El turismo en Euskadi se pone a flote

09.07.2020 | 00:24
Un instructor de surf da clases a sus alumnos en la playa de Sopela usando las debidas medidas de seguridad. Foto: Juan Lazkano

Después de unos meses aciagos, las escuelas de surf, los servicios de rutas marítimas mediante el alquiler de kayaks y piraguas y las visitas turísticas en barco, afrontan la temporada de verano con esperanzas renovadas

Con el verano ya en velocidad de crucero, es momento de evaluar los efectos del coronavirus en los sectores relacionados con la temporada y uno de los más afectados es el del surf y los servicios turísticos de travesías por mar, ambos estrechamente relacionados con el turismo. Todas las actividades grupales o individuales en lugares concurridos sufrieron los estragos de la pandemia de la covid-19 en sus propias carnes. Aun así, el hecho de que tanto Euskadi como Bizkaia se hayan postulado como destino seguro de turismo en estos tiempos de incertidumbre puede ofrecer un rayo de esperanza a todos los negocios relacionados con las actividades acuáticas durante el presente verano.

La situación es, cuanto menos, desconcertante para todos. Para subsanar este déficit en el sector del turismo, el Gobierno vasco decidió dar un impulso a la llegada del visitante estatal, toda vez que da por perdidos a los importantes números de turistas extranjeros que suelen acudir durante el verano a las costas vascas. Dentro de las actividades que entrañan un mayor reclamo entre el veraneante medio, se encuentra el surf o las rutas realizadas en pequeñas o grandes embarcaciones como pueden ser kayaks, piraguas o barcos. Ambos negocios encaran con grandes interrogantes la temporada veraniega, y así explican su punto de vista ante la difícil época estival a la que deben enfrentarse.

Revertir la situación Las previsiones no eran buenas cuando ya en abril el sector de turismo vasco previó unas pérdidas cercanas a los 150 millones de euros, además de un gran problema de oferta de empleo para el verano. Este es el caso de Bilboats, la empresa bilbaina dedicada a realizar rutas turísticas en barco a través de la ría de Bilbao y las zonas más emblemáticas del río Nervión. Durante el Estado de Alarma, Bilboats se vio abocado al "cierre total". Se encontraban con la incertidumbre de saber "cuándo iban a poder abrir y cómo quedaría la situación". Una gran cantidad de reservas fueron canceladas y se espera que el año vaya a ser duro. Debido a esta complicada situación, el objetivo primordial para Bilboats será "perder lo mínimo posible". Como consecuencia de esta cancelación de reservas, la empresa tuvo que "dejar de contratar a trabajadores de temporada". Aun así, desde la empresa ya se han puesto manos a la obra y tratarán de organizar eventos y promociones con la intención de visibilizar y hacer más atractivo este servicio entre los ciudadanos de Bilbao que se queden en la ciudad durante el verano. Su visión es clara: en estos tiempos la solución para sobreponerse a un problema tan grave es "agudizar el ingenio y revertir la situación".

Las empresas de alquiler de kayaks y organización de rutas turísticas también han sentido el devastador golpe de la crisis sanitaria de este año. En Begi Bistan, ubicada en Zumaia, vivieron en primera persona los estragos de la pandemia. Jon Arratibel, gerente de la empresa, explica cómo cuando empezó la cuarentena, pasaron "de cien a cero en una semana". Este repentino bajón se cobró las plazas de varios trabajadores, recortando en seis su número de empleados. La segunda quincena de junio dejó entrever el descenso en la solicitud de los servicios que ofertan, al ser un 38% menor que el año pasado en el mismo periodo de tiempo. Sin embargo, desde Begi Bistan no quisieron quedarse de brazos cruzados. Aprovechando su entorno, con lugares de gran reclamo como el Flysch y el río Oria, apostaron por potenciar el turismo local. También decidieron hacer toda la promoción de su negocio como si empezasen de cero, creando una página web y reinventándose a sí mismos.

También desde Bilbobentura, empresa de turismo activo local, ofrecen su visión sobre el complicado periodo actual. El golpe inicial fue duro ya que veían que "todo eran cancelaciones" y para ellos el inicio de temporada que se daba en marzo es siempre de vital importancia. Ahora bien, con la vuelta a la actividad la empresa evaluó que sus pérdidas alcanzarían un 70% de la facturación del año pasado. Aun así, pudieron sentir un incremento "en el alquiler de kayak y paddle", con una buena respuesta del público, que "nos está salvando de un posible cierre económico". Las ayudas que llegan tanto desde el Gobierno vasco como de la Diputación de Bizkaia fueron también cruciales a la hora de dar un empujón vital a Bilbobentura, que tratará de "resituarse" y afrontar este periodo con "mucha calma y prudencia".

Aluvión de anulaciones En el caso de las escuelas de surf, el Laga Surf Camp se prepara estos días para dar comienzo a su temporada veraniega. Son conscientes de que tendrán que redoblar esfuerzos para lograr que este verano sea positivo económicamente. "La cuarentena ha sido un momento complicado", asegura Naiara Paul, gerente de la escuela. Las consecuencias de la pandemia están siendo terribles para el campamento de surf: "Hemos tenido que devolver el dinero de todas las reservas previstas y hemos sufrido muchas anulaciones de cara al verano de reservas internacionales". El batacazo económico para la empresa será grave, según afirma Paul, ya que aún tienen que "afrontar todos los pagos mensuales, facturas e hipotecas con cero ingresos". La habitual gran influencia del turismo extranjero se deja notar en la escuela y se espera un bajón del 60% en las reservas de esta temporada.

La pandemia del covid-19 también ha tenido un serio impacto en el crecimiento del negocio, ya que son una empresa a la que "le gusta hacer mejoras año a año". Sin embargo, cualquier tipo de ganancia conseguida en la presente época estival estará dirigida principalmente a subsanar las deudas y los gastos fijos. Como resultado de la tempestad económica que ha desatado el coronavirus sobre los negocios turísticos, el presente curso veraniego es visto en muchos casos como una temporada que hay que salvar para "llegar al próximo año de la mejor manera posible".

En estos tiempos la solución para sobreponerse a un problema tan grave es "agudizar el ingenio y revertir la situación"