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Programa CaixaProinfancia

Sandra Saavedra: “Hay que luchar por los hijos y por nosotras; y siempre hay una mano amiga”

Hoy, a muchos se le vendrá a la cabeza su madre. En el caso de Camilo, el orgullo que siente por la suya es inmenso; una mujer que vino de Colombia y cada día saca adelante a sus dos hijos

Sandra Saavedra: “Hay que luchar por los hijos y por nosotras; y siempre hay una mano amiga”CEDIDA

En elDía de la Madre, que se celebra hoy domingo 3 de mayo, existen historias que van más allá de la mera celebración en el calendario y se adentran en la resistencia silenciosa de miles de mujeres que sostienen solas a sus familias. Madres que, en contextos de vulnerabilidad, sacan adelante a sus hijos con una mezcla admirable de coraje, de amor y de determinación, incluso cuando el camino se vuelve incierto y muy complicado.

Esta es una de esas historias. La de Sandra, una mujer migrante que llegó a Bilbao desde Colombia con su hijo de apenas 11 años (más tarde tendría otra hija y se traería a la abuela de su país de origen), y que ha tenido que reconstruir su vida desde cero, enfrentándose a la soledad, la precariedad y la ausencia de apoyo en sus primeros años.

Como tantas otras madres de familias monoparentales, Sandra ha tenido que asumir sola todas las responsabilidades, en un contexto donde las oportunidades no siempre están al alcance. A nivel estatal, miles de hogares viven esta realidad: familias en las que el desempleo, la falta de recursos y un bajo nivel educativo dificultan el acceso a una vida estable.

En este escenario, iniciativas como el programa CaixaProinfancia de la Fundación ”La Caixa” resultan clave. A través de un acompañamiento integral que abarca lo educativo, lo social y lo familiar, el programa apoya a decenas de miles de familias para que la falta de recursos no condicione el futuro de sus hijos, como nos explica Zaloa de la Dehesa, coordinadora del programa CaixaProinfancia en la asociación Gure Lurra y que desde hace años acompaña a la familia de Sandra.

La historia de esta mujer y su hijo Camilo (así como la pequeña Zoe) es también la historia de ese acompañamiento. Gracias a este apoyo, y a una lucha constante, Camilo ha logrado avanzar en su formación y construir un proyecto de vida, a pesar de las dificultades bucrocráticas. Su recorrido vital refleja no solo su esfuerzo, sino también la fortaleza de su madre, que ha sido su principal sostén y un ejemplo al que cada día da las gracias por todo lo que ha hecho y hace. Un testimonio que pone rostro a una realidad muchas veces invisible y que habla, sobre todo, de resiliencia y esperanza.

Sandra, si miras atrás, ¿qué ha sido lo más difícil de sacar adelante a tus hijos en soledad y de dónde has sacado la fuerza para no rendirte? 

Lo más duro ha sido sentirme sola en muchos momentos ya que es un camino complicado. Llegué a Bilbao en el año 2016 con mi hijo Camilo, que tenía 11 años, y nada más aterrizar me di cuenta de que estaba embarazada de mi hija Zoe. Fue un golpe muy grande porque tenía que empezar de cero y, además, con dos niños y sin ayuda de nadie. He trabajado mucho, sobre todo como interna limpiando casas, y en algunos sitios no me han tratado bien, pero aun así siempre he seguido adelante.

Ha habido momentos en los que las fuerzas me fallaban, pero pensaba en mis hijos, en Camilo, en darles un futuro mejor, y eso me hacía levantarme otra vez. Ahora miro hacia atrás y me siento orgullosa de la resiliencia mental que he adquirido en todo este tiempo.

¿Cómo ha sido para ti criar a tus hijos lejos de tu país de origen y sin una red familiar cercana que te sostenga en los momentos más duros?

Ha sido muy complicado como te digo. Al principio vivíamos con mi hermano, y más tarde pude traer a mi madre, la abuela de los niños, que ha sido un apoyo muy importante. Aun así, el hecho de estar lejos de tu país pesa mucho. Además, Camilo lo pasó mal al principio en el colegio porque no sabía euskera, y eso también fue duro para los dos. Pero poco a poco hemos ido saliendo adelante y he aprendido a ser fuerte.

Además, con el paso de tiempo veo que es lo mejor que hice, el venirme aquí. Mi país no es que sea el mejor sitio para que mis hijos hubieran crecido.

¿Qué dice Camilo de todo lo que habéis vivido juntos? 

Camilo siempre dice que soy todo para él. Mi hijo sabe que he luchado muchísimo por nosotros y es consciente de todo lo que he tenido que hacer y lo valora mucho. Pero él no se queda atrás ya que han sido muchas las veces que ha ayudado en casa, ha cuidado de su hermana o de su abuela que lleva un tiempo delicada y yo estaba trabajando. 

¿En qué momento sentiste que el acompañamiento de CaixaProinfancia empezó a cambiar vuestro día a día?

Se notó desde el principio, sobre todo en Camilo. Él ha estado muchos años vinculado al programa y eso le ayudó a centrarse, a seguir estudiando y a no rendirse. Gracias a ese apoyo ha podido terminar la ESO y ahora está haciendo un grado medio. Para mí fue importante ver que no estábamos solos, que había gente que nos acompañaba y yo lo he dicho muchas veces, siento a Zaloa como mi verdadero ángel de la guarda. Nos ha ayudado en todo lo que necesitábamos, ya fuese algo relacionado con los estudios o con temas de salud. 

A nivel más personal, Sandra, ¿qué sueños has tenido que aparcar por ser madre y cuáles sigues guardando con esperanza?

He tenido que dejar muchas cosas de lado por sacar adelante a mis hijos, pero nunca he dejado de soñar. Me gustaría montar una tienda de alimentación. Es algo que tengo en mente y que espero hacer algún día. 

¿Qué mensaje te gustaría enviar a otras mujeres que están atravesando una situación similar a la tuya?

Les diría que sigan adelante, que no se detengan. Sé que hay momentos muy duros, pero hay salida. Hay que luchar por los hijos y por una misma.

El programa CaixaProinfancia de la Fundación “la Caixa”

Este proyecto se ha consolidado como una de las iniciativas de referencia a nivel estatal para acompañar a familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. Su labor alcanza a decenas de miles de hogares, donde niños, niñas y adolescentes crecen en contextos marcados por la precariedad económica, la inestabilidad laboral o la falta de oportunidades. Frente a esta realidad, el programa no solo busca cubrir necesidades inmediatas, sino también generar un impacto duradero en el desarrollo y el futuro de los menores.

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Uno de los aspectos más relevantes de esta iniciativa es que no se limita a ofrecer refuerzo educativo, sino que entiende que el bienestar infantil está profundamente ligado a la situación de su entorno familiar. Por eso, trabaja de forma paralela con padres y madres, proporcionándoles herramientas, orientación y apoyo para fortalecer sus capacidades y mejorar la dinámica familiar.

El objetivo final es claro: romper el ciclo de la pobreza y garantizar que el contexto de origen no determine el futuro de quienes más lo necesitan.