Jóvenes vulnerables que tenían ya un empleo regresan a Cáritas

El responsable del Servicio Acelerador de Empleo confía en que surjan nuevas demandas

07.04.2020 | 00:09
Un grupo de jóvenes asisten a la feria de empleo.

La pandemia sanitaria toca todos los ámbitos de la vida y, después de la salud, el trabajo es probablemente el que más preocupa. Cáritas realiza estos días un seguimiento de la situación de los jóvenes de entre 18 y 25 años que están en situación de vulnerabilidad y que, derivados por la Diputación de Bizkaia, están en prácticas o formación y que a causa del coronavirus se encuentran parados. El responsable de este servicio, Óscar Abascal, trata de reforzarles en la confianza de que la vuelta a la normalidad generará necesidades en sectores nuevos, a los que puedan acogerse estos chavales. Abascal admite, sin embargo, que "la situación es dramática en muchos casos y entre ellos se encuentra la realidad de jóvenes que habían conseguido una estabilidad y ahora vuelven (a Cáritas) porque su situación de trabajo se ha interrumpido y no saben qué hacer". También a ellos se les hace un seguimiento.

Desde el acelerador de empleo trabajan para afrontar las consecuencias futuras de esta situación. "Estamos preguntando a empresas y sabemos que hay muchos ERTE y que la vuelta a la normalidad no será fácil. Por eso estamos a la expectativa, pero también estamos viendo que hay focos nuevos de trabajo que han sido ampliados de un día para otro, como el sanitario, la limpieza o la alimentación".

El servicio de aceleración de empleo para jóvenes en situación de vulnerabilidad social que ofrece Cáritas fue creado para acompañar a estos jóvenes en la búsqueda de un trabajo. Según Abascal, atiende a medio centenar de plazas al año y hasta la fecha han pasado por él 55 personas, 35 chicos y 20 chicas, de entre 18 y 22 años, con estudios inferiores a ESO. La gran mayoría de estos jóvenes cuando accedieron al servicio de aceleración de empleo estaban en una situación de inactividad o con dedicación completa como estudiantes. 19 hombres y ocho mujeres eran migrantes, mientras que cuatro hombres y tres mujeres estaban en posesión del certificado de discapacidad.

Los resultados de la experiencia habían sido muy exitosos hasta que la crisis del coronavirus puso patas arriba todos los estamentos de la sociedad. Hasta entonces, 31 jóvenes recibían formación en profesiones con demanda laboral. Otras once personas obtuvieron en los meses anteriores a la explosión de la crisis sanitaria una cualificación profesional.

Además, 41 de estos jóvenes han mejorado su empleabilidad. "Nuestro objetivo es que mejoren el 80% del total de los que atendamos", apunta Abascal, mientras que diez, cinco hombres y otras tantas mujeres, han accedido a un contrato de trabajo. Además, según palabras del responsable de esta sección de Cáritas, "siete de esos diez contratos los consideramos de calidad, ya que tienen una duración mínima de seis meses y son al menos de media jornada".

Demandas poscrisis Con estas cifras el Servicio Acelerador de Empleo tenía como objetivo para este año la inserción del 30% de las personas atendidas. Abascal confía en que cuando se produzca la vuelta a la normalidad habrá una mayor demanda en sectores como la limpieza, el sanitario o la alimentación, si bien también es consciente de que habrá sectores como la hostelería a los que les va a costar recuperarse.

Esta es precisamente una de las cuestiones que tratan de estudiar estos días, en función de lo que los propios jóvenes les transmiten, para saber hacia qué campos de trabajo deberán dirigirse una vez sea superada la crisis. Abascal señala que "empezamos con una activación laboral, un diagnóstico y un plan de empleo. Hay personas que nos piden formación, otras en cambio nos piden una búsqueda activa de empleo. Funcionamos a la carta según el sector que quieras aunque sus perfiles son más bien bajos: hostelería, limpieza€".

Aunque ahora muchos de estos jóvenes están parados, el Servicio Acelerador de Empleo trabaja con teletrabajo, pero con relativa normalidad. "Les hacemos un seguimiento telefónico por correo electrónico para saber qué les hace falta. Con la gente que estaba haciendo formación rastreamos si tiene programas y miramos que estén al día en las tareas y si no cumplen, tenemos una batería de test de competencias. En cuanto a la gente que ya estaba trabajando, algunos siguen en activo, sobre todo los que estaban en supermercados, residencias y en la parte sanitaria, esos trabajan con cierta normalidad en el contexto que tenemos ahora". Según dice Abascal, "seguimos recibiendo ofertas y seguimos en contacto con empresas para que cuando acabe esta emergencia tengamos información para que se puedan de alta en las aplicaciones y en las webs".

"Estamos haciendo un seguimiento a todos los chavales y mirando nuevos focos de empleo"

Óscar Abascal Ibáñez

Acelerador de Empleo de Cáritas


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