Nagore Uriarte Sexóloga y embrióloga especializada en (in)fertilidades

“Pensamos que nos embarazamos hasta con la mirada, pero no es así”

La búsqueda infructuosa del embarazo es una etapa clave que algunas parejas no llegan a superar. Nagore Uriarte se dedica a asesorar durante estos procesos

09.02.2020 | 16:03
“Pensamos que nos embarazamos hasta con la mirada, pero no es así”

Bilbao - Asumir la propia infertilidad -entendida como la dificultad de quedarse embarazada tras un año intentándolo- y tener que recurrir a técnicas de reproducción asistida no es sencillo; más bien todo lo contrario. Nagore Uriarte, sexóloga y embrióloga especializada en (in)fertilidades, se dedica precisamente a acompañar a las parejas durante estas etapas para facilitarles el proceso en la medida de lo posible.

Contra todos los tópicos, no es fácil quedarse embarazada.

-Para nada. Siempre hemos vivido con la idea de que si quieres embarazarte y te pones a ello se consigue, que nos embarazamos hasta con la mirada, pero creo que ese es un gran punto a trabajar en la educación sexual, porque para los humanos no es tan fácil. De hecho, comparados con otras especies somos la antieficiencia del embarazo. Otros animales tienen un celo o unas épocas de mayor fertilidad en las que, incluso sin pretenderlo, consiguen quedarse embarazados. En cambio, los humanos hemos evolucionado de una manera que, para bien o para mal, el contexto sociocultural ha hecho que nuestros encuentros no sean tan finalistas.

En el mejor de los casos, ¿cuál es la probabilidad de éxito?

-En una pareja heterosexual joven, sana y en un momento muy fértil, en torno al 30% por mes. Pero tenemos el contrapunto de que no solo tenemos relaciones eróticas coitales y finalistas, sino que también las tenemos por placer y eso hay que tenerlo muy en cuenta y ponerlo en valor. Si llegamos a un tratamiento de reproducción asistida, en técnicas como la ICSI la tasa de éxito asciende en torno al 70-75%. Pero no olvidemos nunca que no es lo mismo quedarse embarazada a que ese embarazo sea saludable y acabe con un bebé en sus brazos, porque hay muchos que no llegan a término. Esas pérdidas gestacionales, que solo durante los primeros meses alcanzan en torno al 20%, son durísimas. Al final lo que se quiere es tener un bebé en casa, no cincuenta test con dos rayitas, y esto sigue siendo un gran tabú del que se habla todavía menos que de la infertilidad.

En general, ¿cómo cambia la vida cuando se busca conscientemente un hijo?

-Si somos una pareja hetero, podemos buscar un hijo al old style, en casa. En cambio, si somos una pareja de mujeres, no nos queda otra que recurrir directamente a técnicas de reproducción asistida. En el caso de old style, primero se suele empezar por un sex for fun, un sexo por el mero hecho del disfrute y del placer del encuentro erótico. Pero si llevamos unos meses en esa búsqueda y no conseguimos esa doble rayita en el test de embarazo probablemente pasaremos a un sex for repro, un sexo más reproductivo y finalista. En esta fase podemos caer en la trampa de programar nuestros encuentros eróticos y nuestros coitos en base a nuestros días más fértiles. Como consecuencia, se sistematizan los encuentros, empobreciendo la erótica y terminando un sex for nothing, en el que muchas personas acaban por disminuir tanto sus deseos eróticos que pierde tanto su sentido de placentero como reproductor, porque lo que querían era tener un bebé y no lo consiguen.

En estos últimos casos, ¿ir a una clínica de fertilidad suele ser la primera opción?

-No. Las parejas hetero suelen intentarlo en casa bastantes meses antes de ir a una clínica, incluso más de lo que a veces se recomienda. ¿Por qué? Porque nunca nos hemos planteado que no seamos fértiles. Nos han educado, sobre todo a las mujeres, haciéndonos pensar que somos súper fértiles. De hecho, muchas veces se usa el preservativo para evitar los embarazos y no tanto para prevenir las infecciones de transmisión genital. Tenemos los embarazos tan metidos en la cabeza que cuando nos damos cuenta de que no es tan fácil como creíamos hay que pasar por un duelo. Es entonces cuando se acude a una clínica de fertilidad.

Antes de llegar a este punto entiendo que se intentan muchas cosas.

-Demasiadas, aunque algunas de ellas son positivas. Por ejemplo, en el caso de tener sobrepeso, bajar el peso es una buena opción, porque así las hormonas se regulan mejor y, en consecuencia, aumenta la tasa de fertilidad. Relacionado con esto, mejorar la dieta comiendo de manera equilibrada y practicar deporte moderado también son buenas soluciones. Incluso el control del moco cervical, aunque este es un método muy irregular y complicado que solo funciona para la gente que se conoce muy bien. Pero también se intentan otras que carecen totalmente de sentido

¿Por ejemplo?

-Las posturas. Se cree que la postura del misionero es fantástica para quedarse embarazada, aunque no hay ninguna evidencia científica. También que la chica esté tumbada con las piernas hacia arriba, porque se piensa que así se va a ayudar al esperma a llegar a la zona del útero. Pero no es así, porque los espermatozoides son suficientemente capaces de nadar y de buscar a su objetivo por su cuenta. También hay muchos mitos respecto a los superalimentos, aunque lo mejor es una dieta equilibrada.

¿Qué estrategias recomienda para afrontar la situación de infertilidad?

-Lo principal es una buena comunicación en pareja para evitar caer en rutinas, en malos entendidos y que el proceso de fertilidad nos chafe un poco la relación, porque se ha visto que muchas parejas incluso acaban dejándolo. En el caso de que nos planteemos embarcarnos en un tratamiento de fertilidad tenemos que tener muy claro dónde nos estamos metiendo: informarnos muy bien de lo que va a suponer, planificar lo que va a suponer como persona y como pareja, no solo económicamente, sino también emocionalmente -es una montaña emocional terrible-, y asumir que lo habitual no es llegar y besar el santo, sino que es un proceso largo. Para esto es muy recomendable, por un lado, recurrir a un profesional que nos acompañe, asesore y resuelva todas las dudas; y por otro, optar por grupos de apoyo en los que hablemos con gente que está pasando por lo mismo, porque todavía hay mucha incomprensión y algunos consejos bienintencionados de nuestro entorno hacen más mal que bien.

noticias de deia