El 72% de los vascos encuestados dice relacionarse con mucha o bastante frecuencia con personas de otras generaciones fuera del ámbito familiar. Es el resultado que arroja un sondeo realizado por el departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco que ha presentado este lunes los resultados del estudio ‘Solidaridad intergeneracional en la población vasca’.
Las mencionadas relaciones se expresan, sobre todo, en acciones tan cotidianas como conversar, compartir ocio o trabajar, lo que demuestra que existe una base social real sobre la que construir políticas y experiencias de solidaridad intergeneracional.
Se trata de una investigación que confirma que la ciudadanía vasca percibe la solidaridad entre generaciones como una cuestión de país y como una herramienta clave para reforzar la cohesión social, reequilibrar oportunidades y preparar Euskadi para los retos demográficos, sociales y económicos del presente y del futuro.
Un pilar de la sociedad vasca
El estudio, basado en 1.280 entrevistas telefónicas a personas de 18 o más años empadronadas en Euskadi, muestra que el 83% de la ciudadanía considera que la solidaridad intergeneracional es una cuestión de toda la sociedad; el 82% cree que mejora la cohesión social; otro 82% sostiene que debe ser un pilar de la sociedad vasca; y el 77% afirma que posibilita que las personas, a cualquier edad, inicien y mantengan una vida independiente.
Basándose en los datos, la consejera Nerea Melgosa ha querido subrayar que “la solidaridad intergeneracional no es un concepto abstracto, sino la forma de garantizar que nadie quede atrás en ninguna etapa de la vida y de asegurar que el bienestar de hoy no comprometa las oportunidades de mañana”. La investigación refleja, además, que la convivencia entre generaciones ya forma parte de la vida cotidiana en Euskadi.
Igualdad de oportunidades entre generaciones
El estudio también apunta a un reto de fondo: la solidaridad intergeneracional sigue asociándose espontáneamente, sobre todo, al apoyo y al cuidado, y con frecuencia en una dirección más bien unidireccional, de las generaciones jóvenes hacia las generaciones mayores. Ese dato invita a ampliar el enfoque y a reforzar una visión más completa y bidireccional, basada también en la convivencia, la transmisión de conocimientos, el apoyo mutuo y la igualdad de oportunidades entre generaciones.
El informe detecta asimismo una preocupación clara por el futuro. Si el 60% de la población considera que su generación ha tenido más oportunidades que las anteriores, un 52% cree que las próximas generaciones tendrán menos oportunidades que las actuales. En este contexto, la ciudadanía respalda con fuerza medidas que permitan sostener la vida independiente a lo largo de todo el ciclo vital, mejorar las oportunidades de las personas jóvenes, reforzar las oportunidades de las personas mayores y diseñar servicios públicos que respondan a todas las edades.
El 60% de la población considera que su generación ha tenido más oportunidades que las anteriores, y un 52% cree que las próximas generaciones tendrán menos oportunidades que las actuales.
Reforzar los apoyos públicos
Entre las acciones mejor valoradas para aumentar la solidaridad intergeneracional destacan el desarrollo de apoyos para iniciar y mantener una vida independiente en cada etapa de la vida, el impulso de políticas que amplíen las oportunidades de las generaciones jóvenes, el desarrollo de prestaciones y servicios públicos para todas las edades y la promoción de actividades y programas de convivencia intergeneracional. También existe un amplio consenso en torno a la necesidad de reforzar los apoyos públicos ante el aumento de personas mayores con necesidades de cuidado y de orientar las ayudas con criterios de equidad, atendiendo a los ingresos y al patrimonio con independencia de la edad.
Enfoque integral
Los resultados del estudio se alinean con la hoja de ruta que el Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico viene desplegando para incorporar la Solidaridad Intergeneracional como perspectiva transversal en sus políticas. Esa estrategia plantea una Euskadi más cohesionada, solidaria y preparada para afrontar los desafíos del presente y del futuro, mediante un enfoque integral basado en la cooperación intergeneracional, el trabajo en red, la articulación de políticas inclusivas y sostenibles y el fortalecimiento de la comunidad como agente cohesionador.
Ocho líneas estratégicas de trabajo
La hoja de ruta identifica ámbitos prioritarios como la emancipación juvenil, la conciliación y los cuidados, la participación activa de las personas mayores, la gestión responsable de la migración, la cohesión territorial y rural o la transición ecológica. Para darles respuesta, el plan prevé ocho líneas estratégicas de trabajo: conceptualización y modelos replicables, investigación y observatorio, agentes clave y dimensión europea, programa de inversiones para el reequilibrio, impacto en el tejido productivo y social, espacios de diálogo entre generaciones, socialización e implicación comunitaria, y alianzas y proyectos de apoyo.