 millones de euros, el año pasado LanAukera promovió las oportunidades laborales de 276 personas.

El presidente de Ehlabe, además, ha concretado algunos de los retos a los que se enfrentará el sector durante los próximos años. “Cuestiones como el envejecimiento activo, la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres o el impulso de la compra pública responsable requerirán del compromiso y la colaboración de todos los agentes implicados”, ha expresado